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Entre senderos que resuenan y se bifurcan

Una importante cuestión que podría estar ligeramente asociada a la tecnología psíquica es que las emociones parecen trascender el tiempo lineal; requeriremos de cierta munición pesada para marchar con algún éxito en nuestra campaña, así que comenzaremos invitando los silogismos literarios del notable Jorge Luis Borges:
La explicación es obvia: El jardín de los senderos que se bifurcan es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts'ui Pên. A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas la posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos.
Esta compleja idea de series infinitas de tiempo puede conducirnos a una inquietante presunción: la Creación como tal ya existe de forma acabada y completa, con todas sus tramas y desenlaces, y la consciencia funcionaría como un selector entre las distintas ramificaciones posibles. Si por un momento el lector se anima a atravesar el pétreo dintel de nuestro aparente desvarío,(1) apreciará una construcción infinita dimensional —si lo prefiere, en un principio de sólo tres dimensiones— en donde todas las posibilidades del plano físico, con sus subjetivos éxitos y fracasos, coexisten de manera fraternal; para explicar mejor esto, Borges introduce los conceptos de John William Dunne, autor del libro An Experiment with Time (2) donde explica su teoría sobre la naturaleza del tiempo y la consciencia que denominó “serialismo:”
Este [libro] razona que un sujeto consciente no sólo es consciente de lo que observa, sino de un sujeto A que observa y, por lo tanto, de otro sujeto B que es consciente de A y, por lo tanto, de otro sujeto C, consciente de B... No sin misterio agrega que esos innumerables sujetos íntimos no caben en las tres dimensiones del espacio, pero sí en las no menos innumerables dimensiones del tiempo.

[Dunne] postula que ya existe el porvenir, con sus vicisitudes y pormenores. Hacia el porvenir preexistente (o desde el porvenir preexistente, como Bradley prefiere) fluye el río absoluto del tiempo cósmico, o los ríos mortales de nuestras vidas. Esa traslación, ese fluir, exige como todos los movimientos un tiempo determinado; tendremos, pues, un tiempo segundo para que se traslade el primero; un tercero para que se traslade el segundo, y así hasta lo infinito.
Podríamos entender a estos otros sujetos —que no caben en el espacio tridimensional— como entidades que han trascendido el nivel de consciencia humano. De existir estas entidades de consciencia superior, gozarían no sólo de una vista más objetiva del extraño laberinto del tiempo, sino también una capacidad de selectividad no secuencial y de acceso directo (pues experimentarían la cuarta densidad con una libertad tetradimensional); y si estas entidades tuviesen una desconsideración supina o intencionalidad espuria tal vez basadas en algún oscuro provecho de los crueles bucles y callejuelas sin salida, quizá hasta promoviesen el desconcierto y el extravío por los senderos de la depravación y la degeneración humana. El físico teórico Michio Kaku propone en su libro Hyperspace: A Scientific Odyssey Through Parallel Universes, Time Warps, and the Tenth Dimension una idea semejante:
Imagine un ser capaz de caminar por las paredes. No tendría que molestarse en abrir puertas; las atravesaría directamente. [...] Su automóvil nunca quedaría cerrado accidentalmente desde adentro; podría simplemente entrar atravesando la puerta del automóvil. Imagine un ser capaz de desaparecer o reaparecer a voluntad. [...] Imagine tener la visión de Rayos-X. [...] Sería capaz de ver accidentes ocurriendo a la distancia. [...] Imagine un ser capaz de alcanzar el interior de un objeto sin necesidad de abrirlo. [...] Sería aclamado como maestro cirujano por poseer la habilidad de reparar los órganos internos de sus pacientes sin nunca realizar cortes en la piel, reduciendo así muchísimo el dolor y el riesgo de infección. [...]

Imagine lo que haría un criminal con estos poderes. Podría entrar en el banco mejor vigilado. Podría ver los objetos valiosos a través de las enormes puertas de la bóveda, llegar a ellos y sacarlos de ahí. Después podría salir caminando mientras las balas de los guardias lo atravesaran. Con estos poderes, ninguna prisión podría detener a ningún criminal. No se nos podría ocultar ningún secreto. [...] seríamos omnipotentes.

¿Qué ser podría poseer tal poder digno de un dios? Un ser de un mundo de dimensiones superiores. Por supuesto, estas dotes están más allá de la capacidad de cualquier persona tridimensional. Para nosotros, las paredes son sólidas y las rejas de una prisión son irrompibles. Al tratar de atravesar las paredes sólo terminaríamos con una nariz lastimada. Pero para un ser de cuatro dimensiones, estas hazañas serían un juego de niños.
Tenemos entonces una idea de las posibles entidades que se pasean en las invisibles densidades superiores, y esta vez, no se menosprecie, informado casi en términos esotéricos por un integrante del bando cientificista; devolvamos el báculo a Borges quien tiene algo más con que persuadirnos:
Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí [...]

El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado.
¿Lo creerás, Ariadna?—dijo Teseo—
El Minotauro apenas se defendió.(4)
Ahora bien, analicemos la otra cara de la moneda y veamos entonces que aquel sendero atroz debe poseer una bifurcación piadosa. ¿Cómo imponerse ese porvenir que pretendemos? (3) Si las emociones se desentienden del tiempo lineal entonces un marcado patrón emocional en el presente que resuene con el mismo patrón en aquella bifurcación del futuro es la clave; luego, si ambos concuerdan, surge un bucle de realimentación entre la situación actual y la futura que fomenta la licuefacción de ese futuro probable hasta su consolidación en el presente; en las Sesiones Cassiopaea se sostiene:
Si no hay final y tampoco hay principio, ¿qué cosa tenemos? El aquí y ahora que son también el futuro y el pasado. Todo lo que fue, es y será, sucediendo simultáneamente. Esta es la razón por la cual muy pocas personas en la tercera densidad son capaces de entender el verdadero concepto del viaje espacial, porque aun si el viajar por el espacio a través de su tercera densidad es una actividad tan imbuida de características espaciales propias de la tercera densidad como lo sería acostarse en la cama por la noche, en la comodidad de su propio hogar, la coordenada temporal es sustraída de la ecuación. Esta coordenada temporal es algo por lo que sienten tanto cariño como por su propia madre, no obstante, es la mayor ilusión que opera en su densidad. En forma repetida hemos dicho que no existe el tiempo, a pesar de lo cual, en razón de haber sido tan eficientemente programados para aceptar este concepto, no hay manera de que puedan liberarse del mismo, sin importar qué tan fuertemente lo intenten, ¿no es así? Imagínense viajando al espacio exterior. Estarían totalmente perdidos cuando se enfrentaran con la realidad de que todo es todo al mismo tiempo, ¿no lo creen?
Erróneamente se puede inferir entonces que es fácil la “creación de la propia realidad;” postulamos anteriormente que la resonancia emocional acentúa determinados escenarios en la esfera personal; pero ciertamente no es fácil y no viene sin esfuerzos concentrados de nuestra parte. En cierto modo, recibimos lo que brindamos a la vida, y sólo el sincero esfuerzo consciente provoca cambios en nuestro entorno que serán ciertamente positivos. Evitar poner empeño en ello, a través de ese malhadado instinto de rapiña humano, buscando de forma gratuita o por medio del oportunismo lo que debe obtenerse con esfuerzo, es decir, obrar sin impecabilidad, nos convierte en alimento.

