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La infraestructura edilicia del Cosmos (III)

En las entregas previas, hemos analizado la posible existencia de vórtices de ruptura del continuum espacio-tiempo, en donde la gravedad se comporta de manera anómala (científicamente se hablaría de un horizonte de sucesos), (1) habiendo observado que se presentan tanto puntos coordenados geográficos como también ventanas temporales; pretendemos enfatizar que estos puntos o ventanas no sólo son ingredientes del caldo gordo esotérico, sino que han sido identificados y estudiados en astrofísica tanto en la cosmología inflacionaria como en la estacionaria. Del libro Universos Paralelos del físico teórico Michio Kaku (cap. Portales dimensionales y viajes en el tiempo):
La relatividad general es como un caballo de Troya. [...] Pero, acechando dentro del caballo, encontramos todo tipo de demonios y duendes, entre ellos los agujeros negros, los agujeros blancos, los agujeros de gusanos e incluso máquinas del tiempo, todo lo cual desafía al sentido común. Estas anomalías se consideraban tan extrañas que incluso el propio Einstein pensó que nunca se encontrarían en la naturaleza. Durante años, luchó denodadamente contra estas soluciones extrañas. Hoy en día, sabemos que estas anomalías no pueden descartarse fácilmente. Son una parte integrante de la relatividad general y, en realidad, incluso pueden servir de salvación a cualquier ser inteligente que se enfrente a la gran congelación.
También, logramos asociar la ruptura del continuum como una posibilidad para direccionar o seleccionar con facilidad del Espacio de Variantes (2) un conjunto particular con el que se resuene emocionalmente, asociándolo a la idea borgiana de series infinitas de tiempos. Estos lugares o momentos parecen formar parte estructural del sistema cósmico y estarían asociados a la construcción de edificaciones sagradas o a la calendarización de ceremonias y festividades religiosas, con el objetivo de lograr cierto estado interior en los participantes y así seleccionar concientemente el «futuro» que se pretende atraer.

Nuestro estimado profesor Tolkien, también intuyó el serialismo del tiempo desde una visión tal vez más mítica cuando escribía postrado por su «fiebre de trincheras» las primeras páginas de lo que terminaría siendo El Silmarillion. En su dibujo de I Vene Kemen (El Barco de la Tierra), presente en El Libro de los Cuentos Perdidos, su hijo y albacea literario Christopher agrega:
La representación del mundo como un barco, sigue siendo desconcertante. Sólo en un sitio se sugiere que mi padre quizá concibiera el mundo de esta manera: el pasaje [...] en el que Ulmo habla a los Valar acerca del tema, concluye: "Oh, Valar, no conocéis todas las maravillas y las muchas cosas secretas que hay bajo la quilla oscura de la Tierra donde tengo mis poderosos recintos de Ulmonan, no las habéis soñado nunca."
La Tierra es la Cuna de la Mente,”
Konstantin Tsiolkovsky
La curiosa ilustración, sin embargo, es lo bastante poderosa para concedernos dos aportes valiosos: en primer lugar la sugerencia de un continuum sobre el que se navega, representado como el océano exterior o Vaitya-Vai que podríamos asociar con el Espacio de Variantes, y la segunda y quizá más importante, que la tripulación despierta de la nave se encuentra en un «bloqueo de fase» (3) respecto al timón decisional de la mayoría dormida por el encanto de las fantasmagóricas sirenas, habiendo enfilado la proa hacia traicioneros fiordos apocalípticos.

¿Cómo cambiar entonces la dirección? Ouspensky en su libro En Busca de los Milagroso comentaba que su maestro Gurdjieff propuso la idea de que si un esclarecido equipo abordo alcanzaba cierto umbral de conocimiento objetivo, podía lograrse un golpe de timón:
En verdad, doscientos hombres conscientes, si existieran y si encontraran necesaria y legítima esta intervención, podrían cambiar toda la vida sobre la Tierra. Pero no existen en cantidad suficiente, o no lo quieren, o bien no ha llegado aún el tiempo, o tal vez los otros duermen demasiado profundamente.
¿Este cambio de rumbo sería el vislumbrado Retorno a la Edad de Oro? Varios autores han concluido en un desenlace de estas características, desde Daniel Ruzo a Robert Monroe bajo un conjunto heterogéneo de fechas; el problema radica quizá en la perspectiva antropocéntrica: una visión acostumbrada a fechas fijas bajo un paradigma de tiempo lineal, a la espera de un momento específico en que un proceso de características exógenas desencadene un cambio de proporciones bíblicas; cuando en realidad, nuestra propuesta es algo diferente, entendiendo este cambio como un emergente natural que surge del trabajo interior individual, afectando progresivamente las decisiones egocéntricas y transmutándolas en mancomunadas, que empero considere los ciclos metónicos como el efectivo marcador del tiempo cósmico.

Por supuesto, entendemos que en todo proceso natural siempre existirá un flujo de excepción, y que en este caso más que excepción parecería la regla: la humanidad dormida corre el riesgo de concluir este ciclo exactamente donde lo comenzó; en este sentido, el psicólogo norteamericano Kenneth Ring, especialista en experiencias extraordinarias,(4) coincidía en un escenario semejante al descrito por su colega argentino Roberto Torres, autor del libro Los Guachos:
Estamos asistiendo a la definición de un ciclo histórico, la muerte del viejo mundo y la posibilidad de que nuestro ser interno dé un gran salto chamánico. La revolución ha comenzado. La civilización tal como la conocemos se desploma ante nuestros ojos. Si la humanidad lo logrará o no, es algo que está por verse, ya que quienes permanezcan dentro de las viejas estructuras, sucumbirán cuando se terminen de caer. Los Guachos sabemos que no falta mucho, que este es el tiempo prometido por los chamanes de nuestro linaje y que sólo una minoría lo logrará.
Y este salto chamánico, no lo dudamos, será la revelación de las realidades vedadas de la cuarta densidad; en verdad, cuánto de nuestro trabajo se vería abreviado si fuese posible para el hombre común vislumbrar y recordar lo que acontece detrás del velo. La explicación marginal aunque factible es que a medida que el «navío planetario» en que habitamos atraviese estos curiosos vórtices temporales se fusione junto al estado mental y emocional que impere en tal momento sobre los individuos: si nuestra visión es correcta, la Teoría de Cuerdas estaría en relación con estos Puntos Coordenados, es más serían estas mismas; (5) Kaku continúa:
Según la teoría de cuerdas, si uno tuviera un microscopio y pudiera observar el centro de un electrón, no vería una partícula puntual sino una cuerda vibrante. (La cuerda es extremadamente pequeña, mide la longitud de Planck de 10-33 cm, un trillón de veces más pequeña que un protón, de modo que todas las partículas subatómicas parecen un punto.) Si pellizcáramos esta cuerda, la vibración cambiaría; el electrón podría convertirse en un neutrino. Si la volviéramos a pellizcar, podría convertirse en un quark. En realidad, si la pellizcásemos con bastante fuerza, podría convertirse en cualquiera de las partículas subatómicas conocidas. De este modo, la teoría de cuerdas puede explicar sin esfuerzo por qué hay tantas partículas subatómicas conocidas. Para hacer una analogía, en una cuerda de violín las notas La, Si o Do Sostenido no son fundamentales. Pulsando simplemente la cuerda de diferentes maneras, podemos generar todas las notas de la escala musical. El Si Bemol mayor, por ejemplo, no es más fundamental que el Sol. Todas ellas no son más que las notas de una cuerda de violín. Del mismo modo, los electrones y los quarks no son fundamentales, pero la cuerda sí. En realidad, todas las subpartículas del universo pueden verse como nada más que diferentes vibraciones de la cuerda. Las «armonías» de la cuerda son las leyes de la física.
Hemos indicado esta posibilidad de reinterpretación de la realidad cuando enunciamos la eventual escisión de realidades; pero como humanidad conciente, ¿será posible disminuir el número de aquellos que naufraguen hacia un reinicio histórico? Guardamos nuestras serias dudas de que se logre masificar un despertar global: tristemente la enorme mayoría de la humanidad no concibe ni le interesa el cerco que la estabula (y el punto de partida para todo cambio radica en el reconocimiento objetivo de la propia situación), ignorando cualquier participación en un banquete cósmico de supinos granjeros demoníacos. Celebremos, sin embargo, con cierto optimismo la llegada del "Gran Año" caldeo; del libro La Historia Secreta del Mundo de Laura Knight-Jadczyk:
En el siglo III A.C., Beroso popularizó de tal manera la doctrina caldea del "Gran Año" que esta se esparció a lo largo de todo el mundo helénico. De acuerdo a esta enseñanza, el universo es eterno, pero periódicamente se destruye y reconstituye cada "Gran Año." [...]

Lo que nos conviene recordar acerca de todas estas proposiciones es su carácter inherentemente optimista: la consciencia de que hay una normalidad en todo este ciclo de catástrofes, una certeza en su significado y, sobre todo, ¡una declaración implícita de que nunca se trata de un desenlace final de las cosas! Se nos está tratando de comunicar la idea de que, al igual que es necesario que haya tres días de oscuridad antes del renacimiento de la Luna, también son necesarias la muerte del individuo y la muerte periódica de la humanidad. Toda forma material, en virtud de su mera existencia dentro del tiempo, pierde vigor y se vuelve informe aunque sea tan solo por un instante. [...]
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La infraestructura edilicia del Cosmos (II)

Ciertamente sería complicado para un gélido témpano imaginar la fluidez de un caudaloso río o la ingravidez de la neblina a la luz de un rápido amanecer. La extraña idea de que nuestro universo físico sea tan sólo una porción congelada de una realidad plásmica o energética mayor no debiera ya sorprendernos; aquello que sí debiera preocuparnos —como humanidad consciente— es si podemos seleccionar o quizá reencausar un determinado fragmento de un espacio-tiempo aun inmanifiesto.

