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Síndrome de post-abducción (III)

Hemos analizado el Síndrome de Post-Abducción como el oscuro sótano donde se esconden atribulados episodios de interferencia exógena que de alguna forma actúan como un velado lastre en las decisiones personales. Analizamos también que el programa de pacificación se trataría del producto de dos medidas asimétricas de intromisión: uno, formado por miembros de la raza humana en el ápice gubernamental secreto, con una orientación claramente psicopática y ejerciendo una férrea desconsideración por el prójimo, pero el segundo, siendo directamente la mano tenebrosa del factor exógeno; al respecto, un párrafo esclarecedor proviniente del grupo original de las sesiones Cassiopaea:
Hay algunos miembros aliens del Consorcio que operan en Tercera Densidad, pero este trabajo se lleva a cabo principalmente por seres humanos que han sido contactados y que han optado por la vía de SAS [Servicio A Sí mismo]. Muchos de los "abducidos" que afirman haber tenido experiencias positivas, en realidad, han sido implantados con falsos recuerdos; a partir de la "imagen de lectura del aura" hecha por los miembros de Cuarta Densidad se los identifica como agentes potenciales debido a su ego, que no admite la posibilidad de que estén siendo usados o manipulados. Este ego se utiliza para hacerles creer que son "especiales" o "elegidos," cuando, en realidad, están operando para los intereses de los Reptoides. Aquí no se pretende juzgar; sólo es libre albedrío.
El proceso de abducción no necesariamente requiere de la puesta en escena de naves o "carrozas de los dioses," ni siquiera del secuestro del cuerpo físico, dado que las entidades negativas de consciencia superior operan a través de los cuerpos sutiles de los individuos almados, sobre todo durante las horas de reposo, cuando la consciencia disminuye y, en especial, cuando las reservas de la elan vitae son escasas luego del orgasmo. Ahora bien, la interferencia del factor exógeno es más pronunciada en individuos que han retornado para ayudar, que se conocen en la literatura ufológica como Wanderers; del libro Secrets of the UFO, del desaparecido ingeniero e investigador Donald Elkins:
La idea de que existan seres de otros mundos es intrigante para muchos que nunca se han considerado a gusto en este planeta, viviendo una existencia terrestre. En general, [estos individuos] parecen estar en clara desventaja para la experiencia en la tercera densidad, y tienen dificultades para ajustarse al tejido socio-económico de nuestra cultura; además, tienen persistentes problemas de salud, y ciertamente no tienen apariencia alienígena o extraordinaria; son tan sólo personas:
"¡Hay muchas personas en la Tierra que en realidad no pertenecen aquí! Esto no quiere decir que ellos llegaron a bordo de una nave, desembarcaron, se colocaron un traje, perfeccionaron su idioma y se trasladaron a la casa de al lado. Empero, significa que hay una clase especial, una especie de seres en el Universo que son diferentes de los demás por el hecho de que vagan de un mundo a otro, y de un sistema a otro."
Estas personas, no obstante, tienden a ser marginadas por su inherente tendencia a una clase de amor fraternal que se promulga [en el mensaje de varias canalizaciones]. Y esto es lo que se espera de estos individuos: que despierten y recuerden que están aquí para brindar iluminación al Planeta Tierra.
De acuerdo a la visión daoísta y budista oriental, que curiosamente coincide con la disección esotérica rosacruz y gnóstica occidental, el cuerpo físico es la cáscara bariónica que encierra tres sistemas interrelacionados de materia sutil que forman el cuerpo energético; estos tres dan-tiens están integrados inferiormente por los intestinos y el aparato reproductor, el intermedio formado por el sistema cardiorespiratorio y superiormente por el cerebro, oficiando como elemento rector donde se aposenta el shen, que occidentalmente denominaríamos Conciencia; obsérvese que esta descripción no difiere de la perspectiva sufista tricerebral del ser humano, que Gurdjieff postuló en sus obras.

El dan-tien inferior se divide en el dan-tien falso y el dan-tien real; el primero, por ser la región donde naturalmente se atesora el elíxir de la vida, pero que al acumularse lleva al cuerpo al estado yang (que en psicología se entendería como un episodio de ansiedad), y que termina disparando los mensajeros químicos que detonan el impulso sexual; el segundo, sería el lugar propicio para acumular el qi (energía creativa u orgón), una vez que se logra la sublimación del jing (secreciones seminales o del cuello uterino) y que mantiene el equilibro yin-yang del cuerpo.

La traducción más auspiciosa que podemos brindar para dan-tien es "campo del elíxir," y el ojo entrenado podrá encontrar una explicación más que satisfactoria a las razones por las cuales los perpetradores de procesos de abducción se concentran en las zonas del bajo vientre (umbilicales y genitales), como así también, por qué muchos casos de visitantes de dormitorio y parálisis del sueño comienzan con golpes y pinchazos en las extremidades inferiores.

Satan Watching the Caress
of Adam and Eve (Blake)
En el terreno ufológico, el término "contenedor" que se brinda para el cuerpo físico, cobra entonces sentido, dado que se trataría del "contenedor del elíxir," es decir, la energía creativa atesorada en el dan-tien falso inferior, susceptible de ser ordeñada de manera exógena o vaciada al plano sutil por medio del orgasmo. ¿Será entonces una de las razones por la que los gnósticos y cátaros promulgaban con tanto énfasis el amor cortés para la sublimación de los instintos? ¿Quizá el método para volver al traje edénico al desarrollar el embrión áureo? ¿Y estará relacionado tal vez con el resurgimiento de la Edad de Oro en una densidad más sutil?