Remarquemos entonces que nuestra idea de fondo no es “hacer algo específico para obtener algo específico” como se indica en la mayoría de los textos sobre Creación de la Propia Realidad: esto no se diferenciaría demasiado de un ritual: una conducta mecánica orientada a producir un cambio forzado en la naturaleza a cambio de un negociado energético; deseamos remarcar la idea de la necesidad de estar alerta de cómo la realidad externa refleja parcialmente (dado que es compartida) el paisaje interno y la fuerte necesidad de higiene emocional para mantener un sincronismo positivo sobre nuestra porción de realidad; en este sentido, Thomas Minderle nos advierte sobre las estacas del determinismo en las que se apuntala cualquier desenlace: (5)
Téngase en cuenta que la resonancia emocional sólo se ocupa de la parte sincrónica y probabilística de la vida: lo que todavía está abierto al cambio. También existe la causalidad y el lado determinista que incluye todos los efectos físicos de las causas físicas que, no importa cuánto intente curvar la probabilidad, no pueden ser anulados o deshechos.

Si usted choca su coche, y luego intenta sostener una sensación de alivio, no espere que el accidente se revierta mágicamente, porque lo hecho hecho está; en el mejor de los casos, podrá atraer una recuperación médica fácil junto a una rápida solución legal y financiera del accidente. Cualquiera que sea el futuro probable que usted intente atraer debe incorporar el presente y el pasado preexistente.

Los pensadores de la Nueva Era se equivocan cuando tratan de ignorar los problemas existentes en la actualidad y piensan que por cerrar sus mentes desaparecerá de su realidad. No es así, la ley no funciona de esa manera. Puede configurar el futuro, pero realmente no se puede cambiar el pasado.
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Resonancia vibracional (I)

Supongamos por un iluminado momento estar rodeados de mentiras, pero no limitemos el engaño a elementos más allá de nosotros mismos: comprendamos que formamos parte y que activamente soportamos y damos forma a la ilusión. Conjeturemos entonces que hemos introyectado o aprehendido, casi sin tener noción consciente, la idea soberana de que no es posible la existencia de un camino alternativo; en este sentido, Donald A. Mackenzie en Indian Myth and Legend nos comenta:
En el cuarto Veda, el Atharva-veda, el renacimiento de la fe en las fórmulas se acentúa. Este libro, que no recibió en un primer momento el reconocimiento como una obra inspirada, se trata principalmente de una colección de métricas de encantamientos muy antiguos; muchos se asemejan a los que han sido recogidos por folkloristas en las tierras altas de Escocia y en otras partes de Europa. Los himnos del Rigveda revelan las creencias y aspiraciones de los pensadores religiosos avanzados de su época. Atharva-veda contiene los gérmenes de la religión popular: las fórmulas mágicas cantadas para disipar o invocar a los espíritus que molestan o ayudan a la humanidad, pero enseña que el Universo es sostenido por el sacrificio y la exaltación espiritual de los brahmanes, y que el poder brahmánico podrá ser ejercido por el uso de amuletos apropiados; aunque los seres humanos pueden terminar manipulados por los espíritus invocados mediante fórmulas.
Pero estas curiosas ideas de que el plano físico deba ser sostenido por el sacrificio y que los seres humanos pueden terminar manipulados por los espíritus invocados fueron comentadas en más de una oportunidad: nuestro estratificado punto de vista del Cosmos, entiende que el plano físico es el tenebroso sótano de una casa con una planta baja a media luz y otro exaltado piso bien iluminado; "en la casa de mi Padre hay muchas habitaciones" nos dice Juan 14:2 y sin ganas de ponernos eclesiásticos entendemos que las densidades de consciencia estarán en relación con esto. Atrevámonos a vislumbrar con cierta vehemencia la oscuridad de la catacumba en la que sombriamente habitamos: si logramos acostumbrar los ojos y ver con cierta objetividad las penumbras de la tercera densidad, quizá podamos distinguir la velada luz en los ascendentes peldaños, e intentar elevarnos paso a paso.

Según Robert Monroe, la vida orgánica fue un diseño intencional para cosechar la energía vital, denominada loosh, que surge del conflicto durante la subsistencia, aunque también aquella proveniente de la melancolía y soledad, así como la derivada de la devoción y adoración, siendo éstas formas destiladas del loosh más deseado y exquisito; según entendemos, estas serían las razones por las cuales en las Sesiones Cassiopaea se alienta al trabajo en grupo y a evitar toda clase de rituales.