Si perseguimos esta curiosa sospecha, y la asociamos a nuestro rudimentario análisis sobre el serialismo del tiempo promulgada por el ingeniero aeronáutico John W. Dunne, podremos arribar sin mayores esfuerzos al concepto del Espacio de Variantes (1) del físico ruso Vadim Zeland. Por el momento, sólo mencionaremos esto, aunque en breve profundizaremos cómo es posible que ambos científicos hayan recibido en sus sueños estas extrañas ideas sobre la naturaleza de la realidad. No nos cabe duda que Parmeneides hubiese reconocido a ambos como iatromantis que reciben educación en el mundo imaginal. (2)

Previamente vimos que el concepto de Puntos Coordenados del Seth Material coincide con el de  Ventanas (3) en las Sesiones Cassiopaea; es altamente probable que dicho término haya sido recogido por Fredric Grant Irland, ávido lector de material ufológico y canalizador original del material. (4) Si rastreamos el origen del término, vemos que fue nuestro respetado John Keel quien lo mencionó en su libro Our haunted world:
Las actividades de estas entidades se limitan esencialmente a ciertas áreas específicas del planeta, donde aparecen y reaparecen siglo tras siglo. "Los ángeles mantienen sus antiguos lugares," escribió el poeta Francis Thompson. Con lo cual, hay muchos lugares "embrujados" alrededor del mundo, evitados por el hombre antiguo o sacralizados por él. Estos son lugares geográficos precisos, y cualquier persona indagando en la historia y la tradición encuentran miles de relatos de fantasmas, demonios, monstruos y platillos voladores divisados a pocos kilómetros y que cubren mil años o más de tiempo.
Para los investigadores en OVNIS esos lugares son Ventanas: puntos de entrada para las naves espaciales desde algún lejano planeta. Los ocultistas enseñan que estos son Pasadizos: puntos débiles en la envoltura etérica de la Tierra a través del cual los seres de otros contínuo espacio-tiempo se filtran hacia nuestra realidad. [...]
Hay literalmente miles de estos puntos débiles en nuestro planeta. Actividades paranormales y sobrenaturales en estas áreas parecen estar controladas por factores cíclicos complicados. Periódicamente, el infierno se desata en todos estos lugares a la vez, y luego tenemos una ola de avistamientos de OVNIS, apariciones, duendes, repentinas desapariciones inexplicables de animales y seres humanos, incendios misteriosos, e incluso una forma de locura en masa.
De acuerdo a nuestra investigación, hemos de coincidir mayormente con la visión ocultista de los eterianos, dado que aun gran parte de los ufólogos sostiene la idea de extraterrestres (la dificultad con la palabra extraterrestre es precisamente la misma que con la alegoría del gusano en la maceta, (5) brinda un aspecto distorsionado y a la vez tranquilizador del problema: en definitiva, un punto de vista antropocéntrico). No obstante, esta visión ocultista no difiere demasiado de la científica; en el libro Universos Paralelos del físico teórico Michio Kaku leemos (cap. V: Portales dimensionales y viajes en el tiempo):
Aunque Einstein creía que los agujeros negros eran demasiado increíbles para existir en la naturaleza, demostró con ironía que eran aun más extraños de lo que podía pensarse, teniendo en cuenta la posibilidad de que en el centro de un agujero negro se encuentren agujeros de gusano. Los matemáticos los llaman «espacios múltiplemente conectados.» Los físicos los llaman «agujeros de gusanos» porque, tal como un gusano perfora la tierra, crean un atajo alternativo entre dos puntos. A veces se les llama «portales o pasadizos dimensionales.» Se llaman como se llamen, es posible que un día proporcionen el medio definitivo para el viaje interdimensional.
Empero, la idea académica propone la interconexión de un continuo espacio-tiempo tridimensional con otro, cuando la idea de Ventana o Punto Coordenado corresponde a la de un vínculo o corredor entre diferentes densidades de la materia. De ser este aparente delirio válido, podríamos ofrecer un principio de comprensión sobre la tecnología psíquica aplicada a la transmogrificación (que en las Sesiones Cassiopaea se propone con el acrónimo TdARm o Transdimensional Atomic Remolecularization); afortunadamente en las sesiones de Jane Roberts, Seth se explaya con claridad al respecto:
Los puntos de energía concentrada se activan por medio de intensidades emocionales que están perfectamente dentro de vuestro alcance normal. Los propios sentimientos y emociones activan estos puntos coordenados, aunque no los reconozcan. Por consiguiente, se añade una mayor cantidad de energía a ese pensamiento o sentimiento original, y se acelera su proyección hacia la materia física, independientemente de la naturaleza del sentimiento.

En otras palabras, estos puntos son como generadores invisibles de energía que se activan cuando un pensamiento o sentimiento emocional con la suficiente intensidad entra en contacto con ellos. A su vez, estos puntos intensifican la causa que los activa de una manera bastante neutra.
[...] en ciertas condiciones, pueden llegar a condensarse en forma de materia. Aquellas unidades electromagnéticas que tengan la suficiente intensidad activan automáticamente los puntos coordenados subordinados de los que hemos hablado. Por tanto, estas unidades se aceleran y se condensan en materia mucho más rápido, hablando en vuestros términos, que las unidades de menor intensidad. [...] 
Cada pensamiento o emoción, por tanto, existe como una unidad de energía electromagnética o como combinación de ellas en ciertas condiciones, y, con la ayuda de los puntos subordinados, frecuentemente emergen en los componentes básicos de la materia física. Esta aparición como materia física ocurre como «resultado» neutro, independientemente de la naturaleza del pensamiento o emoción dados. Las imágenes mentales, acompañadas de una emoción intensa, son por tanto un anteproyecto a partir del cual aparecerán –hablando en vuestros términos– los correspondientes objetos, condiciones o acontecimientos físicos.
La Cornucopia o
Cuenco de la Abundancia
Y esta es una hebra valiosa de información: la coordinación de pensamientos y emociones en una zona ventana los condensa hacia la realidad física. Puede ser entonces que las festividades y reuniones en emplazamientos sagrados, que más tarde degeneraron en rituales, tengan su raíz en este preciado conocimiento. Ahora bien, estas Ventanas no sólo son emplazadas geográficamente sino que también aparecen estructuradas de forma cronológica y estarían relacionados al período de 19 años conocido como Ciclo Metónico (6) en honor al astrónomo griego Meton de Atenas (aunque ya era conocido por los babilónicos y chinos); la antropóloga Bethe Hagens sostiene al respecto:
También sostenemos que una razón importante por la cual los constructores megalíticos estaban tan interesados ​​en la astronomía y el cálculo preciso de las fases solares y lunares fue que dentro de estos cálculos se computaba la predicción de "pulsos" de energía a través de la red en diferentes épocas del año. El capitán Bruce Cathie, piloto de avión e investigador prolífico sobre la red energética de Nueva Zelanda, ha teorizado durante años respecto al patrón armónico pulsante de la red y cómo podría relacionarse con avistamiento de OVNIS y fenómenos de "luces en el cielo." [...] Podemos plantear la hipótesis de los latidos del corazón de Gaia. Los antiguos evidentemente modelaron sus días sagrados y las fiestas locales para entrelazar estos acontecimientos entre la red y los campos de energía del sistema solar.
Curiosamente estos 19 años corresponden al múltiplo de 9,6 años conocido por los ufólogos como Ciclo Forteano en honor a las oleadas de fenómenos anómalos que había denunciado en sus obras Charles Fort; (7) y este ciclo nos lleva a la interesante idea de los nodos gravitacionales de tres cuerpos, cuando la Tierra, el Sol y la Luna se encuentran alineados.
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La infraestructura edilicia del Cosmos (I)

Estamos sujetos a comprender nuestra realidad por aquello que percibimos sobre lo que nos rodea; los lectores habituados a esta colección comprenderán empero que esta percepción es miope y eventualmente ciega para todo lo que trasciende la realidad física. Hemos hecho nuestro esfuerzo al presentar un modelo expandido sobre la biología del alma, entendida como un organismo basado en materia no bariónica, el cual podría oficiar como una interfaz plásmica con el sistema nervioso central.

De ser este paradigma una aproximación válida, explicaría la existencia de los complejos autónomos psicológicos como entidades biológicas en un soporte diferente de materia —cuya denominación esotérica seria el sustrato etérico o materia astral— pero susceptibles de poseer niveles de consciencia semejantes o superiores al de los humanos. El libro War in Heaven (La Guerra en el Cielo) propone una disección del plano sutil negativo formado por dos facciones manipulando según sus intereses a la humanidad: los Teócratas (que hemos identificado con los directores de las egrégoras de las religiones organizadas) y el Colegio invisible (relacionados quizá con los grupos sectarios y movimientos sociales contraculturales); en el capítulo XI se hace una descripción de los Bandas de los Teócratas, que reviste grandes similitudes con los anillos que rodean el plano etérico terrestre descritos por Robert Monroe:
Muchos notables tiranos, conquistadores, supinos líderes religiosos, magos negros, y criminales se han convertido en Teócratas después de la muerte, pero también lo han hecho algunas personas que la historia llama santos o genios. El poder corrompe, y la perspectiva de alcanzar la inmortalidad corrompe aún más. Muchas personas con almas altamente desarrolladas, cuyas vidas terrenales fueron vividas con bastante ética optaron por convertirse en Teócratas después de la muerte.
Esto ha sido especialmente cierto en las personas que eran devotos religiosos, pero que luego se enteraron de la horrible verdad acerca de sus dioses después de la muerte. Cuando fueron demasiado poderosos para que los Teócratas los esclavizaran o devoraran, algunos se convirtieron en miembros del Colegio Invisible y lucharon contra la teocracia; pero otros se convirtieron ellos mismos en Teócratas. La tentación es muy fuerte, debido a que los Teócratas, como clase dirigente, han gobernado el plano físico de la Tierra y su plano astral durante la mayor parte de la historia humana. Por ejemplo, la mayoría de los Papas medievales y otros líderes religiosos notorios por ser cínicos y hambrientos de poder son ahora Teócratas.
Kyle Griffith, autor del mencionado libro, logró el contacto con el Colegio invisible a través de rituales claramente enfocados en un negociado energético de tipo sexual, y lo remarcamos pues entendemos que la información suministrada es por lo menos tendenciosa, no tanto por la descripción de los Teócratas, sino porque desestima la existencia del bando positivo de servicio al prójimo o las densidades espirituales; hemos de recordar que las entidades negativas debido a su compulsión al pensamiento ilusorio, sólo pueden ver lo que eligen ver. Por supuesto, el contacto con ciertas inteligencias exosomáticas superiores implica un diferencial de consciencia que dista exponencialmente de la visión humana, a veces con un giro radical aunque no carentes de cierto humor: (1)
P: (Laura) Bueno, ¿hay algún karma negativo en la sociedad, en el juez o el jurado, o en el verdugo, si un criminal es llevado a juicio, declarado culpable de un crimen atroz y luego condenado a muerte?
R: ¿Qué pasa con la guerra? ¿Qué es mejor? Esto es amplio porque todos [los seres humanos] son asesinos y suicidas. Es la suprema lección que todos deben aprender antes de poder pasar a la existencia etérea. Su pensamiento está demasiado simplificado.
¿Tal vez se dude que la orientación humana sea entrópica? ¿Su forma de procurarse alimento acaso no implica la destrucción de otro organismo viviente? ¿Refutaría por casualidad que el hado por encarnar y nacer no es otro que la muerte? Sin embargo, son hechos objetivos que por impotencia o por falta de un punto de vista no antropocéntrico, intentamos denodadamente huir o rechazar con palabras bonitas. Creemos no obstante, que la valentía de aceptarlos es la campana de largada para un cambio, tal vez de proporciones cósmicas.