Pero la idea de contenedor y elíxir, también nos conecta con el concepto alquímico de la sustancia sutil o fuego filosofal; se nos informa en el libro El Fuego de los Filósofos de Patrick Harpur:
Habitualmente, las víctimas de una abducción alienígena creen que han sido transportadas físicamente a una nave espacial por extraterrestres, pero a veces describen el acontencimiento como una experiencia extracorpórea. Los esoteristas occidentales creen en un cuerpo «sutil» o «astral», análogo al «cuerpo-fantasma» o «cuerpo del sueño» de tantas culturas tradicionales, que es la sede de la Conciencia en una «experiencia extracorpórea». Es posible que las culturas tradicionales, a través de sus muchas versiones diferentes de tales experiencias, sean lo bastante sabias para no entender demasiado literalmente este tipo de cuerpo. Si es así, se está expuesto a confundirlo con el cuerpo físico y llegar a creer, por ejemplo, que se ha sido teletransportado a una nave espacial. Al contrario, es más habitual —casi universal fuera de nuestra cultura— entender que el cuerpo físico es también «sutil» y que, por lo tanto, puede ser fácilmente llevado al Otro Mundo porque no es básicamente algo material.
Y este «cuerpo del sueño» nos conecta de manera directa con las experiencias OBE de Robert Monroe. La teoría nos indica que para abolir los procesos de abducción, debemos mantener una vista objetiva de las entidades negativas de consciencia superior y reclamar la soberanía individual, evitando cualquier sometimiento o negociado con estos seres que se hacen pasar por dioses, mientras que la aplicación de este conocimiento nos conduce a la práctica del amor cortés, sublimando el jing en lo que estudiaremos en la próxima entrega como la configuración del Cayado del Pastor. Deseamos concluir con un pasaje de Carlos Castaneda que tornasola el shamanismo con la ufología, a través de los seres inorgánicos de consciencia superior que parasitan este planeta; de su libro El Lado Activo del Infinito (cap. Sombras de Barro):
—Este predador —dijo don Juan—, que por supuesto es un ser inorgánico, no nos es del todo invisible, como lo son otros seres inorgánicos. Creo que de niños sí los vemos, y decidimos que son tan terroríficos que no queremos pensar en ellos. Los niños podrían, por supuesto, decidir enfocarse en esa visión, pero todo el mundo a su alrededor los disuade de hacerlo.
"La única alternativa que le queda a la humanidad —continuó— es la disciplina. La disciplina es el único repelente. Pero con disciplina no me refiero a arduas rutinas. No me refiero a levantarse cada mañana a las cinco y media y a darte baños de agua helada hasta ponerte azul. Los chamanes entienden por disciplina la capacidad de enfrentar con serenidad circunstancias que no están incluidas en nuestras expectativas. Para ellos, la disciplina es un arte: el arte de enfrentarse al infinito sin vacilar, no porque sean fuertes y duros, sino porque están llenos de asombro."

Resonancia vibracional (II)

En la entrega previa sobre la vibración del alma o FRV (frequency resonance vibration),(1) logramos vincularlo a la élan vital y al sistema de creencias asociados al individuo: el miedo y el sometimiento reduce la capacidad de anclar procesos creativos en la realidad consensuada, mientras que los traumas, en especial aquellos que yacen ignorados y por tanto no resueltos en la profundidad del subconsciente, drenan de manera continua la energía creativa transformándola en loosh; podríamos resumir nuestro punto de vista en tres simples reglas:
  1. la percepción, anticipación y la atención consciente selecciona o bloquea posibilidades;
  2. la resonancia emocional, los supuestos arraigados y las creencias subconscientes atraen posibilidades;
  3. la élan vital actúa como la carga mangnética que atrae o repele posibilidades sobre las que se resuena emocionalmente.
Cuando hablamos sobre los contextos de realidad hicimos la analogía informática de que se podrían considerar como el sistema operativo mental; enfatizamos este punto de vista, dado que cualquier proceso creativo (producto del software mental) tendría un desempeño pobre e incluso detrimental si la plataforma sobre la que se ejecuta está viciada. En este sentido, la pista correcta en más de una oportunidad nos la proporciona la equivocación; y si hay algo que abunda en la vida humana son los errores. Pero la equivocación, como el doctor Freud descubrió, es mucho más que el mero error, dado que necesita del discernimiento para distinguirlo del traicionero inconsciente: el acto fallido permite reconocer que los seres almados no somos los dueños completos de la botonera del cuerpo humano... hay dedos accionantes que desconocemos como propios: de sus Obras Completas, en el capítulo sobre la Psicoterapia de la Histeria leemos:
El material psíquico patógeno parece pertenecer a una inteligencia equivalente a la del yo normal. A veces, esta apariencia de una segunda personalidad llega casi a imponérsenos como una realidad innegable. [...] Hemos dicho que este material [patógeno] se comporta como un cuerpo extraño y que la terapia equivaldría a la extracción de un elemento exógeno de los tejidos vivos. [...] el grupo psíquico patógeno no se deja extraer limpiamente del yo. Sus capas exteriores pasan a constituir partes del yo normal, y en realidad, pertenecen a este último tanto como a la organización patógena.
Del mismo modo que un sueño desasosegado bien puede ser la picadura energética de alguna alimaña etérica, que encuentra apetecible las caóticas emociones oníricas del soñador empedernido, otros seres más sofisticados alteran u operan sobre las zonas oscuras del subconsciente, reptando incesantemente en la cacería de las hebras nerviosas que puedan dispararse en un evento que la ingenua vista pondere de manera inofensiva; el único mantra al que damos amparo es al de estar atentos: a ganarle incasablemente terreno al lodo inconsciente, y si es posible, convertirle en humus mental para que allí germinen y encuentren sustrato las semillas de la creatividad, el trabajo mancomunado y la interdependencia; del libro Dianética de Lafayette Ron Hubbard (cap. La Meta del Hombre):
Cuanto más consciente es el hombre, menos es un instrumento de "apretar un botón." En estado aberrado y reducido, puede hacérsele actuar, naturalmente, en un grado limitado, como una marioneta; pero entonces se entiende que cuanto más aberrada esté una persona, más se acerca al coeficiente de inteligencia de un animal.
Remover a estos indeseables cohabitantes forma parte del trabajo interior, y como vimos requiere de cuotas generosas de conocimiento interior y aprendizaje sobre la realidad entrópica en la que habitamos. La regla práctica es sencilla: estas entidades viven de las emociones negativas, promulgando el bajo FRV. Es entonces por medio de la intención y la transmutación de las emociones negativas en positivas cuando será posible elevar momentáneamente el FRV, que decantará en una mejor disposición de ánimo, aumentando la intuición y lucidez mental y reduciendo la pasividad y reactividad. A su vez, elevando el FRV de neutral a un humor positivo se facilitará entonces la conexión con los futuros probables positivos, incluso proporcionando ciertas líneas de comunicación con las entidades de consciencia superior positiva; de manera semejante, elevar el FRV de negativo a neutral, requiere de una dosificación del proceso, de forma de desanclar gradualmente del estado depresivo y reactivo, como si de una caja de cambios se tratara; del libro El Lenguaje de los Sentimientos de David Viscott:
Nuestros sentimientos son la reacción a lo que percibimos por medio de los sentidos y dan forma a nuestras reacciones frente a lo que percibiremos en el futuro. La persona que lleva dentro una gran dosis de enojo no resuelto, por ejemplo, pueden tender a hallar en el mundo que encara es un mundo también lleno de enojo y con ello justificar y perpetuar su propio sentimiento.