De acuerdo a lo que se le comunica a Monroe, los granjeros cósmicos de energía equiparon a los animales con colmillos, garras, celeridad y destreza con el fin de prolongar el combate víctima-predador y así incrementar la producción de loosh; hemos visto que esta situación se reproduce en los sacrificios rituales a lo largo de la historia humana: en otras palabras, cuanto más prolongado el sufrimiento, mayor fuerza vital es procesada por el organismo, y más suculento el caldo aurífero cosechado por los arcontes; deberíamos ver con ojos más abiertos la escalada armamentista mundial, entonces ya como un juego estratégico planetario, donde el supuesto poderoso guerrero es un insignificante peón ceniciento sometido a unas garras nefastas; en el Diccionario Enciclopédico de los Upanisads editado por Swami Parmeshwaranand se refuerza este punto de vista:
Todos los que viven (en este mundo) son los sacrificados. No hay nadie vivo que no efectúe yajfia (sacrificio). El cuerpo es (creado) para el sacrificio, y surge del sacrificio y cambia según el sacrificio (yajfia).
La cosmovisión rosacruz entiende con suma claridad que el cuerpo es creado, surge y cambia según yajfia: es así que el condimento picaresco a la elan vital de Bergson es la energía recolectada durante el acto sexual: nacemos y surgimos de este acto y todo dicta que la utilidad humana, a vista de los granjeros cósmicos, es gestar más y más humanos para poblar la granja humana para luego efectuar una cosecha hiperdimensional; nuestra investigación nos ha conducido a que el amor cortés, en palabras del escritor Jorge Luis Borges: renunciar a la Costumbre, (1) es el posible camino de salida, en su cuento La Secta del Fénix nos alienta en este sentido:
El Secreto es sagrado pero no deja de ser un poco ridículo; su ejercicio es furtivo y aun clandestino y los adeptos no hablan de él. No hay palabras decentes para nombrarlo, pero se entiende que todas las palabras lo nombran o, mejor dicho, que inevitablemente lo aluden, y así, en el diálogo yo he dicho una cosa cualquiera y los adeptos han sonreído o se han puesto incómodos, porque sintieron que yo había tocado el Secreto. En las literaturas germánicas hay poemas escritos por sectarios, cuyo sujeto nominal es el mar o el crepúsculo de la noche; son, de algún modo, símbolos del Secreto, oigo repetir. Orbis terrarum est speculum Ludi reza un adagio apócrifo que Du Cange registró en su Glosario. Una suerte de horror sagrado impide a algunos fieles la ejecución del simplísimo rito; los otros los desprecian, pero ellos se desprecian aún más. Gozan de mucho crédito, en cambio, quienes deliberadamente renuncian a la Costumbre y logran un comercio directo con la Divinidad [...]
Los cátaros comprendieron muy bien esto cuando vemos que los perfecti se negaban a traer nuevos esclavos al Valle de Lágrimas; es más, la analogía cristiana de que la humanidad nace y muere por el pecado parece tener un fundamento cóptico en las escuelas mistéricas egipcias; no perdamos de vista que las altas enseñanzas masónicas y los principios rosacruces provienen de antiguas corrientes de pensamiento previas a esta versión de la humanidad. Lamentablemente muchas escuelas rosacruces y neognósticas interponen a esta válida enseñanza, rituales y ceremonias sazonadas con dosificaciones profusas de mantras e invocaciones para transmutar la energía sexual, siendo ocultas invitaciones a la predación por parte de entidades parasitarias de consciencia superior; Bronte Baxter nos puede aclarar más al respecto:
[...] Más tarde nos enteramos del significado de esas palabras sin sentido, estos mantras, que se trataban de nombres de deidades. Se nos enseñó una técnica de meditación avanzada con la palabra sánscrita "Namah" que en esencia significa "postrarse ante ti." La meditación a través de mantras es una forma de entrega, de adoración y prosternación a los que se autodenominan como dioses: "Postrarse ante ti."

[...] Me gustaría sugerir que la meditación con mantras convierte a los humanos en zombies quienes sirven a la agenda de los dioses, y que
ésta consiste en conseguir más seres humanos y por tanto más energía devocional humana. Esto explica el fenómeno común del proselitismo religioso: los fundamentalistas cristianos, las sectas de iniciados, incluyendo la meditación trascendental, y los seguidores de otras escuelas. Siervos de "Dios," que no son otra cosa que extensiones de los dioses tenebrosos con la necesidad de atraer más reclutas; las entidades nefastas que se mueven a través de estos siervos están llenas de celo, hambrientas y con la mente llena de una abrumadora necesidad de procurarse alimento energético.
La Muerte del Rey Arturo: no se
concentre la vista en el deceso,
sino al igual que los ojos del Rey,
en el Angel que porta el Grial
Si entendemos la caída edénica como la interposición del cuerpo orgánico con ADN modificado por estos dioses macabros, podemos efectuar un interesante ejercicio del pensamiento: el modelo edénico original quizá aun resida en potencia entre aquellas hebras entrelazadas de nucleótidos cuatripartitos pero que hoy todavía no se expresan; tal vez el conocimiento y la atenta guardia sobre nuestra elan vital puedan reactivar la expresión selectiva de estos genes; y esto quizá resuene con las ciencias informáticas, en la que existe una oscura rama de conocimiento sobre la programación que produce código automodificable.

Bien parece que el ADN es al cuerpo físico lo que la resonancia vibracional (de las siglas en inglés FRV: frequency resonance vibration, pulsación vibratoria interna en el Material Seth) es al cuerpo etérico; esta frecuencia de resonancia denota la naturaleza cualitativa en la respuesta a un espectro de posibles experiencias; la acepción más cercana en la psicología moderna podría asociarse a la personalidad (que ya incluiría el carácter y hábitos) del individuo: a menor FRV la respuesta tiende a la mecanicidad y reactividad, y por lo tanto se es más manipulable y subjetivo, generalmente anclándose en un modelo víctima-predador; mientras que al incrementar el FRV, se exhibe una robusta estabilidad emocional, manifestando una personalidad afable y objetiva. No obstante, la resonancia vibracional no es la única componente que define o modifica la probabilidad de ocurrencia de los eventos que experimentaremos, Thomas Minderle en su segundo volumen de Transcending the Matrix Control System nos explica:
La persona promedio puede tener un espectro débil y dispar cercano a la mitad de la escala de frecuencias, mientras que las entidades oscuras tienen un espectro de alta amplitud agrupado en las frecuencias más bajas, en oposición a los seres positivos, que estará agrupado en las frecuencias más altas. Ahora bien, cuando más pronunciada la amplitud, más fuerte afectará a la realidad de la experiencia local.
Las personas que tienen un fuerte pero sórdido FRV afectarán el carácter sincrónico negativo de su realidad local, a un grado tal que las experiencias altamente improbables serán atraidas, y por lo tanto, se manifestarán eventos extraños de carácter traumático e incluso perturbador. En cambio, cuanto más pronunciada sea la amplitud de un FRV elevado, la realidad ajustará los eventos como por arte de magia para que concuerden con las necesidades y deseos del individuo.
¿Pero qué pasa si la amplitud es débil? Si la frecuencia es alta pero de muy baja amplitud, luego tendrá poco efecto sobre la realidad local; de hecho, se puede desconectar del flujo sincrónico dado que la señal de emisión es débil.
Este último comentario esclarece por qué la falta de asertividad y confianza propia, junto a la carencia de atesoramiento de la elan vital, constituyen la brecha de seguridad más influyente, dado que sería semejante a tener el más excelso reproductor de audio pero con un disfuncional amplificador de escasa de potencia, y en consecuencia, desprovisto de sonido o, peor aun, lleno de ruido; en artículos previos sobre la estructura subyacente habíamos analizado esta perspectiva, entendiendo la adquisición de conocimiento como la capacidad de ampliar el espectro de frecuencias, asociado a la capacidad de percepción y con el objetivo de anclar procesos creativos en la propia realidad local.