Un incisivo acercamiento crítico a las canalizaciones —entendiendo que siempre serán tendenciosas y contendrán desinformación— puede ser uno de los pocos caminos para observar con mayor objetividad nuestros viciados conceptos de la realidad física. Pero del mismo modo, el hylerrealismo bungeano o la docilidad ciega y carente de cuestionamientos puede ser la peor prisión que anquilose y entorpezca el desarrollo y crecimiento interior.

Si agregamos el Seth Material provisto por Jane Roberts y Robert Butts junto a las antiguas Transcripciones Cassiopaea, tenemos tres fuentes diferentes que hacen mención a ciertos enlaces estructurales que facilitan el intercambio entre densidades; en War in Heaven, encontramos en el capítulo X una nimia exposición:
P: ¿Cómo funciona la psicokinesis entonces, o no existe en absoluto?
R: Existe, pero no es nada de lo que piensas ahora. De hecho, el concepto que tienen de la naturaleza de los poderes psíquicos es un revoltijo de simplificaciones y errores. La
psicokinesis no mueve ni cambia la materia física directamente, pero puede hacerlo trabajando a través de los vínculos entre la materia física y astral. Estos enlaces son el "secreto de la vida."
Si bien es la única mención que se efectúa en estas canalizaciones sobre los vínculos inter-materiales, en las siguientes páginas se los relaciona con la diferencia entre materia orgánica e inorgánica: la materia orgánica poseería una componente compleja en el plano astral donde el invisible cablerio energético enlazaría el sustrato corpuscular con el inmaterial; entonces la vida biológica sería una emergente sistémica de este intercambio entre diferentes densidades de la materia. Afortunadamente, el Seth Material se expone con mayor profundidad, y se afirma la capacidad de pasar de un camuflaje o sistema (densidad de la materia) a otro, pero denominándoles como Puntos Coordenados:
Existen puntos de coincidencia en los que, en ciertas condiciones, se puede pasar de uno de estos sistemas a otro. Por supuesto, no necesariamente están separados en el espacio que ustedes conocen. Estos son los llamados Puntos Coordenados, donde un camuflaje se fusiona con el otro. En su sistema, algunos de ellos son geográficos pero en todos los casos se necesita una sintonización preliminar de la conciencia. Tales pasajes sólo pueden hacerse en experiencias fuera del cuerpo. Todo individuo tiene acceso en sus sueños a la información que poseen Los que hablan [Wanderers, aquellos con capacidad de despertar a otros]. Existen estados adyacentes de conciencia que ocurren dentro de los patrones de sueño y que sus electroencefalogramas no pueden detectar, "corredores" adyacentes a través de los que viaja vuestra conciencia.
Ahora bien: estos Puntos Coordenados activan por sí mismos el comportamiento de los átomos y las moléculas al igual que, por ejemplo, el Sol ayuda al crecimiento de las plantas. Las coordenadas activan el comportamiento generador de átomos y moléculas, y amplían en gran manera su capacidad de cooperación, es decir, su tendencia a agruparse en organizaciones y grupos estructurales. Los Puntos Coordenados magnifican o intensifican el comportamiento, la espontaneidad latente inherente a la materia física. Actúan como generadores psíquicos, impulsando a la forma física lo que aún no es tal.
Callanish emplazado en una
zona "ventana."
Parece que hemos dado con algo sustancial: la infraestructura edilicia del Cosmos aparenta anclarse y sostenerse a través de estos extraños vínculos o puntos; la idea de que existan zonas geográficas donde estos puntos posean ciertas implicancias en sus alrededores nos relaciona con las Líneas de Ley y las Zonas Ventana; estas líneas explicarían la ubicación de los círculos de piedra como Stonehenge o Callanish, y las estructuras piramidales como la de Giza. Las Líneas de Ley fueron estudiadas por el prestigioso investigador Thomas Lethbridge y nuestro respetado Juan García Atienza cuando trazó la historia oculta del legado templario:
Si nos molestamos en escarbar hasta su estructura primigenia en estos caminos equívocos seguidos por los ocultistas de todos los tiempos, nos encontramos con que, en todos ellos, hay una meta específica que domina a todas las demás: la victoria sobre los conceptos aparentes del tiempo. Y esta victoria, cuando se consigue, se alcanza por medio de dos vías que, en el fondo, no son más que una: la experiencia directa y el conocimiento. En ambas, tendientes a un mismo fin, la elección depende del individuo, según dominen en él las capacidades psíquicas o la fuerza intelectual.
Al final de ambas vías está el encuentro definitivo con una realidad distinta de las apariencias percibidas por los sentidos. Una realidad en la que estamos todos inmersos, pero a la cual las percepciones sensoriales confieren una visión engañosa.
Ahora bien, Atienza nos facilita adicionar una idea llamativa: estos puntos coordenados no son exclusivamente geográficos sino que pueden ser también temporales: ¿acaso el trazo ominoso de épocas apocalípticas y de cambio de era estará relacionado? Perseguiremos esta idea en la siguiente entrega.

Resonancia vibracional (III)

Podríamos aventurar que el verdadero don que potencialmente se logre al descender a densidades inferiores, consiste en la conquista propia a través del conocimiento interior; en las entregas previas, hemos visto que el conocimiento equivale al rango de cobertura, mientras que nuestra élan vital consiste en la amplitud del FRV del alma: conocer protege, no sólo porque al observar objetivamente reconozcamos el caos de nuestra realidad entrópica sin pretender que sea algo diferente, sino porque al entenderlo en profunidad, el grado de certidumbre externa deviene en asertividad interna.

En primer lugar, la asertividad nos conduce a mantener el balance interno, de forma de evitar que se involucren emociones negativas al analizar una perspectiva desfavorable de la realidad, pero que al mismo tiempo la atención mental logra bloquear; esta nula inversión emocional facilita utilizar las energías psíquicas así ahorradas en atraer la realidad positiva con la que resolvamos resonar emocionalmente. Y en segundo lugar, vemos que el orden puede emanar del caos al no desatender la realidad objetiva e intentar percibirla tal como es, evitando los filtros de la subjetividad y el hipnótico trance consumista con el que se nos trata de adoctrinar socialmente.