Creo que de esto cabe inferir que el mundo es en buena parte el que nosotros mismos nos creamos. En realidad, el mundo se halla mucho más bajo nuestra influencia de lo que la mayoría de nosotros advierte. Cuando asumimos la responsabilidad de nuestros sentimientos, asumimos, además, nuestra responsabilidad frente a nuestro mundo. En la comprensión de nuestros propios sentimientos reside la clave del dominio de nosotros mismos, la verdadera independencia, lo cual significa lograr el único poder real que merece ser obtenido. Si bien la idea implica que cada uno de nosotros actúa en forma autónoma, también significa que cada uno puede hacer mucho para reconstruir las piezas inconexas de su vida y llevarlas a una armonía. Sospecho, en verdad, que si cada uno aceptase la responsabilidad de poner orden en su propio mundo emocional, el mundo más amplio podría adquirir también mayor realidad, armonía y aun paz.
Esto debería resonar como una valiosa hebra de conocimiento para aquellos errantes peregrinos que entiendan como desdichado su trascender en estos parajes terrestres; cuanto más decadente parezca ser su suerte, más poderoso es el reverso de la moneda: han de comprender que su propia maquinaria mental ha sido vulnerada para confeccionar esta desventura, y por lo tanto, tan sólo reconociendo esto y poniéndose a trabajar en exonerar los traumas que resultan en manantiales de élan vital con que nutren a las entidades parasitarias que evitan la cicatrización de estas úlceras emocionales, más rápido podrán cambiar su realidad.(2)

El Grial como la Consagración Real,
nótese que se abdica no sólo la
corona sino el báculo de poder
Quizá la regla de aplicación más importante a considerar es que cuando se sopesen las múltiples posibilidades negativas sobre un acontecimiento futuro, no se crea en el fondo que dichas posibilidades son inevitables, y por lo tanto se disparen las emociones de aprensión y pavor; es decir, que cuando el conocimiento ilumine aquellas graduaciones más bajas en la escala del FRV, no se aplique un sistema de creencias detrimental que desencadene emociones nocivas, ya que de esta forma se estarán anclando situaciones negativas con las cuales se reenfatizará la creencia sobre los contextos de realidad. La diferencia estriba entre la prudencia y la paranoia: entre la anticipación mental y la especulación emocional. Es posible estar atento a las posibilidades negativas pero manteniendo una nula inversión de las propias emociones.

El hecho de anticiparse a las posibilidades negativas, nos proporciona la atención consciente sobre ellas, y dado que la atención bloquea, se previene su manifestación; manteniendo una actitud balanceada, impasible y prudente (en vez de paranoide y temerosa), se evita que ingresen al juego las emociones que se asocien a dichas posibilidades negativas, y esto concluye en que se previene atraerlas. Luego de advertir consistentemente que esta técnica conduce a buenos resultados, más allá de la expectativa consciente de los problemas en cada caso, la confianza subyacente en esta técnica asegura que las propias emociones y el élan vital, resuene y atraiga respectivamente, con el futuro que se desea experimentar.