En la siguiente entrega nos proponemos ahondar en las formas de elevar el FRV e incrementar su amplitud.

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La hipótesis criptoterrestre: los Eterianos

Bajo el notorio influjo del célebre Jorge Luis Borges, discurridor y exornador de elegantes misterios, quien intuyó en su breve cuento del Tema del traidor y del héroe que la historia conspira a copiarse a sí misma, hemos de exponer una realidad de la que tal vez falten, en sus palabras, «pormenores, rectificaciones, ajustes; y haya zonas que no fueran reveladas aún», y no obstante represente el próximo nivel al cual arribe nuestro planeta; nos motiva esta clase de introducción pues concuerda con los contrapesos de aquel relato, ya que tantos investigadores han concluido abruptamente sus investigaciones (junto a sus vidas) al exponerlo al público, del mismo modo que el personaje Kilpatrick:
De esos laberintos circulares lo salva una curiosa comprobación, una comprobación que luego lo abisma en otros laberintos más inextricables y heterogéneos: ciertas palabras de un mendigo que conversó con Fergus Kilpatrick en día de su muerte, fueron prefiguradas por Shakespeare, en la tragedia de Macbeth. Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible...
Portada del libro
The Cryptoterrestrials
Mac Tonnies en su libro póstumo The Cryptoterrestrials propuso la existencia de una raza humanoide originaria de la Tierra y que ha coexistido junto a la humanidad durante miles de años; esta perspectiva no es nueva, y otros autores como la ufóloga turca Farah Yurdozu han sugerido tangencialmente algo semejante al estudiar los genios o djinn árabes; estas entidades hacen uso de cierta tecnología que nos supera, aunado con capacidades psíquicas para permanecer ocultos: los eterianos disfrazan sus verdaderos orígenes, sosteniendo la mentira de que sólo son curiosos visitantes del espacio exterior. Ya sea que estos seres sean extraterrestres o nativos de la Tierra es una cuestión de perspectiva: si son extraterrestres pero han existido aquí por más tiempo que la raza humana, entonces es posible considerarlos una especie autóctona; y si estos seres se parecen más a las hadas mágicas que a visitantes del espacio, es porque su tecnología es lo suficientemente avanzada, tal vez en concordancia a nuestro subjetivo concepto de magia. Tonnies desencadena una intersante cuestión en el capítulo The Abduction Epidemic:
Un motivo central en los informes sobre abducciones, como también en los relatos folclóricos de secuestros por seres no humanos, es el objetivo de producir un vástago "híbrido," un niño humanoide con la posibilidad de actuar como puente entre la sociedad humana y la exógena. [...]
El "programa de hibridación" recopilado de estos casos implica algo alarmante: su avanzado conocimiento en genética. Si ellos fuesen un aspecto desconocido de nosotros mismos, su habilidad en la genética no tendría que adelantarse a la nuestra propia. Y lo que se vislumbra más enervante es que seamos genéticamente compatibles. [...]
Bajo la hipótesis criptoterrestre, el "programa de hibridación" bien podría consistir en desarrollar híbridos "réplicas," adaptados a tareas orientadas a la supervivencia, como ser infiltrarse en la sociedad humana. Y esto plantea una más interesante inquietud: si los típicos encuentros cercanos involucran criptoterrestres parecidos a los humanos, como los Grises, ¿quién puede decir que no habría una galería de villanos progresivamente más extraños al acecho detrás del telón?
Pero cuando hablamos de la Cuarta Densidad, indicamos que corresponde a lo que se denomina en las teorías ufológicas de los doctores Hynek y Vallée como plano psíquico o en la jerga esotérica/rosacruz mundo etéreo; para llevar algo de luz sobre esto, resumimos el pensamiento rosacruz, los conceptos del Material Ra y Cassiopaea y la terminología shamánica/tolteca:

Zona
Región
Plano
Densidad
Orientación
Capacidad perceptiva
1
Empírea
Espiritual
Quinta a Séptima
Creativa
Incognoscible
2
Etérea
Psíquico
Cuarta Densidad
Neutra
Desconocido
3
Elemental
Físico
Primera a Tercera
Entrópica
Cognoscible

Rozando un tanto el tono eclesiástico, ¿nos hemos preguntado alguna vez por qué un Dios benigno crea un mundo en el que la única manera de sobrevivir es a través de quitar la vida a otros organismos vivientes? Y no seamos cínicos de reducir el problema a no ingerir alimentos provenientes de animales. ¿De negarse a comer, cuánto tiempo permanecería con vida? Se puede amar a los animales y cuidar plantas de interior y flores en el jardín, pero cada vez que se ingiere alimentos, estamos destruyendo la vida de algo: una conciencia, que siente y desea vivir, tanto como lo deseamos nosotros. Alimentarse es un requisito para la vida orgánica: es el hilo que une la existencia en el plano físico; pero más que un hilo es una cadena, que nos esclaviza a la velada ley: debemos consumir para subsistir; cualquier insurrección se castiga con la muerte. ¡Bienvenidos a una visión objetiva de la biología!