Pero si brindamos cierta licencia a las teofanías de Orfeo Angelucci, tal vez logremos reconocer una razón adicional para este -en palabras de Doris Lessing- descenso a los infiernos: en su prolongada ausencia de la vida humana, habiendo experimentado un OBE durante 7 días seguidos, Angelucci recuerda comulgar con entidades de consciencia superior de orientación positiva, con descripciones coincidentes a la de los Elfos del profesor Tolkien, en una realidad muy semejante a la atmósfera feérica de Lothlorien; (1) para enfatizar la realidad física de la cuarta densidad se le informa a Angelucci:
"Es todo una cuestión de la escala de vibración en la que se esté funcionando", explicó. "La tasa vibratoria de la materia densa que constituye el sustrato del planeta Tierra es extremadamente baja, por lo tanto, los cuerpos terrenales son lentos, densos y pesados. El índice vibratorio aquí es bastante más alto y la materia tan tenue que parece desde un medio físico denso como el vuestro, inexistente; pero como ahora te encuentras en un cuerpo con una tasa vibratoria en correspondencia, los fenómenos de este mundo te son tan reales como tu mundo de la Tierra."
Durante su etérica estadía en lo que se entiende como el planetoide Ceres en las fronteras del Cinturón de Asteroides entre Júpiter y Marte, Angelucci es informado que el planeta Tierra es actualmente una triste prisión de reos cósmicos, reencarnaciones de aquellas almas de orientación de servicio egótico que con su furia destruyeron su propio planeta y del que sólo quedan los restos en órbita; curiosamente, esta explicación coincide en las Transcripciones Cassiopaea cuando se comenta sobre Lucifer y la Llegada de los Caídos a la Tierra (2) desde el quinto planeta:
P: (Laura) Dijeron la otra noche que había un planeta entre Marte y Júpiter que fue destruido y se convirtió en el Cinturón de Asteroides. ¿Fue este planeta alguna vez habitado por seres conscientes?
R: Sí.
P: ¿Qué hizo que este planeta sea destruido?
R: Energía psíquica.
[...]
P: ¿Cuál es el origen de la raza aria?
R: El quinto planeta que ahora se conoce como el
Cinturón de Asteroides.
P: ¿Cuándo llegaron a la Tierra?
R: ¿Hace 80.000 años? Difícil para nosotros de usar su sistema de medición.
[...]
P: El planeta que fue destruido entre Júpiter y Marte, que ahora conocemos como el Cinturón de Asteroides, dijeron que fue destruido por la energía psíquica. ¿Podrían aclarar esto?
R: Los ocupantes de ese planeta, muchos de los cuales son sus antepasados del ​​alma, simplemente decidieron desarrollar un ambiente tan enfocado en el servicio a sí mismo que su realidad quedó tan super cargada negativamente que causó que su planeta fuese destruido dado los niveles de energía tan intensa, que colapsaron la estructura atómica del planeta, causando su explosión física.
P: ¿Se hizo esto tecnológicamente o fue estrictamente hecho por el poder de la mente?
R: Son una y la misma.
P: ¿Hicieron algo así como arrojar bombas?
R: No, no. Esto fue hecho a través de energía psíquica. Fue previsto de forma transitoria el peligro de que suceda lo mismo en su planeta. Aunque estamos bastante seguros de que no ocurrirá dado que vemos toda la realidad, pasado, presente y futuro
[las divinidades plerómicas o de sexta densidad son omniscientes de los futuros posibles]. Pero, hay que entender también que incluso desde nuestra perspectiva particular, toda realidad es, no obstante, fluida. Todavía hay muchas opciones de las realidades y los posibles futuros y posibles pasados ​​y presentes posibles. Pero nos sentimos bastante seguros de que ese destino en particular no caerá sobre su planeta, aunque sí el entonces conocido como Kantek.
En otro exótico sincronismo literario con esta visión, el profesor Tolkien hilvanó varias leyendas nórdicas en su relato sobre El Akallabeth (o «La Sepultada»), más tarde conocido como La Caída de Númenor, un cuento de la Segunda Edad donde los Altos Hombres de Númenor esclavizan a los hombres menores de la Tierra Media e intentan desafiar a las Potestades Creadoras de Valinor, y son entonces reprimidos, logrando huir algunos para crear los Reinos de Anor y Gondor pero viendo su anterior mundo destruido y desapareciendo los senderos hacia las Tierras Imperecederas.(3) En este sentido y resonando con el libro de Isaías 14:12-14, se le informa a Angelucci: (4)
"El tiempo es una dimensión, como sus científicos ahora conjeturan correctamente. Pero es sólo una dimensión cuando se aplica a las distintas densidades de la materia. En los estados absolutos, o no materiales de la conciencia, el tiempo es inexistente. Así que digamos que en uno de los marcos dimensionales del tiempo, hubo una vez un planeta en el sistema solar, llamado Lucifer; era de la densidad menos material que cualquiera de los planetas. Su órbita se extendía entre Marte y Júpiter. Entre los seres etéreos, o huestes celestiales, se lo llamaba la Estrella de la Mañana. Y entre todos los planetas era el más radiante: el nombre del príncipe de este planeta que brillaba también era Lucifer, un hijo amado de Dios."
Orion hizo una pausa y la tristeza más profunda se reflejó en sus ojos, y luego continuó: "Las leyendas de la Tierra sobre Lucifer y sus huestes son verdaderas; el orgullo y la arrogancia crecieron en los corazones de muchos Luciferinos. Descubrieron los secretos de la materia y también el gran Secreto de la Palabra Creadora. Finalmente buscaron convertir esta fuerza omnipotente en contra de sus hermanos que eran menos egoístas, y también contra los seres etéreos y contra el mismo Cosmos, tal fue su deseo el gobernar el Universo. Ya conoce el resto de la leyenda: cómo Lucifer y su seguidores fueron arrojados de su alto estado. En palabras más simples, los Luciferinos fueron entonces arrojados hacia la encarnación material: "cayeron" en las formas más densas de evolución material, lo que es la evolución animal de la Tierra."
El punto que pretendemos rescatar es que el Secreto de la Palabra Creadora bien puede tratarse de la resonancia vibracional, y que su descubrimiento y aplicación carente de higiene mental o impecabilidad puede llevar a una situación semejante; como se le explica a Angelucci el amor es más fuerte que la vida y más profundo que las insondables profundidades del tiempo y el espacio, y tal vez sea la razón por la cual tantos peregrinos hayan decidido embarrarse en los lodos de la tercera densidad para oportunamente hacer esta advertencia, previo al cambio de densidad. Y en este sentido, el cambio de densidad de consciencia quizá no se trate de un evento exógeno sino de un proceso de emergencia y de escisión de realidades; el investigador y escritor Daniel Ruzo lo expresó así en El Testamento de Nostradamus: (5)
Para los astros de nuestro sistema planetario, se produce cada 25.824 años solares. Para nosotros, es la repetición del lapso de “nuestra única vida,” la que vivimos y podemos recorrer millones de veces, para aprovechar todas sus posibilidades. Esto es posible porque con relación a los astros es otro nuestro “tiempo,” como es otro también el de los átomos que constituyen nuestro cuerpo físico. Los que “recordamos” formamos una gran familia. Los que no “recuerdan” quedan encerrados en los límites del tiempo de los relojes, que no puede explicar la profecía; en los limites del espacio de la geometría euclideana, que no puede explicar las geometrías no-euclideanas; y en límites de la férrea repetición de la causalidad, que no explica la “casualidad” ni el “accidente.”
Esta posibilidad humana de diferentes conciencias no es una ilusión ni una elaboración mental. Hemos experimentado algunas veces un cambio de consciencia en nosotros mismos; desgraciadamente ha durado pocas horas. Quien lo experimenta puede estar seguro de que se trata de verdadera conciencia, superior a la que llamamos normal, 1° por la felicidad especial que nos embarga; 2° porque creemos imposible perder ese estado y volver a la conciencia diaria; 3° por la seguridad que nos da de que ésa es la verdadera conciencia humana; 4° porque nos aparta de todas nuestras preocupaciones del mundo físico. Este proceso se encuentra explicado en el libro más difundido en todos los idiomas de la Tierra. Es San Pablo el que divide a los hombres en tres niveles de conciencia según su “sabiduría:” el de los “príncipes de este mundo,” que están dormidos, los “perfectos” que hablan sabiduría y que ya no duermen, y los “verdaderos adoradores,” que sin vanas palabras dan testimonio de la virtud y del poder de Dios porque han sido transformados. 
Esta idea de que cierta familia de humanos poseen la certidumbre interna de que un gran acontecimiento está próximo a suceder coincide con diferentes enfoques sobre eventos apocalípticos o de alcance planetario, en relación a la polarización de la humanidad: empatía vs. psicopatía, y evidentemente, no sólo es un fenómeno recurrente en nuestro planeta (e.g. los mitos sobre la Caída de la Atlántida, el Diluvio Universal, la Epopeya de Gilgamesh o el Arca de Noé que quizá todas provengan de un mismo acontencimiento), (6) sino como se le enseña a Angelucci, ocurrió previamente a la destrucción del planeta Kantek/Lucifer:
"Estuvimos entre los que no se unieron a los Luciferinos en su revuelta contra los ejércitos etéreos," explicó gentilmente. "Así que, aunque los Luciferinos hicieron pedazos nuestro planeta radiante en el holocausto de la guerra, nosotros entramos en el plano etéreo, en las octavas superiores no materiales como hijos liberados del Creador, mientras que los ejércitos de Lucifer cayeron en el sueño de la mente aprisionada en la materia en el planeta oscuro de los dolores."
Cuando Angelucci recuerda aspectos de la realidad de aquel mundo (tal vez de otra encarnación), se le responde con conceptos que coinciden graciosamente con las visiones de Robert Monroe, cuando comenta sobre los seres etéreos que habitan la Tierra en el supuesto año 3000 y que recurren a "contenedores" o cuerpos físicos, reservados para ocasiones en que requieran individualizarse en la superficie planetaria:
"Esta es una pequeña parte de lo que queda de ese mundo. Mencionas no estar familiarizado con muchas cosas, como los truenos y relámpagos y la cercanía del horizonte. Estas condiciones son nuevas para ti. Porque nosotros nos encontramos en uno de los más grandes planetoides del destrozado Lucifer. Es de tan sólo unos pocos cientos de kilómetros de diámetro, y por ello, la cercanía del horizonte, los truenos y relámpagos y el juego constante de los fenómenos de color en la atmósfera, siendo el resultado de las perturbaciones magnéticas, debido a la proximidad de otros asteroides; las nubes que ves arriba no son las nubes como las conoces en la Tierra, sino que sirven para ocultar los restos de nuestro planeta destrozado. Sólo pocas veces dejamos nuestro estado etérico del ser y entramos en nuestro antiguo marco de tiempo en manifestaciones individualizadas como nos ves a nosotros ahora."
El concepto de senderos escondidos a través de los que es posible ingresar en el plano etéreo también fue comentado en los escritos del profesor Tolkien, y que hemos hablado oportunamente como la Apertura del Cielo; Charles Upton profundizó al respecto en su tratado ufológico de Cracks in the Great Wall (Grietas en la Gran Muralla, en alusión al debilitamiento del velo entre el plano físico y el etéreo) basado en las enseñanzas del libro El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos de Réne Guénon.

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Resonancia vibracional (II)