Y en consonancia con la posibilidad de llevar esta técnica a una escala planetaria (¿quizá logrando un retorno a la realidad edénica como la visión de Robert Monroe, Kenneth Ring, John Keel o Neville Goddard?), invitamos a reflexionar sobre las palabras de Thomas Minderle en su introducción a las Dinámicas de las Egrégoras:
Este es el estudio de las Dinámicas de las Egrégoras: cómo las vibraciones influyen en la experiencia, y viceversa: cómo la experiencia influye en las vibraciones. La simplicidad de correspondencia entre la vibración del alma y la experiencia personal esconde la naturaleza asombrosa de sus implicaciones. Por ejemplo, la dinámica de reinos explica cómo nuestras experiencias diarias son los efectos finales de procesos hiperdimensionales: por qué la gente con mentalidad de víctima y aquellos con patrón de victimario se atraen entre sí, cómo la disonancia entre individuos atrae desencadenantes sincrónicos de confrontación, cómo aprender una lección antes de tiempo impide que se manifieste en la experiencia, por qué un corazón puro protege del peligro, y cómo los caminos de individuación en el próximo Cambio son diferentes grados de, precisamente, el mismo fenómeno.
En la próxima entrega, meditaremos sobre las implicancias del FRV y el eventual cambio de densidad al que se está encaminando nuestra realidad planetaria.

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Resonancia vibracional (I)

Supongamos por un iluminado momento estar rodeados de mentiras, pero no limitemos el engaño a elementos más allá de nosotros mismos: comprendamos que formamos parte y que activamente soportamos y damos forma a la ilusión. Conjeturemos entonces que hemos introyectado o aprehendido, casi sin tener noción consciente, la idea soberana de que no es posible la existencia de un camino alternativo; en este sentido, Donald A. Mackenzie en Indian Myth and Legend nos comenta:
En el cuarto Veda, el Atharva-veda, el renacimiento de la fe en las fórmulas se acentúa. Este libro, que no recibió en un primer momento el reconocimiento como una obra inspirada, se trata principalmente de una colección de métricas de encantamientos muy antiguos; muchos se asemejan a los que han sido recogidos por folkloristas en las tierras altas de Escocia y en otras partes de Europa. Los himnos del Rigveda revelan las creencias y aspiraciones de los pensadores religiosos avanzados de su época. Atharva-veda contiene los gérmenes de la religión popular: las fórmulas mágicas cantadas para disipar o invocar a los espíritus que molestan o ayudan a la humanidad, pero enseña que el Universo es sostenido por el sacrificio y la exaltación espiritual de los brahmanes, y que el poder brahmánico podrá ser ejercido por el uso de amuletos apropiados; aunque los seres humanos pueden terminar manipulados por los espíritus invocados mediante fórmulas.
Pero estas curiosas ideas de que el plano físico deba ser sostenido por el sacrificio y que los seres humanos pueden terminar manipulados por los espíritus invocados fueron comentadas en más de una oportunidad: nuestro estratificado punto de vista del Cosmos, entiende que el plano físico es el tenebroso sótano de una casa con una planta baja a media luz y otro exaltado piso bien iluminado; "en la casa de mi Padre hay muchas habitaciones" nos dice Juan 14:2 y sin ganas de ponernos eclesiásticos entendemos que las densidades de consciencia estarán en relación con esto. Atrevámonos a vislumbrar con cierta vehemencia la oscuridad de la catacumba en la que sombriamente habitamos: si logramos acostumbrar los ojos y ver con cierta objetividad las penumbras de la tercera densidad, quizá podamos distinguir la velada luz en los ascendentes peldaños, e intentar elevarnos paso a paso.

Según Robert Monroe, la vida orgánica fue un diseño intencional para cosechar la energía vital, denominada loosh, que surge del conflicto durante la subsistencia, aunque también aquella proveniente de la melancolía y soledad, así como la derivada de la devoción y adoración, siendo éstas formas destiladas del loosh más deseado y exquisito; según entendemos, estas serían las razones por las cuales en las Sesiones Cassiopaea se alienta al trabajo en grupo y a evitar toda clase de rituales.