De ser posible el reconocimiento de esta perspectiva, nos veremos en la necesidad espiritual de buscar; esta búsqueda es un tanto más especial que la semántica a la que nos limita el lenguaje: en los términos de Théun Mares o Carlos Castaneda estaríamos al acecho de una respuesta que nos amplíe tan nefasta —al menos en principio— visión de la realidad. El dogma masónico, nos brinda una pista inicial: es el Gran Arquitecto quien ha diseñado esta maquinaria infernal; por supuesto, este ilustre monarca no se ensucia las uñas en la materia inmunda en la que nos encontramos confinados, pero eso sí, requiere del eficiente núcleo operativo junto a su tecnoestructura —en las palabras de Henry Mintzberg— para que el ápice estratégico reluzca en la pulcritud celestial digna de trastornada devoción; aquí ya podemos vislumbrar, acaso sin las nieblas de la resonancia límbica, los niveles superiores del plano psíquico; Tonnies postula:
He especulado que las diversas formas de vida con que se topa un abducido se pueden entender en los términos de una "sociedad colmena" con drones construidos para realizar tareas especializadas. Dado el actual nivel de investigación transgénica, es tentador preguntarse si los criptoterrestres han estado usando técnicas similares por siglos. [...]
Uno de los preceptos de la hipótesis criptoterrestre es que han desarrollado una "tecnología de la conciencia" (tomando la frase de Whitley Strieber) que, a los efectos prácticos, nos supera enormemente. Uno de los logros de esta tecnología consistiría en la habilidad de habitar o albergar cuerpos a voluntad: muy semejante a la forma en que un científico hoy en día controla remotamente el brazo de un robot.
Los escritores de ciencia a ficción se han debatido sobre los métodos para colonizar un planeta como Marte. En definitiva, podría elegirse en terraformar el ambiente a uno parecido al nuestro... pero también podríamos decidir modificarnos a nosotros mismos para tolerar las inclemencias involucradas.
Una civilización como la criptoterrestre tal vez pudiera permanecer en órbita y comenzar a poblar la superficie con formas de vida semi-autónomas: como drones orgánicos. [Bajo el concepto de telepresencia] ir de un lugar a otro sería tan sencillo como loggearse en un drone humanoide que se encuentre en las cercanías de donde queremos llegar. [...]
Una clase de civilización criptoterrestre como la que describo parece remota pero el concepto general está en práctica en la actualidad: si nuestras sondas telerobóticas se hacen cada vez más sofisticadas y pilotadas cerebralmente, en algún punto se convertirán en indistinguibles de las criaturas vivientes, y será en ese momento que alcancemos la "Singularidad" tan propugnada por los tecno-progresivos como el robotista Hans Moravec y el inventor Ray Kurzweil.
Si bien este es tan solo un bando del plano psíquico: el de aquellos que han decidido orientarse en el servicio a sí mismo, y esta orientación concuerda con el conocido left-hand path que en Demonología se entiende como el Sendero de la Mano Izquierda, y que en la escuela tolteca se denomina el Camino del Poder... muy semejante a la ruta perseguida por el personaje Dean Corso en la película La Ultima Puerta (The Ninth Gate), cuando se tropieza con el siniestro camino de salida de la realidad grosera, para ingresar en el de las manipuladoras huestes etéricas.

No obstante, es evidente que existe y trabaja activamente en el negocio de la batalla espiritual el bando de servicio al prójimo: hemos hecho nuestra labor consciente al reunir las luminosas perspectivas sobre la realidad etérico-creativa a la que puede acceder nuestro planeta, y de los ilustrados autores que describen las regiones empíreas del Cosmos. Aunque ciertamente su influencia parece verse disminuida en la Tierra, quizá Meade Layne, en su informe The Ether Ship Mystery and its solution pueda guiarnos en la razón:
Existe alrededor de cada planeta y todo cuerpo en la vastedad del Cosmos, un mundo etéreo. Los planetas se encuentran gobernados por estos seres eterianos. Cada planeta, incluida La Tierra, está bajo la égida o control de su contraparte etérica. Todas esas extrañas naves celestiales provienen de las regiones etéricas de cada planeta en particular. [...] Cualquier objeto proveniente de una región exógena a cada planeta debe pasar por la región etérica de La Tierra y ser autorizados por las potestades eterianas para su control.
¿Empieza a cobrar sentido nuestra confinación física en la siberia cósmica? Una legión de orientación negativa profita la energía emocional de los seres orgánicos y cobra peaje existencial a las entidades espirituales de servicio al prójimo que decidan encarnar para ayudar a encender la llama de la libertad a los habitantes de un planeta en eventual graduación a una realidad superior.

La estructura subyacente (I)

A lo largo de esta andrajosa colección que intenta denunciar del mosaico de la realidad las interferencias del factor exógeno actuando tras el velo sutil de una densidad que incesantemente nos permea, y que nos utiliza llegando al punto de predarnos si no se está alerta de la Ilusión, hemos pasado por alto analizar la posible estructura sobre las que se apoyan las densidades de consciencia.

Decimos posible porque, aun graciosamente alzados en puntillas de pie sobre nuestra Escalinata de la Creación, apenas si podemos comprender qué sucede por encima de nuestra realidad física. Podemos, por supuesto, preguntar en voz alta y quizá entonces recibamos alguna respuesta de los Hermanos Mayores. No obstante, hemos de prestar cuidadosos oídos a lo que escuchemos y ponderar si la respuesta tiende a la objetividad o busca engañarnos: timeo danaos et dona ferentes.

Algunas respuestas solemnes que se han mantenido erguidas al análisis e intento de negación, y que desde luego volcamos para su meditación y escrutinio, son las siguientes:
  • la realidad física es un centro mental de 6º densidad;
  • toda realidad sustenta su existencia a través de pensamientos.

El genial Jorge Luis Borges nos hace un curioso comentario en su artículo del año 1944: Nueva Refutación del Tiempo, cuando transcribe al filósofo empirista George Berkeley en Principles of Human Knowledge:
Hay verdades tan claras que para verlas nos basta abrir los ojos. Una de ellas es la importante verdad: todo el coro del cielo y los aditamentos de la tierra -todos los cuerpos que componen la poderosa fábrica del universo- no existen fuera de una mente; no tienen otro ser que ser percibidos; no existen cuando no los pensamos, o sólo existen en la mente de un Espíritu Eterno.
Podemos hacer una curiosa analogía informática (salvando las distancias que un computador de 3º ni se acerca a uno de 6º densidad), apoyándonos en la película Matrix, y arriesgándonos quizá a ver la realidad física como un servidor corriendo múltiples procesos que recrean un ambiente consensuado; a su vez, el servidor basaría su existencia en diseñadores de nivel superior que tal vez lo impregnen de la herencia arquetípica de las orientaciones): el ojo entrenado quizá lo relacione con el concepto gnóstico del Demiurgo.

