La fundación Start informa que da por concluido el proyecto Venus
(también conocido como proyectoV) luego de más de seis años de
múltiples y fructíferas actividades.
Por el momento tengo diferencias bastante marcadas con Roberto Jacoby, pero esto que hizo, de expulsar a venusinos, me parece algo muy importante y favorable para el desarrollo de lo que varios o muchos consideramos un mejor Proyecto Venus. No hablo de las expulsiones realizadas hace unos días, sino
Por el momento tengo diferencias bastante marcadas con Roberto Jacoby, pero esto que hizo, de expulsar a venusinos, me parece algo muy importante y favorable para el desarrollo de lo que varios o muchos consideramos un mejor Proyecto Venus. No hablo de las expulsiones realizadas hace unos días, sino del antecedente de expulsar y del hecho de expulsar como recurso para mejoras concretas en Proyecto Venus. Así como existe una admisión, me parece bien que exista la posibilidad de la expulsión.
La expulsión debería ser un recurso de última instancia: cuando un integrante resulte una molestia concreta para el desarrollo de los objetivos de Proyecto Venus. Exigir libertad absoluta es darle la oportunidad a las personas para que destruyan las bases de Proyecto Venus (la coparticipación e inclusión, la suma de recursos para potenciar nuestras vidas y actividades, entre otras), e inclusive que destruyan todo el emprendimiento con sus comportamientos. Esta oportunidad algunos integrantes tratan de usarla lo mejor posible, en algunos casos, porque les interesa destruir lo que construyen otros, y en otros casos, porque les interesa destruir o molestar a Jacoby.
No hay que tenerle miedo a la expulsión, ya que todos la ejercemos para vivir mejor nuestras vidas (lo que creemos que es mejor para nuestras vidas). Elegimos personas todo el tiempo. Además, Proyecto Venus no es una nación o un país. Hay que aceptar que Proyecto Venus es un emprendimiento grupal pero con propietarios (Fundación Start) que tienen la última palabra llegado el caso. Y lo interesante de esto es que Jacoby (director de Fundación Start en este momento) presta suma atención al desarrollo del emprendimiento, aunque no lo parezca mucha veces.
Entonces: la expulsión de una comunidad virtual y/o real como Proyecto Venus, no sólo es posible, sino que además es necesaria llegado el caso. Lo que hay que clarificar es las causas de una expulsión, los estados previos, si existe la posibilidad de una incorporación de los excluidos. Es obvio que aceptando a todas y a cada una de las personas, y a su vez aceptando a todos y a cada uno de los integrantes sin ningún tipo de limitación, queda sin resolver —en el mejor de los casos— la cuestión de que algunos vayan, por acción u omisión, sabiéndolo o no, en contra de los principios básicos de Proyecto Venus.
Estuve hablando con varias personas al respeto de la expulsión y les agradezco su colaboración. Los que tengan algo para decir, y prefieran no hacerlo público, pueden escribirme para eso o para reunirnos a hablar sobre el tema. Si desean publicar algo en este espacio, tal vez sea posible.