De acuerdo a lo que se le comunica a Monroe, los granjeros cósmicos de energía equiparon a los animales con colmillos, garras, celeridad y destreza con el fin de prolongar el combate víctima-predador y así incrementar la producción de loosh; hemos visto que esta situación se reproduce en los sacrificios rituales a lo largo de la historia humana: en otras palabras, cuanto más prolongado el sufrimiento, mayor fuerza vital es procesada por el organismo, y más suculento el caldo aurífero cosechado por los arcontes; deberíamos ver con ojos más abiertos la escalada armamentista mundial, entonces ya como un juego estratégico planetario, donde el supuesto poderoso guerrero es un insignificante peón ceniciento sometido a unas garras nefastas; en el Diccionario Enciclopédico de los Upanisads editado por Swami Parmeshwaranand se refuerza este punto de vista:
Todos los que viven (en este mundo) son los sacrificados. No hay nadie vivo que no efectúe yajfia (sacrificio). El cuerpo es (creado) para el sacrificio, y surge del sacrificio y cambia según el sacrificio (yajfia).
La cosmovisión rosacruz entiende con suma claridad que el cuerpo es creado, surge y cambia según yajfia: es así que el condimento picaresco a la elan vital de Bergson es la energía recolectada durante el acto sexual: nacemos y surgimos de este acto y todo dicta que la utilidad humana, a vista de los granjeros cósmicos, es gestar más y más humanos para poblar la granja humana para luego efectuar una cosecha hiperdimensional; nuestra investigación nos ha conducido a que el amor cortés, en palabras del escritor Jorge Luis Borges: renunciar a la Costumbre, (1) es el posible camino de salida, en su cuento La Secta del Fénix nos alienta en este sentido:
El Secreto es sagrado pero no deja de ser un poco ridículo; su ejercicio es furtivo y aun clandestino y los adeptos no hablan de él. No hay palabras decentes para nombrarlo, pero se entiende que todas las palabras lo nombran o, mejor dicho, que inevitablemente lo aluden, y así, en el diálogo yo he dicho una cosa cualquiera y los adeptos han sonreído o se han puesto incómodos, porque sintieron que yo había tocado el Secreto. En las literaturas germánicas hay poemas escritos por sectarios, cuyo sujeto nominal es el mar o el crepúsculo de la noche; son, de algún modo, símbolos del Secreto, oigo repetir. Orbis terrarum est speculum Ludi reza un adagio apócrifo que Du Cange registró en su Glosario. Una suerte de horror sagrado impide a algunos fieles la ejecución del simplísimo rito; los otros los desprecian, pero ellos se desprecian aún más. Gozan de mucho crédito, en cambio, quienes deliberadamente renuncian a la Costumbre y logran un comercio directo con la Divinidad [...]
Los cátaros comprendieron muy bien esto cuando vemos que los perfecti se negaban a traer nuevos esclavos al Valle de Lágrimas; es más, la analogía cristiana de que la humanidad nace y muere por el pecado parece tener un fundamento cóptico en las escuelas mistéricas egipcias; no perdamos de vista que las altas enseñanzas masónicas y los principios rosacruces provienen de antiguas corrientes de pensamiento previas a esta versión de la humanidad. Lamentablemente muchas escuelas rosacruces y neognósticas interponen a esta válida enseñanza, rituales y ceremonias sazonadas con dosificaciones profusas de mantras e invocaciones para transmutar la energía sexual, siendo ocultas invitaciones a la predación por parte de entidades parasitarias de consciencia superior; Bronte Baxter nos puede aclarar más al respecto:
[...] Más tarde nos enteramos del significado de esas palabras sin sentido, estos mantras, que se trataban de nombres de deidades. Se nos enseñó una técnica de meditación avanzada con la palabra sánscrita "Namah" que en esencia significa "postrarse ante ti." La meditación a través de mantras es una forma de entrega, de adoración y prosternación a los que se autodenominan como dioses: "Postrarse ante ti."

[...] Me gustaría sugerir que la meditación con mantras convierte a los humanos en zombies quienes sirven a la agenda de los dioses, y que
ésta consiste en conseguir más seres humanos y por tanto más energía devocional humana. Esto explica el fenómeno común del proselitismo religioso: los fundamentalistas cristianos, las sectas de iniciados, incluyendo la meditación trascendental, y los seguidores de otras escuelas. Siervos de "Dios," que no son otra cosa que extensiones de los dioses tenebrosos con la necesidad de atraer más reclutas; las entidades nefastas que se mueven a través de estos siervos están llenas de celo, hambrientas y con la mente llena de una abrumadora necesidad de procurarse alimento energético.
La Muerte del Rey Arturo: no se
concentre la vista en el deceso,
sino al igual que los ojos del Rey,
en el Angel que porta el Grial
Si entendemos la caída edénica como la interposición del cuerpo orgánico con ADN modificado por estos dioses macabros, podemos efectuar un interesante ejercicio del pensamiento: el modelo edénico original quizá aun resida en potencia entre aquellas hebras entrelazadas de nucleótidos cuatripartitos pero que hoy todavía no se expresan; tal vez el conocimiento y la atenta guardia sobre nuestra elan vital puedan reactivar la expresión selectiva de estos genes; y esto quizá resuene con las ciencias informáticas, en la que existe una oscura rama de conocimiento sobre la programación que produce código automodificable.

Bien parece que el ADN es al cuerpo físico lo que la resonancia vibracional (de las siglas en inglés FRV: frequency resonance vibration, pulsación vibratoria interna en el Material Seth) es al cuerpo etérico; esta frecuencia de resonancia denota la naturaleza cualitativa en la respuesta a un espectro de posibles experiencias; la acepción más cercana en la psicología moderna podría asociarse a la personalidad (que ya incluiría el carácter y hábitos) del individuo: a menor FRV la respuesta tiende a la mecanicidad y reactividad, y por lo tanto se es más manipulable y subjetivo, generalmente anclándose en un modelo víctima-predador; mientras que al incrementar el FRV, se exhibe una robusta estabilidad emocional, manifestando una personalidad afable y objetiva. No obstante, la resonancia vibracional no es la única componente que define o modifica la probabilidad de ocurrencia de los eventos que experimentaremos, Thomas Minderle en su segundo volumen de Transcending the Matrix Control System nos explica:
La persona promedio puede tener un espectro débil y dispar cercano a la mitad de la escala de frecuencias, mientras que las entidades oscuras tienen un espectro de alta amplitud agrupado en las frecuencias más bajas, en oposición a los seres positivos, que estará agrupado en las frecuencias más altas. Ahora bien, cuando más pronunciada la amplitud, más fuerte afectará a la realidad de la experiencia local.
Las personas que tienen un fuerte pero sórdido FRV afectarán el carácter sincrónico negativo de su realidad local, a un grado tal que las experiencias altamente improbables serán atraidas, y por lo tanto, se manifestarán eventos extraños de carácter traumático e incluso perturbador. En cambio, cuanto más pronunciada sea la amplitud de un FRV elevado, la realidad ajustará los eventos como por arte de magia para que concuerden con las necesidades y deseos del individuo.
¿Pero qué pasa si la amplitud es débil? Si la frecuencia es alta pero de muy baja amplitud, luego tendrá poco efecto sobre la realidad local; de hecho, se puede desconectar del flujo sincrónico dado que la señal de emisión es débil.
Este último comentario esclarece por qué la falta de asertividad y confianza propia, junto a la carencia de atesoramiento de la elan vital, constituyen la brecha de seguridad más influyente, dado que sería semejante a tener el más excelso reproductor de audio pero con un disfuncional amplificador de escasa de potencia, y en consecuencia, desprovisto de sonido o, peor aun, lleno de ruido; en artículos previos sobre la estructura subyacente habíamos analizado esta perspectiva, entendiendo la adquisición de conocimiento como la capacidad de ampliar el espectro de frecuencias, asociado a la capacidad de percepción y con el objetivo de anclar procesos creativos en la propia realidad local.