El árbol de Amalion,
boceto de Tolkien para
la cubierta de Arbol y hoja
Profundizando un poco más, cada proceso estaría vinculado a un usuario, es decir a una consciencia; no obstante, cada consciencia poseería un perfil heterogéneo, habiendo unas que superen en permisos y funciones a otras: esto bien podría simbolizar el Poder, es decir, la capacidad de forzar la propia voluntad por sobre las inferiores o, de igual manera, el Conocimiento: la información necesaria para enaltecer el libre albedrío. Siguiendo esta línea, podríamos encontrar permisos de lectura (aquello que tendríamos la capacidad de percibir de la realidad) y de escritura (aquello que podríamos dejar como persistente en la realidad). Una consciencia con mayor perfil al de la humanidad (la hipotética cuarta densidad) tendría mayores permisos, y podría obtener y ejercer mayor control sobre la realidad: controlando o monitoreando mentes, fomentado emociones o borrando las huellas de sus pasos.

¿Tal vez el lenguaje assembler de la realidad sea mental, basado únicamente en pensamientos que luego se materializan en el continuo espacio-tiempo? No es algo que nos sorprenda descubrir, de hecho, cualquier ingeniero, arquitecto o diseñador trabaja un modelo mental que luego elabora en un diagrama para eventualmente confeccionar el producto final. ¿Quizá en la cuarta densidad, al ser etérica, dúctil o maleable, sea posible abstraerse de la ilusión del tiempo y ver manifestados los objetos pensados?(1)  Meade Layne, en su libro The Ether Ship Mystery and its solution tiene algo que aportarnos al respecto:
Es de la realidad etérica de donde provienen las diversas formas de las Naves Etéricas. La materia etérica reacciona a la energía del pensamiento. Los vehículos etéricos son confeccionados de esta forma en las regiones etéricas de la Tierra, Venus o Marte, como en otros lugares; pero esto no significa que sean fabricados en las regiones humanamente visibles de estos planetas. Estas naves han sido, y siguen siendo, para viajes interplanetarios. [...]
Esta afirmación sobre viajes interplanetarios suscita, para nosotros, el problema de las enormes distancias y tiempos que se requerirían para recorrerlos, incluso a velocidades que excedan la de la Luz.  Pero desde el punto de vista del Ocultismo, este problema no existe: estas naves son materiales en nuestro sentido de la palabra, cuando están en regiones adyacentes a nuestra Tierra. En realidad, son siempre de materia cuando entendemos la materia en el más sentido amplio, dado que los éteres más sutiles siguen siendo corpusculares, y bien pueden denominarse materiales,(2) pero poseyendo propiedades desconocidas o diferentes a la materia en nuestro plano de existencia. Podríamos indicar que durante el tránsito de estas naves por nuestra realidad su naturaleza es la de una forma de pensamiento. [...]
Poco importa donde fue formada mentalmente la nave, lo importante es que un principio fue una construcción mental, como lo es una caja o una mesa en la mente de su hacedor. El carpintero piensa en detalle la mesa antes de confeccionarla: se trata de una idea que primero se plasma en "materia mental" y luego utiliza la energía de su mente y cuerpo para "llenar" con materia más densa, como la madera, dicha estructura mental: en pocas palabras la materializa. [...]
El origen mental de todo nuestro mundo objetivo es, en cierta manera, una obviedad tanto en la filosofía como en la ciencia teórica.
Es evidente que podríamos encontrar más analogías, pero para esta introducción hemos presentado lo suficiente; en esencia, buscamos señalar junto a la naturaleza etérica de los procesos de abducción dos aspectos importantes:
  • la interferencia del factor exógeno, haciendo especial mención sobre la estratagema del control mental -los conocidos implantes ligados a la limitación- podrían tratarse de simples hackeos o intrusiones en la configuración mental de cada consciencia, donde un perfil superior ejerce el poder para alterar la persistencia u homeostasis interna, infectando con conductas caóticas y autodestructivas que en última instancia, llevaría a transformar la propia consciencia en su peor enemiga;
  • las capacidades creativas pasan por identificar estas intrusiones, lograr alterar o reconfigurar el propio patrón mental y elaborar una estrategia para ayudar a otros a que, de manera consciente, hagan lo mismo.
Para finalizar y con vistas a nutrir el punto de vista planteado, el profesor Tolkien escribió una interesante historia sobre la construcción de realidades y la formas de enriquecer la Creación, actuando como co-creador de realidades, en su cuento Hoja, de Niggle: un notable planteo si se entiende al protagonista, un artista frustrado que deja inconclusa su obra al abandonar la tercera densidad por una enfermedad, pero vuelve a ella ya siendo una realidad -todavía por completar- en la cuarta densidad.

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La raza dirigente

Hay dos maneras de ver una realidad entrópica: como un caos auto-organizado, donde los egos se asocian de manera azarosa, por medio de sincronismos que parecen accidentales pero que poseen un propósito oculto, o bien como una jerarquía estratificada, con la salvedad que los pisos medios e inferiores son manipulados sin saberlo, y donde aquellos con nivel de elevada instrucción responden de manera obediente a los pisos superiores, que se distinguen desde bien abajo como un ojo sin párpado.

Tenemos la sensación que a mayor nivel de consciencia se debería incrementar la libertad, y esto es cierto mientras se elija la orientación no egocéntrica; la razón sencilla es que al no liberarse del ego, uno queda como prisionero de su engrandecimiento; considérese que los conceptos de ego e individualidad parecen estar interrelacionados, pero el ego es todo aquello que absorve mecánicamente hacia sí, buscando el propio beneficio en desconsideración de los demás, mientras que la individualidad busca el equilibrio; quizá la misma confusión entre deseo e intención: el deseo es subjetivo pues busca que la realidad se adapte a la ilusión, mientras que la intención es atención en busca de la oportunidad, que de emplearse, se convertirá en una realidad objetiva.