En la entrega previa sobre la vibración del alma o FRV (frequency resonance vibration),(1) logramos vincularlo a la élan vital y al sistema de creencias asociados al individuo: el miedo y el sometimiento reduce la capacidad de anclar procesos creativos en la realidad consensuada, mientras que los traumas, en especial aquellos que yacen ignorados y por tanto no resueltos en la profundidad del subconsciente, drenan de manera continua la energía creativa transformándola en loosh; podríamos resumir nuestro punto de vista en tres simples reglas:
  1. la percepción, anticipación y la atención consciente selecciona o bloquea posibilidades;
  2. la resonancia emocional, los supuestos arraigados y las creencias subconscientes atraen posibilidades;
  3. la élan vital actúa como la carga mangnética que atrae o repele posibilidades sobre las que se resuena emocionalmente.
Cuando hablamos sobre los contextos de realidad hicimos la analogía informática de que se podrían considerar como el sistema operativo mental; enfatizamos este punto de vista, dado que cualquier proceso creativo (producto del software mental) tendría un desempeño pobre e incluso detrimental si la plataforma sobre la que se ejecuta está viciada. En este sentido, la pista correcta en más de una oportunidad nos la proporciona la equivocación; y si hay algo que abunda en la vida humana son los errores. Pero la equivocación, como el doctor Freud descubrió, es mucho más que el mero error, dado que necesita del discernimiento para distinguirlo del traicionero inconsciente: el acto fallido permite reconocer que los seres almados no somos los dueños completos de la botonera del cuerpo humano... hay dedos accionantes que desconocemos como propios: de sus Obras Completas, en el capítulo sobre la Psicoterapia de la Histeria leemos:
El material psíquico patógeno parece pertenecer a una inteligencia equivalente a la del yo normal. A veces, esta apariencia de una segunda personalidad llega casi a imponérsenos como una realidad innegable. [...] Hemos dicho que este material [patógeno] se comporta como un cuerpo extraño y que la terapia equivaldría a la extracción de un elemento exógeno de los tejidos vivos. [...] el grupo psíquico patógeno no se deja extraer limpiamente del yo. Sus capas exteriores pasan a constituir partes del yo normal, y en realidad, pertenecen a este último tanto como a la organización patógena.
Del mismo modo que un sueño desasosegado bien puede ser la picadura energética de alguna alimaña etérica, que encuentra apetecible las caóticas emociones oníricas del soñador empedernido, otros seres más sofisticados alteran u operan sobre las zonas oscuras del subconsciente, reptando incesantemente en la cacería de las hebras nerviosas que puedan dispararse en un evento que la ingenua vista pondere de manera inofensiva; el único mantra al que damos amparo es al de estar atentos: a ganarle incasablemente terreno al lodo inconsciente, y si es posible, convertirle en humus mental para que allí germinen y encuentren sustrato las semillas de la creatividad, el trabajo mancomunado y la interdependencia; del libro Dianética de Lafayette Ron Hubbard (cap. La Meta del Hombre):
Cuanto más consciente es el hombre, menos es un instrumento de "apretar un botón." En estado aberrado y reducido, puede hacérsele actuar, naturalmente, en un grado limitado, como una marioneta; pero entonces se entiende que cuanto más aberrada esté una persona, más se acerca al coeficiente de inteligencia de un animal.
Remover a estos indeseables cohabitantes forma parte del trabajo interior, y como vimos requiere de cuotas generosas de conocimiento interior y aprendizaje sobre la realidad entrópica en la que habitamos. La regla práctica es sencilla: estas entidades viven de las emociones negativas, promulgando el bajo FRV. Es entonces por medio de la intención y la transmutación de las emociones negativas en positivas cuando será posible elevar momentáneamente el FRV, que decantará en una mejor disposición de ánimo, aumentando la intuición y lucidez mental y reduciendo la pasividad y reactividad. A su vez, elevando el FRV de neutral a un humor positivo se facilitará entonces la conexión con los futuros probables positivos, incluso proporcionando ciertas líneas de comunicación con las entidades de consciencia superior positiva; de manera semejante, elevar el FRV de negativo a neutral, requiere de una dosificación del proceso, de forma de desanclar gradualmente del estado depresivo y reactivo, como si de una caja de cambios se tratara; del libro El Lenguaje de los Sentimientos de David Viscott:
Nuestros sentimientos son la reacción a lo que percibimos por medio de los sentidos y dan forma a nuestras reacciones frente a lo que percibiremos en el futuro. La persona que lleva dentro una gran dosis de enojo no resuelto, por ejemplo, pueden tender a hallar en el mundo que encara es un mundo también lleno de enojo y con ello justificar y perpetuar su propio sentimiento.

Creo que de esto cabe inferir que el mundo es en buena parte el que nosotros mismos nos creamos. En realidad, el mundo se halla mucho más bajo nuestra influencia de lo que la mayoría de nosotros advierte. Cuando asumimos la responsabilidad de nuestros sentimientos, asumimos, además, nuestra responsabilidad frente a nuestro mundo. En la comprensión de nuestros propios sentimientos reside la clave del dominio de nosotros mismos, la verdadera independencia, lo cual significa lograr el único poder real que merece ser obtenido. Si bien la idea implica que cada uno de nosotros actúa en forma autónoma, también significa que cada uno puede hacer mucho para reconstruir las piezas inconexas de su vida y llevarlas a una armonía. Sospecho, en verdad, que si cada uno aceptase la responsabilidad de poner orden en su propio mundo emocional, el mundo más amplio podría adquirir también mayor realidad, armonía y aun paz.
Esto debería resonar como una valiosa hebra de conocimiento para aquellos errantes peregrinos que entiendan como desdichado su trascender en estos parajes terrestres; cuanto más decadente parezca ser su suerte, más poderoso es el reverso de la moneda: han de comprender que su propia maquinaria mental ha sido vulnerada para confeccionar esta desventura, y por lo tanto, tan sólo reconociendo esto y poniéndose a trabajar en exonerar los traumas que resultan en manantiales de élan vital con que nutren a las entidades parasitarias que evitan la cicatrización de estas úlceras emocionales, más rápido podrán cambiar su realidad.(2)

El Grial como la Consagración Real,
nótese que se abdica no sólo la
corona sino el báculo de poder
Quizá la regla de aplicación más importante a considerar es que cuando se sopesen las múltiples posibilidades negativas sobre un acontecimiento futuro, no se crea en el fondo que dichas posibilidades son inevitables, y por lo tanto se disparen las emociones de aprensión y pavor; es decir, que cuando el conocimiento ilumine aquellas graduaciones más bajas en la escala del FRV, no se aplique un sistema de creencias detrimental que desencadene emociones nocivas, ya que de esta forma se estarán anclando situaciones negativas con las cuales se reenfatizará la creencia sobre los contextos de realidad. La diferencia estriba entre la prudencia y la paranoia: entre la anticipación mental y la especulación emocional. Es posible estar atento a las posibilidades negativas pero manteniendo una nula inversión de las propias emociones.

El hecho de anticiparse a las posibilidades negativas, nos proporciona la atención consciente sobre ellas, y dado que la atención bloquea, se previene su manifestación; manteniendo una actitud balanceada, impasible y prudente (en vez de paranoide y temerosa), se evita que ingresen al juego las emociones que se asocien a dichas posibilidades negativas, y esto concluye en que se previene atraerlas. Luego de advertir consistentemente que esta técnica conduce a buenos resultados, más allá de la expectativa consciente de los problemas en cada caso, la confianza subyacente en esta técnica asegura que las propias emociones y el élan vital, resuene y atraiga respectivamente, con el futuro que se desea experimentar.

Y en consonancia con la posibilidad de llevar esta técnica a una escala planetaria (¿quizá logrando un retorno a la realidad edénica como la visión de Robert Monroe, Kenneth Ring, John Keel o Neville Goddard?), invitamos a reflexionar sobre las palabras de Thomas Minderle en su introducción a las Dinámicas de las Egrégoras:
Este es el estudio de las Dinámicas de las Egrégoras: cómo las vibraciones influyen en la experiencia, y viceversa: cómo la experiencia influye en las vibraciones. La simplicidad de correspondencia entre la vibración del alma y la experiencia personal esconde la naturaleza asombrosa de sus implicaciones. Por ejemplo, la dinámica de reinos explica cómo nuestras experiencias diarias son los efectos finales de procesos hiperdimensionales: por qué la gente con mentalidad de víctima y aquellos con patrón de victimario se atraen entre sí, cómo la disonancia entre individuos atrae desencadenantes sincrónicos de confrontación, cómo aprender una lección antes de tiempo impide que se manifieste en la experiencia, por qué un corazón puro protege del peligro, y cómo los caminos de individuación en el próximo Cambio son diferentes grados de, precisamente, el mismo fenómeno.
En la próxima entrega, meditaremos sobre las implicancias del FRV y el eventual cambio de densidad al que se está encaminando nuestra realidad planetaria.

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Manipulación hiperdimensional (III)

En las entregas previas hicimos una disección del plano sutil junto a las formas encubiertas en que los manipuladores hiperdimensionales explotan a los seres almados, haciendo uso de la otra mitad de la humanidad: los portales orgánicos, aquellos seres que están dando sus primeros pasos en la tercera densidad. En esta ocasión exploraremos el sometimiento o reclutamiento de aquellos seres almados, que por medio de la coerción o por sus ansias de poder, se transforman en la élite de varias instituciones que forman parte de las extensiones sociales del sistema de control, funcionando como los guardiacárceles humanos que mantienen cautivos a sus iguales.

Para tener una noción completa de la manipulación, debemos observar el big-picture -el negocio estratégico- de las entidades de servicio a sí mismo; bajo esta visión global podemos prescindir inicialmente de la parafernalia ovni, de las realidades sutiles, o de la presencia de parasitología astral, pero no podemos desestimar el concepto de la revolución de las almas. El eje del negocio de las entidades parasitarias de consciencia superior es la ignorancia, como menciona Sogyal Rimpoché en El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte en mantenernos como inconscientes cadáveres vivientes, en sus lacerantes palabras:
¿A quién que estuviera en su sano juicio se le ocurriría redecorar minuciosamente la habitación del hotel cada vez que se alojara en uno? [...]
A veces pienso que el mayor logro de la cultura moderna es su brillante manera de vender el samsara [el reino de la ilusión: el ciclo incontrolado del nacimiento y muerte] y sus distracciones estériles. La sociedad moderna me parece una celebración de todas las cosas que alejan de la verdad, que hacen difícil vivir para la verdad y que inducen a la gente a dudar incluso de su existencia. 

Y pensar que todo esto surge de una civilización que dice adorar la vida, pero en realidad la priva de todo sentido real; que habla sin cesar de «hacer feliz» a la gente, pero que de hecho obstruye su camino a la fuente de la auténtica alegría.
Los gobernantes del plano físico entienden que el ser que despierta a la gnosis, y que por tanto tiene capacidad de despertar a otros, es su principal adversario en el velado marketing de la narcolepsia humana; estos seres con tendencias esenciales al balance, que encarnan con la misión de capacitar a otros en el reconocimiento y recuperación de su propia libertad y por tanto, en desanclar del ciclo urobórico de las encarnaciones, son el principal blanco de la reprogramación mental y posterior reclutamiento por el arcontado hiperdimensional o, de encontrar suficiente resistencia, en su destrucción.

Debido a su naturaleza de cuarta densidad, las entidades hiperdimensionales pueden rastrear a los seres que encarnan en cuya esencia yacen características que ellos pueden explotar o temer. Los seres espirituales reconocen que el proceso de encarnación es peligroso; además del trauma del nacimiento que conlleva el velo amnésico que restringe el acceso a los recursos del núcleo espiritual donde reside el conocimiento de densidades superiores, también arrastra la predisposición inherente al cuerpo orgánico con tendencias al desbalance. El cuerpo humano actual ha sido objeto de múltiples manipulaciones hiperdimensionales a través de la recodificación del ADN, con objeto de suprimir percepciones y enfatizar las conductas mecánicas y la reactividad emocional; leemos en el Evangelio Secreto de Juan, del libro Las Enseñanzas Secretas de Jesús de Marvin W. Meyer:
Cuando [los Gobernantes o Arcontes] alzaron los ojos, vieron que la capacidad de Adán para pensar era mayor que la suya, así que idearon un plan con toda la multitud de gobernantes y ángeles [caídos]. Tomaron fuego, tierra y agua, y los combinaron con los cuatro vientos ardientes. Los batieron juntos e hicieron una gran conmoción [probablemente indique un Cataclismo para barrer con la humanidad anterior].
Los gobernantes trajeron a Adán al interior de la sombra de la muerte para poder producir una figura otra vez, pero ahora de tierra, agua, fuego, y el espíritu que procede de la materia, esto es, de la ignorancia de las tinieblas, y el deseo, y su propio espíritu contrario. Esta figura es la tumba, el cuerpo creado nuevamente que estos criminales ponen al humano como grillete de olvido.
Un ser espiritual que encarna puede ser fácilmente detectado cuando entendemos que la tecnología hiperdimensional les permite viajar en el tiempo: un insurrecto en el futuro puede ser torturado en su niñez o coercitivamente adoctrinado con el fin de atrofiar su misión o programar su autodestrucción; no podemos dejar de mencionar el papel dominante que en esto ejercen los parásitos etéricos, emanaciones inmateriales de pensamientos de suicidio, ausencia de asertividad, emociones negativas y depresión.