En la siguiente entrega nos proponemos ahondar en las formas de elevar el FRV e incrementar su amplitud.

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Introyectos: limitaciones impuestas en familias narcisistas

Hemos hablado sobre las orquestaciones familiares cuando citamos la posibilidad de que procesos de abducción rodeen la infancia de los individuos con capacidad de despertar a otros (conocidos como Wanderers). También hemos citado en varias ocasiones la posibilidad de parásitos etéricos: entes exógenos que aprovechan las úlceras emocionales (samskaras en palabras del doctor Samuel Sagan) como fuente alimenticia. En este artículo, que quizá pueda engendrar ciertos sentimientos encontrados, hornearemos todos estos ingredientes mediante el Fuego Secreto.

La perspectiva que ofrecemos frente a la imagen parental detrimental está bastante alejada del Antiguo Testamento (Éxodo 20:12): "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da,"(1) y coincide plenamente con el Nuevo Testamento (Mateo 10, 34): "He venido a enfrentar al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, a la nuera contra su suegra; y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí." En este sentido, Aristóteles coincidiría con las lapidarias palabras de Jesús y nos diría que "Platón es mi amigo, pero más amigo soy de la Verdad."

Los excelentes escritos sobre Narcisismo: Trapped in the Mirror de la psicóloga Elan Golomb y The Narcissistic Family (La Familia Narcisista) del psicólogo Robert Pressman y la asistente social Stephanie Pressman, coinciden en que detectar las actitudes parentales detrimentales o enfermizas es el primer paso en la liberación de la psiquis de los hijos.

Marshall como el introyecto de Mr. Brooks:
inicitándole a cometer crímenes para
 alimentarse de su caldo emotivo
¿Pero liberación de qué? La doctora Golomb ofrece el término introyectos (introjects) como las alimañas exógenas que hacen nido en la psiquis del niño maltratado; esta idea sobre entidades exógenas que no pueden ser asimiladas por la personalidad consciente coincide plenamente con la idea de los parásitos etéricos. Golomb plantea numerosos casos de pacientes que acuden a terapia con el fin de deshacerse de estas entidades parasitarias o programas de alta carga tanática que le impiden desarrollar al individuo una vida plena, debido a que los introyectos atentan activamente contra la liberación de las conductas negativas y/o adictivas:
Cuando los padres brindan su amor de manera condicional, esto hace que los niños sostengan un anhelo por el amor parental que termina creando una fuerza invisible. La necesidad de amor hace que tengamos que aprender a cubrir las necesidades de nuestros padres. Coloca a la figura parental en nuestra psiquis como una autoridad que rige los estándares de conducta y sólo concede su amor como una gratificación por hacer aquello que el introyecto considera como válido [...]
Cuando una persona que sufre de un poderoso introyecto negativo se enamora, la persona amada es considerada como una parte del propio ser. Al enamorarse, existe una fusión de los límites del ego y la sensación de la propia identidad. Esto trae dentro del juego la agresión del introyecto, que comienza a criticar e intentar reformar al ser amado, que ahora se transforma en blanco del propio odio a sí mismo.
Si analizamos desde la óptica ufológica es fácil comparar los implantes psíquicos ligados a limitación con estos introyectos negativos. Notemos que la víctima no intenta luchar contra estas detrimentales entidades porque ha aprendido a ser sumiso frente a ellas, relacionándolas desde muy joven con la imagen parental: la presencia de un regidor exógeno dentro de la propia psiquis. Estos introyectos parecen ser los ocultos mecanismos que fomentan la continua aparición de sincronismos negativos y que culminan desencadenando las emociones negativas (loosh), es decir, su preciado botín de guerra (y alimento).

Esta idea se ve reforzada en el libro The Narcissistic Family donde se expone el punto de vista emergente de las familias disfuncionales narcisistas:
[...] las necesidades de los padres toman precedencia sobre las necesidades de sus hijos. Tal es así que la responsabilidad por cubrir las necesidades emocionales se trasladan de los padres a los hijos [...] En las familias narcisistas los niños son manipulados para satisfacer las necesidades de los padres. [...]
Colocar límites es un asunto complicado para los que sobreviven a un infancia abusiva. Los adultos provenientes de familias narcisistas frecuentemente desconocen que pueden decir no, es decir, que tienen el derecho de limitar lo que harán por otros, y que no tienen necesidad de estar disponibles física o emocionalmente para todos en cualquier momento.
Dentro de sus familias originales, tal vez no tuvieran el derecho de decir no, o de discriminar entre pedidos razonables y los abusivos. Los niños de padres narcisistas no aprenden a establecer límites, sencillamente porque a los padres no les conviene que lo sepan: ¡si lo supiesen podrían fijarles límites a ellos!
La única forma de disolver este círculo vicioso es ponderar objetivamente las conductas parentales, reconociendo sus tendencias narcisistas y lo detrimentales que han sido para sus descendientes llevar una vida satisfactoria (recordemos que cuanto mayor el balance alcanzado, menores los aportes de loosh); esto puede ser una valla insondable si no se ha madurado emocionalmente, logrando una basamental y robusta identidad propia; parafraseando a Aristóteles: ama a tus padres pero ama aun más a la Verdad (en estas ocasiones, suele ser útil intercambiar el verbo amar por conocer).