Enfoquemos nuestra mirada con este conocimiento en mente, y veamos como las jerarquías estratificadas funcionan bien en países en desarrollo; y es evidente el sustrato ideal para los gobiernos asistencialistas donde hallan el sustrato fértil de las masas ignorantes e iletradas; es posible ver con facilidad que estos gobiernos promueven la falta de educación, el libre pensamiento y la erudición del pueblo, y asimismo se camuflan como soberanos impolutos y confunden a las masas mediante argots de militancia y división: un excelente ejemplo de ponerogénesis tercermundista. Y es en este caldo de cultivo, donde las jerarquías de los estratos instruidos, en especial aquellas donde la religión los programa desde niños mediante rituales de pacto con las entidades teócratas, afloran y se transforman en el brazo intelectual político, ocupando las jerarquías de poder y administrando las instituciones gubernamentales, en palabras de Harrison Koehli:
La característica principal de una patocracia es que los psicópatas influencian la agenda económica, militar, política y cultural de un país. Como los camaleones, se camuflan con lo que los rodea. Dentro de esos parámetros desarrollan dramas, creando una nueva realidad según sus deseos. Y esta realidad es un engaño, terror, despiadada expansión y completa crueldad.
Esta realidad alarmante, aunque objetiva, es la que se puede ver en gran parte de latinoamérica, en donde las desapariciones físicas de los dictadores de turno se corresponden a un clamor orquestado eficientemente sobre los estratos más bajos, inyectando pequeñas dosis de regalías en puntos claves, beneficiando a aquellos adoradores que se rasgan las vestiduras, ofreciendo una clara imagen de la devoción humana esperada por las potestades teócratas; mientras, las jerarquías superiores obedecen ciegamente al inmediato superior, recibiendo mejores beneficios económicos y un acomodo material que las diferencian exponencialmente de la piara inferior; del libro Mensajeros de la Luz (Omens of Awareness, 1977) de David Tansley:
No hay que buscar mucho en este planeta para ver cómo las fuerzas de Ahrimán se esfuerzan con todos sus medios para volver los ojos del hombre hacia la materialidad y apartarle de todo lo que le traiga un mínimo de libertad interior. Estas fuerzas actúan a través de muchas augustas y ortodoxas instituciones, pero estamos en los albores de la Era de Acuario, y la corriente de energía que se pone a disposición de la humanidad debilitará en gran medida el poder de los intereses creados, siempre que el hombre llegue a decidir en ese sentido.

Ningún salvador vendrá volando desde Venus a decirnos lo que tenemos que hacer; el hombre tiene la iniciativa, y la Jerarquía Espiritual espera su decisión para intervenir. Tenemos que darnos cuenta de que el gobierno forma parte de la maquinaria para reducir la creatividad humana y reprimir la fuerza vital en todas sus expresiones.
Cuan fácil para el ojo entrenado es entender en qué realidad nos encontramos, y qué repugnante es el desdén mostrado hacia la masa ignorante, llegando a tener que alabar como dioses crucificados a dictadores ladrones. ¡Cuan intelectualmente orquestada es una realidad entrópica donde el esclavo suplica por una mejor cadena y mejores espuelas! El formidable escritor Jorge Luis Borges comentó al respecto:
Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que fomenten la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de caudillos, vivas y mueras prefijados, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir estas tristes monotonías es uno de los muchos deberes del escritor ¿Habré de recordar a los lectores del Martín Fierro y de Don Segundo Sombra que el individualismo es una vieja virtud argentina?
Si depositamos nuestros ojos sobre la jerarquía superior, no vemos nada distinto que el efectivo programa mental del Antiguo Testamento, donde los heresiarcas de la posternación ocupan los puestos privilegiados, manipulando la información, aplicando una deplorable y nauseabunda justicia, e intentando ajustar la crónica de la realidad al pensamiento anhelante del gobierno de turno; mientras la prole se arrastra, ejecutando cabriolas o sollozos, según corresponda, en busca de las migajas del poder. Esta idea de someter la propia libertad y la del pueblo a un paradigma de “tristes monotonías” se acarrea desde la inyección exógena del Monoteísmo; en el libro The Curse of Cain: the violent legacy of monotheism (La Maldición de Caín: el legado violento del monoteísmo), Regina M. Schwartz prologa:
¿Pero por qué la violencia? ¿Por qué el clamar por una identidad colectiva es tan importante como para generar violencia? He hallado una respuesta a esta pregunta en el principio de escasez que infecta a todo el pensamiento sobre pertenencia. Cuando algo es escaso se debe competir por ello: por la tierra, por la prosperidad, por el poder, por el favoritismo, incluso por la propia identidad. En muchas narraciones bíblicas, el único Dios no es imaginado como un dador infinito, más bien como extrañamente miserable. No todos reciben la bendición divina; muchos son maldecidos —con escasez, miseria, enfermedad, agonía y muerte— como si hubiese un bloqueo cósmico a la prosperidad. Y es aquí, en el principio trágico de la escasez, que encuentro problemático aquello que el legado del Antiguo Testamento le ofreció a nuestra cultura. Aunque me he sentido alentada al encontrar algunos destellos de abundancia en el monoteísmo —como cuando cae maná del cielo para alimentar a todos— esos momentos no han proporcionado el mismo empuje a nuestra política, a nuestra cultura o a nuestra imaginación como sí lo ha hecho el principio de la escasez. La escasez fue codificada en la Biblia junto al principio de Unicidad (una tierra, un pueblo, una nación) y en el pensamiento monoteísta (una Deidad), se convierte así en una demanda de lealtad exclusiva que amenaza con la violencia de la exclusión. Cuando ese pensamiento es trasladado a las formaciones seculares de personas, “una nación bajo un único Dios,” se vuelve menos reconfortante que amenazante.
Aunque desde nuestra visión, el problema no involucra únicamente a los que profesen la religión judaica,(1) sino también a cristianos y musulmanes por igual, en definitiva, las organizadas religiones teocráticas que han aceptado el patrón mental de una entidad narcisista, egocéntrica y destructiva: el violento dios del Pentateuco es un claro exponente de la jerarquía negativa, tal vez relacionado con los Dioses Exteriores de la literatura lovecraftiana y con las entidades teocráticas del libro War in Heaven, (2) manipuladas en última instancia por aquel que los gnósticos denominaban El Demiurgo, semejante al concepto del Gran Arquitecto de las sectas masónicas. Permítasenos culminar este humilde esbozo ponerológico, con los comienzos del notable libro La Gran Manipulación Cósmica del prestigioso español Juan García Atienza:
Es alarmante que la existencia del género humano, desde los albores de la historia, se haya movido sin excepción por unos derroteros en los que cada palabra -y, sobre todo, las palabras esenciales de la vida- no adquiría su significado propio, único e irrevocable, sino las acepciones que en cada ciclo cultural convenían a los grupos de presión en turno de poder.
Es alarmante, sobre todo, comprobarlo ahora y aquí, cuando la mente del hombre está, en general, tan deformada por milenios de dependencia, que ya resulta casi imposible pensar que lleguemos algún día a darnos cuenta de nuestra auténtica situación y empecemos a llamar a las cosas por su nombre de una vez por todas; a entender su verdadero significado, sus motivos y hasta el lugar exacto que ocupan ellas en nuestra existencia y nosotros en la suya.
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Entre Tesla y Borges: el dínamo humano