El mecánico ojo reptilíneo: la efigie
de los controladores terrenales
Cuando el adoctrinamiento sea efectivo, quizá provocando una personalidad border, el niño voluntariamente se someterá a la orientación de servicio a sí mismo, y comenzará a actuar bajo impulsos egocéntricos, lo que el psiquiatra Dabrowski denominó crecimiento lateral; será entonces cuando la manipulación hiperdimensional creará oportunidades para maximizar el aprovechamiento de estas tendencias, colocando a la persona en una posición destacada: en las sociedades secretas, en la milicia, en la iglesia, en la política, en la educación o como tutor de otro ser a quien doblegar; esto último es una táctica bastante común del sistema de control, pues no sólo maximiza los réditos en loosh sino como Thomas Minderle sostiene en el tercer volumen de The Universal Seduction:
[...] el tutor será la principal fuente de trauma emocional y psicológico para el niño, cuyo principal objetivo es detonar cualquier sesgo de servicio a sí mismo latente a nivel genético o kármico, quizá lo suficiente como para anular las tendencias más positivas del niño.
Este método de sometimiento y quebrantamiento, emparentado con las tácticas denunciadas en Pedagogía Negra por la terapeuta Alice Miller, decantará para aquellos seres que aun mantengan conductas altruistas, en personalidades sórdidas, parcas e introvertidas, con amplias carencias para desempeñar la misión pretendida. Mantener la integridad durante el desarrollo del infante será todo un desafío; el sistema de control podrá orquestar episodios de bullying durante la adolescencia e interpondrá portales orgánicos o seres fuertemente programados para enganchar en dramas amorosos que le drenen emocionalmente, siendo el objetivo incrementar la sensación de alienación y separación del resto, con lo que bien podrá declararse como un sobreviviente.

Por supuesto, todo esto es previsto y reconocido previo a la encarnación desde una densidad superior, y la entidad altruista es consciente en someterse a toda esta experiencia traumática... ¿pero por qué?

Usado de manera correcta, todo este trauma puede resultar ser un catalizador del crecimiento; en efecto, esta dura pericia puede actuar como detonante del despertar. En este caso, el frecuente ataque hiperdimensional, capacitará a la persona en el reconocimiento de patrones sobre la presencia de un factor exógeno que interviene e interfiere en el normal desarrollo de las situaciones; volvemos a invitar a las palabras de Sogyal cuando describe al Espíritu del Guerrero:
Correctamente entendidos y utilizados, los obstáculos y dificultades a menudo pueden resultar una fuente inesperada de energías. En las biografías de los maestros se observa con frecuencia que de no haberse enfrentado a obstáculos y dificultades no habrían descubierto la fuerza que necesitaban para superarlos. 

Este fue, por ejemplo, el caso de Gesar, el gran rey guerrero del Tíbet, cuyas hazañas constituyen la mayor epopeya de la literatura tibetana. Gesar significa «indomable», una persona a la que nunca se puede abatir. Desde el momento en que nació, su malvado tío Trotung trató de eliminarlo por todos los medios, pero a cada nuevo intento Gesar se volvía más y más fuerte. En realidad, fue gracias a los esfuerzos de Trotung que Gesar llegó a ser tan grande. De ahí surgió un proverbio tibetano: Trotung tro ma tung na, Gesar ge mi sar, lo cual quiere decir que si Trotung no hubiera sido tan perverso e intrigante, Gesar nunca habría podido encumbrarse tanto.

Para los tibetanos, Gesar no sólo es un guerrero en el plano de las armas, sino también en el espiritual. Un guerrero espiritual es una persona que ha desarrollado una clase especial de coraje, alguien de por sí inteligente, apacible e intrépido. Naturalmente, los guerreros espirituales todavía pueden tener miedo, pero aun así son lo bastante valerosos para saborear el sufrimiento, para relacionarse claramente con su miedo fundamental y extraer sin evadirse las lecciones de las dificultades. [...] llegar a ser un guerrero significa que «podemos cambiar nuestra mezquina lucha en pos de la seguridad por una visión mucha más vasta, una visión de intrepidez, apertura y auténtico heroísmo...»
La interacción con las fuerzas negativas hiperdimensionales puede asemejarse a jugar una partida de ajedrez teniendo los ojos vendados contra la maestría de un adversario experimentado. ¿Cómo ganar cuando son ellos quienes han dispuesto del tablero, manejan a todas las enceguecidas piezas y han reglamentado el juego? La clave es no jugar bajo sus reglas. El condicionamiento social nos estabula en cuáles movimientos son posibles, y la ignorancia nos limita en las tácticas que podemos implementar.

Los seres almados que resuenen con algunas de las situaciones aquí planteadas, tal vez encuentren el introspectivo tiempo necesario para reconocerse como guerreros espirituales, comenzando a entender las razones por las cuales decidieron encarnar en estos tiempos y en determinada posición geográfica; aquellos que habiten al sur del triángulo, diásporo destino de la excrecencia nazi de la Segunda Guerra, quizá perciban la ponerogénesis que la política gubernamental esparce ya sin velos en la persecución de una moral fétida, una educación corrompida como la luz de un fuego fatuo que nada alumbra, incitando al naufragio de la sociedad en el oscuro piélago insondable del vale todo, haciéndola vacilar en un nauseabundo hálito de putrefacción.

Este quizá sea un llamado a unirse en un cambio de paradigma: la humanidad está dirigiéndose hacia las puertas de un cambio sin precedentes, que requerirá de la toma de una decisión clave: orientarse en el servicio al prójimo o plegarse a las conductas entrópicas de los Arcontes. Aquellos que ya hayan tomado la decisión, quizá decidan por oficiar como consejeros y catalizadores para los humanos que trastabillando en sus últimos pasos, estén concluyendo las lecciones finales de la tercera densidad.

La escisión de realidades

Nos encontramos en el umbral del cruce de dos realidades; entendemos que sólo será posible una transición fluida teniendo un imparcial conocimiento de la que habitamos y una noción de la realidad a la que nos dirigimos. Quienes comprendan que la realidad en la que nos encontramos atascados -por no decir esclavizados o confinados- es cíclica, sabrán que cuando los indicadores cósmicos marcan un giro completo, el sistema se reinicia, generalmente con unas apocalípticas y sepulcrales campanadas finales.

Sin embargo, para el oído entrenado esto no será otra cosa que la señal de largada, marcado por el tintineo de cadenas que se rompen. ¿Pero, realmente conocemos la realidad en la que nos encontramos? El prestigioso Juan G. Atienza en su libro La Gran Manipulación Cósmica, nos comenta:
Esa realidad [exógena] nos está manipulando desde unas coordenadas -¿[hiper]dimensionales tal vez?- que normalmente somos incapaces no sólo de alcanzar, sino hasta de entender. Pero su juego es, a determinados niveles, exactamente igual al que ejercen sobre nosotros las entidades manipuladoras de nuestro propio mundo, hasta el punto de que pocas veces llegamos a identificar la naturaleza de esa radical dependencia y nos es totalmente imposible distinguir sus límites, precisamente porque, tan a menudo, la pequeña manipulación de nuestro entorno ejerce sobre nosotros trata de apoyarse -con un conocimiento intuitivo más o menos real del problema- en las manifestaciones que, con la apariencia de prodigios inexplicables, surgen ante nosotros rompiendo, incluso violentamente, los esquemas de nuestra lógica de andar por casa.
Aquello de lo que debemos percatarnos es que nuestra realidad humana está viciada por la subjetividad, la manipulación y, para no ser menos, en el engrandecimiento del ego. Parafraseando al escritor germano-español Andreas Faber-Kaiser, el muñeco humano suele comprar como verdad aquella campana que suena más fuerte o más veces. Bob Altemeyer, psicólogo canadiense que en su libro The Authoritarians (Los Autoritarios) concuerda en que un segmento muy amplio de la sociedad posee tendencias genéticas de obedecer a la autoridad sin jamás cuestionarla; en Comets and the Horns of Moses (Cometas y los Cuernos de Moisés) se lo cita brevemente:
La idea básica es que el cerebro tiende a protegerse del stress y siempre busca conservar la energía. Es más, cuando el cerebro aprende a temprana edad cómo callar sensaciones desagradables y crear una "visión alternativa" de las cosas, usualmente de una forma negligente, establece así un patrón de comportamiento que luego se perpetúa pues alivia el stress. [...]
La configuración del cerebro humano es la de buscar las causas de los efectos; esto fue una adaptación evolutiva dado que un ser que puede leer los signos del ambiente de manera correcta y anticipar eventos futuros que pueden resultar fatales, sobrevive. [...]
Los seres humanos son capaces de recordar los errores del pasado y, junto a la habilidad de reconocer patrones, predecir qué puede salir mal en el futuro; pero también pueden predecir su propia muerte; y estando sometidos a encontrar una solución, una respuesta defensiva y al mismo tiempo conservadora de energía, surge entonces la creencia religiosa como el camino con menor resistencia. Por otro lado el escepticismo, el encarar las verdades y los hechos dolorosos de la realidad, requiere de esfuerzo y produce dolor mental.
Compárese La Cabaña del Terror
con el Manuscrito Hefferlin
Nos hallamos entonces en la disyuntiva mental de tomar el camino fácil y creer, sometiendo nuestro discernimiento a las autoridades políticas o religiosas -ya sean de tercera o cuarta densidad- o encarar el camino hacia la Verdad. Si optamos entonces por Ad astra per aspera, y comenzamos a vislumbrar que los cuentos medievales sobre Infiernos dantescos, los extraños relatos del inframundo de Richard Shaver o las leyendas mesoamericanas del Xibalbá maya, frente a los artículos ufológicos que exponen la Base Militar de Dulce pueden tener un patrón común con aquella realidad lovecraftiana que intentamos exponer, ¿acaso alguien recuerde la película Cabin in the Woods?