El ojo entrenado comprenderá el enorme riesgo que encierra para los individuos con capacidad de despertar a otros el haber crecido con padres que consideraban a sus hijos como sus meras extensiones psicológicas, o siendo cínicos: cuando los padres anteponen sus deseos sobre las necesidades de sus hijos; los doctores Golomb y Pressman coinciden:
Los niños de padres narcisistas temen conocerse a sí mismos, particularmente cuando lo que encuentran en su interior es ira y humillación.

En realidad, estos individuos no son criados para conocerse a sí mismos. Son criados para conocer a otros, para ser capaces de predecir lo que los otros esperan de ellos, y lograr satisfacer (o fallar en satisfacer) esa necesidad implícita o explícita. Por lo tanto, ellos intentarán posibilidades para los que no están convenientemente adaptados.
A la edad en que otros niños o jóvenes están intentando y evaluando conductas y posibilidades, equivocándose y aprendiendo cómo es que funciona el mundo, estos niños se están ocupando en satisfacer las necesidades emocionales de sus padres.
En pocas palabras, si uno evita conocerse a sí mismo, toda posibilidad creativa o evolutiva se ve cercenada, y por lo tanto se queda atrapado en el ciclo de encarnaciones de tercera densidad.

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Robert Monroe: una visión sombría de la biología

Robert Allen Monroe, conocido por su empresa y en sus libros como RAM, fue un exitoso productor radial que tempranamente se desempeñó en áreas de aviación y mecánica; luego de fundar su empresa, destinó parte de su departamento de investigación a las técnicas de aprendizaje durante el sueño (sleep learning). Y según relata en Viajes fuera del Cuerpo, fue durante su propia experimentación sobre el tema, cuando descubrió un hecho inusual que se manifestó como parálisis del sueño con una seguidilla de vibraciones y luces brillantes —semejante a los fenómenos previos a una abducción— que culminó en una experiencia fuera del cuerpo (OBE o viaje astral).

En sus otros libros, Viajes Lejanos y El Viaje Definitivo desarrolla un intrincado tour de force desde este extraño punto de vista ajeno a la realidad física. Intentar resumir su obra puede llegar a ser complejo, dada la terminología peculiar que utiliza; sin embargo, es posible establecer semejanzas sustanciales entre el material ufológico al relacionar M-Band, o el espectro de pensamientos caóticos que envuelve a la Tierra, con el sistema de control hiperdimensional, los denominados Inspecs, acrónimo de Especie Inteligente (Intelligent Species) con las entidades de quinta o sexta densidad, o el término M-Field posiblemente relacionado al estado de plasma de cuarta densidad de la materia.

Monroe jamás trazó paralelismos con la ufología o con el ocultismo; no obstante esta salvedad, su obra está prolíficamente relacionada con el Mundo Imaginal de Carl Gustav Jung o Kenneth Ring, entendida como la realidad de los sueños o etérica, más vasta y menos restringida pero sin embargo objetiva, visible no con los ojos físicos sino con los órganos atrofiados —en palabras del Dr. Samuel Sagan— de la visión interior. En su libro Viajes Lejanos, Monroe presenta un escenario biológico alternativo, donde la supervivencia del más apto está basada en un modelo de restricción y control, puesto en régimen por entidades superiores o Sembradores, que buscan la recolección de un bien escaso denominado Loosh.

El Loosh suele encontrarse diseminado a lo largo del Universo en los polímeros de carbono, pero se atesora y recolecta cuando una criatura viviente es fagocitada y/o destruida. Los Sembradores desarrollaron distintas cepas de cultivos en busca de un Loosh destilado o puro: minerales, plantas, animales y finalmente el Cuarto Cultivo o la humanidad. Podemos asociar el Loosh destilado como la energía creativa o consciencia pura. Es notable la coincidencia con los escritos de Michael Topper, autor de varios artículos de la colección de libros Matrix:
En las densidades superiores, "Consciencia" es el nombre del juego. Esto sencillamente quiere decir que en los niveles superiores de existencia, sean de orientación positiva o negativa, todos comprenden que el negocio de todo ser y la existencia de todo lugar está en función de la Consciencia... estando más y más "Alerta." Estar despierto se relaciona con "densidad" de consciencia, por así decir. Las entidades negativas o entrópicas consiguen mayor nivel de consciencia al "ganar peso" por medio de la asimilación de otras unidades conscientes. [...]
Las entidades positivas piensan de otra forma: al integrar dentro de su conocimiento a los demás seres —el hecho de reconocer la consciencia de otro ser— ésta formará entonces parte de la propia consciencia; luego, reconocer la Pluralidad de la Creación es crecer en Consciencia. [...]
Los seres negativos desarrollan un juego de dominación, subyugación y absorción de otras consciencias en un solitario "Uno." Pero ellos comprenden que la absorción completa sólo es posible a través del convencimiento de las otras consciencias: que otros deben elegir el camino del "engrandecimiento del ego." Una "comida" reacia no es nutritiva, y se transforma en veneno para la consciencia que trata de asimilarla. [...]
Monroe describe la evolución de la vida orgánica en la Tierra como una serie de experimentos de los Sembradores en busca del cultivo perfecto: la creación de un ser que les provea continuamente de una provisión de Loosh destilado. Las primeras pruebas fueron en las aguas con algas (Estacionarios) y crustáceos (Móviles); más tarde se hicieron nuevas pruebas —¿quizá la Explosión del Precámbico?— en la atmósfera con seres que devoraban grandes cantidades de vegetales, pero al descubrir un nuevo cultivo que devoraba a sus pares, los Sembradores barrieron con un cataclismo e introdujeron esta nueva modificación.