Se debería comenzar disculpándose por tocar un tema del que quizá no se ha interiorizado lo suficiente; por más de haber nacido en un social memory complex que reverencia a la pasión de multitudes no necesariamente por ello comulgue; ya lo decía Jorge Luis Borges, y se nos ocurren algunas de las razones:
El fútbol es popular porque la estupidez es popular; es un invento postcolonial que sustituye las peleas de cuchillo.
Aquí debemos introducir a Nikola Tesla y su sintética explicación de una canalización:
La idea vino como un flash de rayos y en un instante la verdad se reveló.

Mi cerebro es sólo un receptor; en el Universo hay un núcleo desde donde obtenemos Conocimiento, Fuerza e Inspiración. No he llegado a penetrar en los secretos de este núcleo, pero sé de su existencia.
Tenemos los ingredientes, es hora de mezclar con nuestro fuego el crisol alquímico y buscar la lapis exilis.

¿Qué fue lo que canalizó Tesla? Entre otras cosas, las aplicaciones prácticas para campos magnéticos rotativos, como son motores y generadores eléctricos; en ambos casos, se trata de un eje central rotativo sobre el que se montan uno o más electroimanes; alrededor de este eje existen pares de imanes permanentes; estos imanes se encuentran con su orientación enfrentada. Si a los electroimanes centrales se les provee de energía, entrarán en conflicto con los imanes permanentes haciendo girar el eje en un sentido u otro, dependiendo de la polaridad. En cambio si se genera movimiento rotativo del eje, se producirá un diferencial de energía eléctrica por la interacción de los electroimanes contra los imanes permanentes: a mayor velocidad del eje, mayor será la energía generada y recolectada.

Es el principio a través del cual se produce electricidad, en los generadores de las represas hidroeléctricas, o la forma en que se la consume al utilizar las electrobombas o los motores en los artefactos cotidianos. Es un honor dejar las contribuciones del genial Tesla con una frase que denotaba su característica de peregrino en tierra pagana:
Si tuviera la suerte de alcanzar alguno de mis ideales sería en nombre de toda la humanidad.
¿Y el fútbol? Borges nuevamente nos persuade:
La idea que haya uno que gane y que el otro pierda me parece esencialmente desagradable. Hay una idea de supremacía, de poder, que me parece horrible.
Quizá entonces comulgase con aquella frase de las Transcripciones Cassiopaea que reza: los buenos muchachos no juegan ajedrez. (1)

Ver la realidad desde un punto de vista diferente puede —si nos esforzamos a una cierta apertura mental— proveernos de nueva información para entender de otra manera aquello que hemos asumido de manera consensuada.

Nos podríamos imaginar como imanes permanentes a las hinchadas, enfrentadas, que se repelen con la violencia primigenia; rodeando un campo de juego en donde dos equipos, como imanes dinámicos se disputan en un duelo; del tratado El Origen del Mal en el Mundo del prestigioso ex-jesuita Salvador Freixedo:
Tras muchos años hemos llegado a la inquietante conclusión de que las más poderosas de estas inteligencias suprahumanas que han contactado con las corruptas autoridades del planeta, se nutren de las sutiles energías de nuestro psiquismo, de nuestras emociones, de nuestros sentimientos, de nuestros odios y sobre todo de nuestros miedos, aparte de otras energías más materiales que pueden conseguir en nuestro mundo. Con el sufrimiento y la excitación, nuestras almas producen automáticamente el tipo de sutiles energías que ellos buscan, mucho más que cuando estamos tranquilos y en paz. Esta es la razón de tantas guerras, de tanta injusticia y de tanto sufrimiento como siempre ha habido en las sociedades humanas de todos los tiempos. 

En nuestros días, la última estrategia de estos seres es la globalización de la mayoría de las actividades humanas y especialmente del deporte organizado, con la enorme influencia que éste ejerce sobre las mentes de millones de seres, y el irracional y furioso fanatismo que genera en el mundo entero con las enormes pasiones que desencadena. Un estadio abarrotado de cerebros angustiados o furiosos es una enorme batería psíquica que nos recuerda al “aroma reconfortante” que se desprendía de las bestias sacrificadas y de los ríos de sangre que el “dios” Yahvé le exigía a su “pueblo escogido.”

Los Domingos por la tarde, el planeta entero se convierte en una gigantesca fuente de energía para estos depredadores del Cosmos.
El ojo entrenado comprenderá que esto de alguna manera ya ocurrió: en la arena del circo romano, en los juegos rituales de los mayas, y acontece hoy en los mundiales, en los panamericanos, en las olimpíadas; en cualquier enfrentamiento en donde tomemos partido por uno de los pequeños electroimanes que rotan con la emoción para provocar y extraer incesantemente loosh.

Así es: una de las formas en que ordeñan emocionalmente a la humanidad. Quizá ya no sea tan evidente como la guerra, ni tan primitiva como las torturas. Es cierto, tal vez, ya no sea necesario la muerte del perdedor... suficiente con denigrar al que no ganó; del libro La Historia Oculta del Mundo del iniciado rosacruz Paul H. Koch: (2)
Ya antes, sin embargo, algunos investigadores habían descrito la abdicación de la voluntad personal ante el poder de la mayoría. Es el caso del psicólogo francés Gustav Le Bon, que a finales del siglo XIX detectó y describió con escalofriante detalle el concepto de "muchedumbre psicológica," según el cual nos gusta diluir nuestra identidad en la del grupo básicamente por dos motivos: primero, porque nos permite renunciar a nuestra responsabilidad por lo que ocurra y, segundo, porque vivimos la ilusión de ser tan fuertes como el mismo grupo.

El ejemplo más recurrido es el de los hinchas de un equipo de fútbol, que en solitario son personas amables e incapaces de dañar a nadie, y en un partido decisivo y de máxima tensión pueden acabar atacando, golpeando y hasta asesinando a hinchas del equipo rival, hipnotizados por su servidumbre al grupo.

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