Es que no nos cabe duda en afirmar que el cruce de realidades existe y es natural, y que lo artificial es el encierro en el que nos encontramos habituados. ¿No hemos hablado de manera esclarecida sobre el conflicto que subyace en la oscuridad de nuestra mente promovido por las entidades parasitarias?

Tal vez, la dinámica de lo que esté por ocurrir posea sus raíces en el nuevo paradigma del Universo Plásmico, donde el desbalance en la mecánica interna de un sistema impone una compensación externa provista por el sistema superior que contiene al primero; quizá desde la visión antropocéntrica, esto tenga dos componentes en retroalimentación:
  • por un lado el nivel de polarización: (1) si consideramos que el sistema interno se encuentra en desbalance (motivado por la subjetividad, la patocracia, el desenfreno, etc.), la compensación externa actuará como una onda energética contraria, en busca del equilibrio; bajo la influencia de esta Onda, los individuos sensitivos comenzarán a alejarse de aquellos que no lo son, lo que culminaría en una clase de catalizador para una escisión de realidades, formada por masas de individuos que necesitarán de diferentes destinos colectivos (aquellos que volverán a reencarnar en la realidad grosera de la tercera densidad y los que evolucionen a las experiencias en la cuarta); en sus escritos sobre Principios de Evolución Espiritual, Thomas Minderle lo explica con elegancia académica:
Hay un experimento científico donde la arena y la tierra son mezcladas y puestas en una hoja de hule. Cuando por medio del sonido la hoja comienza a vibrar, la mezcla se separa en dos montones de arena y de tierra. Esto se debe a que la tierra tiene consistencia más fina que la gruesa arena y por lo tanto poseen diferente frecuencia de resonancia. Cuando se aplica una fuente sonora, cada sustancia responde de manera diferente y por lo tanto comienzan a separarse.
  • por otro, el catastrofismo entendido como un reset planetario para balancear de manera natural el desenfreno de la creciente mecanización de la humanidad y la patocracia de su élite gobernante: no desentendamos que la polarización negativa a través de la ponerización de la sociedad, posee repercusiones cósmicas; Laura Knight-Jadczyk continúa en el segundo tomo de la Historia Secreta del Mundo:
Al final, la gente y la élite buscan ambas lo mismo: un paradigma que detenga las catástrofes cíclicas, pero lo hacen por razones diferentes. La gente busca aliviar el enorme stress de una certera pero impredecible hecatombe, mientras que la élite quiere perpetuarse en el poder.
El arreglo que sirve a ambos objetivos consiste en la ilusión de que la élite puede proteger a la gente de cualquier desastre. Y esta ilusión toma diferentes formas: rituales para calmar la ira de los dioses, revisionismo de la historia para exponer un marco uniformitario, una evolución continua y perenne de la humanidad, y un montón de propaganda.
Y esto funciona bien durante los períodos de calma entre dos grandes catástrofes. No obstante, la historia muestra que cuando aflora el hambre, las plagas, los terremotos, cuando los volcanes erupcionan y los cometas atraviesan el cielo o hay lluvia de meteoros y la anomalía climática se intensifica, la ilusión colapsa, y la razón de ser de las élites gobernantes (o sea, proteger a la gente) también cae, y entonces el chivo expiatorio termina siendo la clase gobernante.
La idea que la élite gobernante esté al tanto de un evento destructivo de escala global no es nueva; algunas corrientes conspirativas han planteado la posibilidad de que los medios estén cercenando información sobre un incremento en la actividad de cometas, que pueden ser expuestos como chemtrails (estelas químicas) rociados por agencias gubernamentales. El libro Comets and the Horns of Moses concluye en que: 
Atribuyendo la causa de estos eventos cósmicos al hombre, la élite mantiene la ilusión que ellos están al poder. Los chemtrails pueden detenerse si se dejaran de rociar, o las pruebas de misiles pueden culminar si las fuerzas militares son coaccionadas a ello, o el calentamiento global puede reducirse controlando las emisiones de gas invernadero.
Ahora bien, estelas desencadenadas por actividad cometaria, explosiones de cometas o cambios inducidos por tormenta solar no pueden ser cambiados por la élite. No sólo eso, porque si la gente se diera cuenta, podrían empezar a pensar que los 'dioses están enojados' e intentar buscar la razón tras esto, ubicándola en la creciente corrupción y violencia fomentada por la élite en sus esfuerzos de mantenerse en el poder.
Si las masas humanas reconocieran las verdaderas causas de tales fenómenos, esto llevaría a reconocer la impotencia de la élite y en consecuencia a poner fin a su mandato.
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Uniformitarismo y catastrofismo

Pensemos por un momento en los ritmos estacionales de la naturaleza; estos transcurren en ciclos a los que estamos acostumbrados, como la constante revolución de las manecillas de un viejo reloj de pared. No por nada los textos herméticos y rosacruces insisten con el Principio Pendular y de Generación.

Si un observador neófito se topara con algún reloj que midiese las precesiones cósmicas, demasiado pronto sacaría conclusiones apresuradas: ¿acaso habría algo más que los visiblemente mensurables movimientos de las horas y minutos? ¡Oh, sí! Ahora entendemos este nuevo indicador que parecía no moverse: comprendemos que nos proporciona información sobre la revolución lunar.

Pero con el lento devenir de las semanas, el intelecto se embota con la repetición hasta que un nuevo e imperceptible marcador parece moverse: el ritmo estacional con las variaciones de temperatura y régimen de lluvias nos ha demostrado que nuestro reloj cósmico era más complejo de lo que pensábamos; este nuevo indicador que se mueve con excesiva tranquilidad en relación a los anteriores, efectúa una delicada revolución que atestigua un año sidéreo.

¿Nuestro observador se considerará satisfecho? Es muy probable. A lo largo de su vida, y la vida de su descendencia, el reloj cósmico ha mostrado una exactitud asombrosa informando solsticios y equinoccios, augurando tiempos de luz y cosechas, y previniendo los rigores del clima y las fuertes tormentas.

No fue hasta que pasaran varias generaciones de observadores que un ojo entrenado descubrió el velado dial que había pasado por una pieza decorativa. Este indicador se encontraba como fondo del gran reloj y en verdad parecía tan sólo un elemento que decoraba el marco central que se fundía en un armonioso juego de luces y sombras acentuando los desplazamientos de los demás indicadores en una sucesión de hermosos dorados, armoniosos plateados, desviados bronces y agresivos tonos de hierro. Del libro The Origin of Comets (El origen de los Cometas) de los autores Bailey, Clube y Napier:
En particular, los babilonios combinaron su astronomía con la idea de que la historia se repite, y con la fuerte creencia que los eventos celestiales ejercían control sobre los asuntos mundanos. La razón por la que este planteo haya surgido en las antiguas culturas mesopotámicas continúa siendo un enigma para los historiadores condicionados, tal vez como nosotros, con que el transfondo celeste es sólo un telón pasivo en el que se registran los eventos celestes.
Giorgio de Santillana y Hertha von Dechend plantean en el Il mulino di Amlethus (Hamlet's Mill en la versión inglesa) los detalles de esta intrincada máquinaria cósmica, la que descifran a partir de la mitología comparada de las culturas mesopotámicas, islandesa, precolombina e india. El Molino de Hamlet podría corresponderse con el oscuro significado del mítico Sampo del Kalevala finlandés; hemos hablado anteriormente sobre el Sampo y su semejanza con la Cornucopia o cuenco de la abundancia y que se relacionaría con las leyendas del Grial.

¿Nos hemos puesto míticos? Tal vez, pero no en el sentido usual de la palabra. Imaginemos que las constantes gravitatorias que rigen el plano físico no fueran tales, sino que pudiese fluctuar de vez en cuando en determinado sector de la galaxia.  ¡Horror!, gritarían al unísono los científicos ortodoxos. Nada de eso, aunque si bien es cierto que la realidad mutaría a una completamente diferente y, por cierto, nuestro soporte biológico también se alteraría de continuar vivos; leemos en el libro Universos Paralelos del físico teórico Michio Kaku (cap. Portales dimensionales y viajes en el tiempo):
Pero quizá la más extraña de estas anomalías [sobre agujeros negros, blancos y de gusano] es la posibilidad de universos paralelos y pasadizos que los conecten. Si recordamos la metáfora shakesperiana de que el mundo entero es un escenario, la relatividad general admite la posibilidad de trampillas, pero en lugar de llevarnos al sótano, nos encontramos con que las trampillas nos llevan a escenarios paralelos, como el original. Imaginemos que el escenario de la vida consiste en muchos pisos de escenarios, uno encima del otro. En cada uno de ellos, los actores recitan sus versos y se pasean por el decorado, pensando que su escenario es el único, ajenos a la posibilidad de realidades alternativas. Sin embargo, si un día caen accidentalmente en una trampilla, se encuentran lanzados a un escenario totalmente nuevo, con nuevas leyes, nuevas normas y un nuevo guión.
Las condiciones reinantes podrían dejar de ser del todo entrópicas, y ciertas leyes físicas, como aquellas de la termodinámica, deberían revisarse para adaptarlas al nuevo ambiente. Nuevas tecnologías surgirían o se readaptarían para aprovechar los recursos existentes: dispositivos o artefactos que hoy nos sonarían míticos. En el Material Seth, la serie de canalizaciones de Jane Roberts y Robert Butts, el capítulo IV del libro segundo, aporta una interesante hebra:
Ustedes creen que la historia física comenzó con el hombre de las cavernas y ha continuado hasta el presente, pero también han existido otras grandes civilizaciones científicas; de algunas de ellas se habla en las leyendas y otras les son completamente desconocidas; pero todas, hablando en vuestros términos, ya se han desvanecido.
Quizás les parece que como especie sólo tienen una oportunidad para resolver sus problemas, y que en caso contrario serán destruidos por su propia agresividad, por falta de comprensión y de espiritualidad. Igual que se les brindan varias vidas para que se desarrollarren y completen vuestras capacidades, de la misma manera las especies han sido dotadas con algo más que una única línea de desarrollo espiritual como la que conocen en la actualidad. La estructura de la reencarnación sólo es una faceta más de la totalidad del cuadro de posibilidades. En ella tienen literalmente todo el tiempo necesario para desarrollar aquellos potenciales que necesitan desarrollar antes de dejar el ciclo de reencarnaciones. Hay grupos de personas que, a lo largo de las reencarnaciones, se han encontrado con crisis tras crisis, han llegado a vuestro mismo punto de desarrollo físico, y entonces o bien han llegado más allá, o bien han destruido su propia civilización.
Si como se sugiere en pasajes del vilipendiado libro Forbidden Archeology de Cremo y Thompson que luego tomara Laura Knight para enriquecer su Historia Secreta del Mundo, el eco de esta tecnología pasara de una era a otra, el sentido se vería distorsionado dado que las condiciones del ambiente habrían sido fuertemente alteradas en sus constantes más básicas.

¿Adónde queremos llegar? Los años o revoluciones platónicas, entendidos como los ritmos estacionales cósmicos, desde la Edad Dorada a la actual Edad de Hierro son parte, en términos del principio hermético generacional, de una oscilación pendular entre las fuerzas creativas hasta su opuesto en las fuerzas entrópicas. Dichas oscilaciones implican cambios, denominémosle estructurales, en el tejido de la realidad física.

Las Cuatro Edades
en la Cruz de Hendaye
Sin embargo, ¿estas oscilaciones serán uniformes o implicarán cambios dramáticos al adoptar las nuevas constantes estructurales? ¿Y si tales eventos catastróficos fuesen parte necesaria, no lo veríamos acaso como un Fin del Tiempo o Tiempo del Fin? Quizá Fulcanelli en su celebrado libro El Misterio de las Catedrales nos oriente:
La Edad de Hierro no tiene más sello que el de la Muerte. Su jeroglífico es el esqueleto provisto de los atributos de Saturno: el reloj de arena vacío, imagen del tiempo cumplido, y la guadaña, reproducida en la cifra siete, que es el número de la transformación, de la destrucción, del aniquilamiento.

Robert Monroe: una visión sombría de la biología

Robert Allen Monroe, conocido por su empresa y en sus libros como RAM, fue un exitoso productor radial que tempranamente se desempeñó en áreas de aviación y mecánica; luego de fundar su empresa, destinó parte de su departamento de investigación a las técnicas de aprendizaje durante el sueño (sleep learning). Y según relata en Viajes fuera del Cuerpo, fue durante su propia experimentación sobre el tema, cuando descubrió un hecho inusual que se manifestó como parálisis del sueño con una seguidilla de vibraciones y luces brillantes —semejante a los fenómenos previos a una abducción— que culminó en una experiencia fuera del cuerpo (OBE o viaje astral).

En sus otros libros, Viajes Lejanos y El Viaje Definitivo desarrolla un intrincado tour de force desde este extraño punto de vista ajeno a la realidad física. Intentar resumir su obra puede llegar a ser complejo, dada la terminología peculiar que utiliza; sin embargo, es posible establecer semejanzas sustanciales entre el material ufológico al relacionar M-Band, o el espectro de pensamientos caóticos que envuelve a la Tierra, con el sistema de control hiperdimensional, los denominados Inspecs, acrónimo de Especie Inteligente (Intelligent Species) con las entidades de quinta o sexta densidad, o el término M-Field posiblemente relacionado al estado de plasma de cuarta densidad de la materia.

Monroe jamás trazó paralelismos con la ufología o con el ocultismo; no obstante esta salvedad, su obra está prolíficamente relacionada con el Mundo Imaginal de Carl Gustav Jung o Kenneth Ring, entendida como la realidad de los sueños o etérica, más vasta y menos restringida pero sin embargo objetiva, visible no con los ojos físicos sino con los órganos atrofiados —en palabras del Dr. Samuel Sagan— de la visión interior. En su libro Viajes Lejanos, Monroe presenta un escenario biológico alternativo, donde la supervivencia del más apto está basada en un modelo de restricción y control, puesto en régimen por entidades superiores o Sembradores, que buscan la recolección de un bien escaso denominado Loosh.

El Loosh suele encontrarse diseminado a lo largo del Universo en los polímeros de carbono, pero se atesora y recolecta cuando una criatura viviente es fagocitada y/o destruida. Los Sembradores desarrollaron distintas cepas de cultivos en busca de un Loosh destilado o puro: minerales, plantas, animales y finalmente el Cuarto Cultivo o la humanidad. Podemos asociar el Loosh destilado como la energía creativa o consciencia pura. Es notable la coincidencia con los escritos de Michael Topper, autor de varios artículos de la colección de libros Matrix:
En las densidades superiores, "Consciencia" es el nombre del juego. Esto sencillamente quiere decir que en los niveles superiores de existencia, sean de orientación positiva o negativa, todos comprenden que el negocio de todo ser y la existencia de todo lugar está en función de la Consciencia... estando más y más "Alerta." Estar despierto se relaciona con "densidad" de consciencia, por así decir. Las entidades negativas o entrópicas consiguen mayor nivel de consciencia al "ganar peso" por medio de la asimilación de otras unidades conscientes. [...]
Las entidades positivas piensan de otra forma: al integrar dentro de su conocimiento a los demás seres —el hecho de reconocer la consciencia de otro ser— ésta formará entonces parte de la propia consciencia; luego, reconocer la Pluralidad de la Creación es crecer en Consciencia. [...]
Los seres negativos desarrollan un juego de dominación, subyugación y absorción de otras consciencias en un solitario "Uno." Pero ellos comprenden que la absorción completa sólo es posible a través del convencimiento de las otras consciencias: que otros deben elegir el camino del "engrandecimiento del ego." Una "comida" reacia no es nutritiva, y se transforma en veneno para la consciencia que trata de asimilarla. [...]
Monroe describe la evolución de la vida orgánica en la Tierra como una serie de experimentos de los Sembradores en busca del cultivo perfecto: la creación de un ser que les provea continuamente de una provisión de Loosh destilado. Las primeras pruebas fueron en las aguas con algas (Estacionarios) y crustáceos (Móviles); más tarde se hicieron nuevas pruebas —¿quizá la Explosión del Precámbico?— en la atmósfera con seres que devoraban grandes cantidades de vegetales, pero al descubrir un nuevo cultivo que devoraba a sus pares, los Sembradores barrieron con un cataclismo e introdujeron esta nueva modificación.

El conflicto basado en el instinto de supervivencia —la sombra de lo que más tarde evolucionaría en emociones— apareció en este nuevo cultivo: ya no era necesario que se devorara un ser para que apareciese el Loosh, el miedo para sustentar las funciones vitales proveía de cantidades nunca antes vistas, fue así como nació un nuevo experimento: el Cuarto Cultivo, que ahora poseía todas las mejoras previas como violencia reactiva e instinto de supervivencia propia y de su descendencia, pero además se injertaron optimizaciones para extraer un Loosh más puro a partir de las emociones cuando las unidades se sintiesen apartadas de sus semejantes —quizá la semilla de las manipulaciones afectivas—: los Sembradores habían identificado que algunos seres del cuarto cultivo producían un Loosh destilado (conocido en sus libros como DLP formula: distilled loosh producers) cuando se sentían insatisfechos e irrealizados dentro de los límites del plano físico y no podían encontrar su ser polar.

Este descubrimiento derivó entonces en una de las últimas modificaciones sobre el Cuarto Cultivo: el injerto de parte de la mente de los Sembradores, lo que bien puede ser reconocido como la Instalación Foránea en los escritos de Carlos Castaneda, una fórmula que redundó en una extracción profusa de Loosh al interponer el conflicto (quizá el complejo-R) y al anhelar en el plano físico realidades ilusorias (tal vez relacionado al sistema límbico siempre soñador), pero a la vez un vínculo directo al control de los deseos de la mente humana.

Los Grises (Grays), las entidades
tanáticas recolectoras de Loosh
Es notable la coincidencia de los escenarios con otros autores de Hermetismo, Ufología e Historia Alternativa como John Baines, Salvador Freixedo, Rene Boulay, Laura Knight-Jadczyk o William Bramley, sin que ninguno de ellos estuviese al tanto de las publicaciones de sus colegas; a su vez, nos plantea un enriquecido paradigma al por qué de los sacrificios rituales —humanos o de animales—, su relación con los portales orgánicos, como unidades diseñadas para el ordeñe directo, y las sondas recolectoras de cuarta densidad destinadas a trabajos especializados.

Quizá tengamos la posibilidad de trazar dos teorías difusas; en primer lugar, la realidad biológica del plano físico emerge como un experimento de fuerzas superiores, donde creacionismo y evolucionismo parecen ir de la mano sin demasiados entrechoques: uno es una fuerza artifical, (1) parafísica o etérica, que impone nuevos modelos biológicos alterando el ADN, jugando dentro de una realidad sustentada por el otro de manera natural (2) (control vs. libertad o artificio vs. naturaleza).

En segundo lugar y desde un punto de vista esotérico, es evidente que el Loosh representa en la jerga alquímica la energía creativa o quintaesencia encerrada en la burda materia; los Sembradores necesitan de esta energía pero no desean realizar el trabajo creativo, engendrando para esto diferentes autómatas —como el prototipo humano— para que haga su trabajo; esta idea no es nueva y ya Zecharia Sitchin junto a Erich von Daniken habían planteado un paradigma semejante, aunque sin la componente etérica; en verdad, podría verse la humanidad actual como un robot semiconsciente, buscando la gratificación física de manera constante, sin saber que en realidad está cosechando (a través del sufrimiento, la devoción, el desenfreno o la pasión sexual) la energía para parásitos de nivel superior.

De lograr un atisbo de consciencia desde esta nueva perspectiva, el ser humano podría optar por utilizar todos estos obstáculos como un camino a la libertad. Y este camino puede verse en dos etapas: la primera en deshacerse del complejo-R, eliminando gradualmente los pulsos egóticos reemplazándolo con conductas altruistas, pero el segundo, y no necesariamente indicamos que se opere en la misma existencia, sea despojarse de las ensoñaciones del sistema límbico, de manera de sólo utilizar la consciencia en plenitud. En pocas palabras, la falta de impecabilidad nos convierte en alimento.

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