El conflicto basado en el instinto de supervivencia —la sombra de lo que más tarde evolucionaría en emociones— apareció en este nuevo cultivo: ya no era necesario que se devorara un ser para que apareciese el Loosh, el miedo para sustentar las funciones vitales proveía de cantidades nunca antes vistas, fue así como nació un nuevo experimento: el Cuarto Cultivo, que ahora poseía todas las mejoras previas como violencia reactiva e instinto de supervivencia propia y de su descendencia, pero además se injertaron optimizaciones para extraer un Loosh más puro a partir de las emociones cuando las unidades se sintiesen apartadas de sus semejantes —quizá la semilla de las manipulaciones afectivas—: los Sembradores habían identificado que algunos seres del cuarto cultivo producían un Loosh destilado (conocido en sus libros como DLP formula: distilled loosh producers) cuando se sentían insatisfechos e irrealizados dentro de los límites del plano físico y no podían encontrar su ser polar.

Este descubrimiento derivó entonces en una de las últimas modificaciones sobre el Cuarto Cultivo: el injerto de parte de la mente de los Sembradores, lo que bien puede ser reconocido como la Instalación Foránea en los escritos de Carlos Castaneda, una fórmula que redundó en una extracción profusa de Loosh al interponer el conflicto (quizá el complejo-R) y al anhelar en el plano físico realidades ilusorias (tal vez relacionado al sistema límbico siempre soñador), pero a la vez un vínculo directo al control de los deseos de la mente humana.

Los Grises (Grays), las entidades
tanáticas recolectoras de Loosh
Es notable la coincidencia de los escenarios con otros autores de Hermetismo, Ufología e Historia Alternativa como John Baines, Salvador Freixedo, Rene Boulay, Laura Knight-Jadczyk o William Bramley, sin que ninguno de ellos estuviese al tanto de las publicaciones de sus colegas; a su vez, nos plantea un enriquecido paradigma al por qué de los sacrificios rituales —humanos o de animales—, su relación con los portales orgánicos, como unidades diseñadas para el ordeñe directo, y las sondas recolectoras de cuarta densidad destinadas a trabajos especializados.

Quizá tengamos la posibilidad de trazar dos teorías difusas; en primer lugar, la realidad biológica del plano físico emerge como un experimento de fuerzas superiores, donde creacionismo y evolucionismo parecen ir de la mano sin demasiados entrechoques: uno es una fuerza artifical, (1) parafísica o etérica, que impone nuevos modelos biológicos alterando el ADN, jugando dentro de una realidad sustentada por el otro de manera natural (2) (control vs. libertad o artificio vs. naturaleza).

En segundo lugar y desde un punto de vista esotérico, es evidente que el Loosh representa en la jerga alquímica la energía creativa o quintaesencia encerrada en la burda materia; los Sembradores necesitan de esta energía pero no desean realizar el trabajo creativo, engendrando para esto diferentes autómatas —como el prototipo humano— para que haga su trabajo; esta idea no es nueva y ya Zecharia Sitchin junto a Erich von Daniken habían planteado un paradigma semejante, aunque sin la componente etérica; en verdad, podría verse la humanidad actual como un robot semiconsciente, buscando la gratificación física de manera constante, sin saber que en realidad está cosechando (a través del sufrimiento, la devoción, el desenfreno o la pasión sexual) la energía para parásitos de nivel superior.

De lograr un atisbo de consciencia desde esta nueva perspectiva, el ser humano podría optar por utilizar todos estos obstáculos como un camino a la libertad. Y este camino puede verse en dos etapas: la primera en deshacerse del complejo-R, eliminando gradualmente los pulsos egóticos reemplazándolo con conductas altruistas, pero el segundo, y no necesariamente indicamos que se opere en la misma existencia, sea despojarse de las ensoñaciones del sistema límbico, de manera de sólo utilizar la consciencia en plenitud. En pocas palabras, la falta de impecabilidad nos convierte en alimento.

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La matrícula de ingreso al Colegio Invisible

Hemos planteado la posibilidad de la existencia de colegiaturas invisibles, esto es, una serie de fuerzas exógenas a la humanidad que propician su libertad o esclavitud, de acuerdo a su orientación espiritual, muchas veces encubierta:
  1. el pensamiento teócrata, representado en las religiones dogmáticas, orientadas en un régimen energético de tipo asistencialismo vs. devoción (con la meta de convertir la devoción en mortificación o loosh), y cuyo objetivo es mantener el status quo e ignorancia;
  2. las sectas herméticas, (1) con rígidas estructuras jerárquicas, y un régimen ritual donde la moneda cósmica del acólito nutre a los iniciados, y éstos al maestro —el gurú o líder de la orden— con un objetivo de liberación parcial del hombre y el inmediato reclutamiento dentro de sus filas;
  3. las fraternidades de servicio al prójimo, donde no hay intercambio energético sino de información; el conocimiento es libre y se honra la libertad propia y ajena.
El ojo entrenado no tendrá dificultades en distinguir las orientaciones involucradas, pero puede complicarse discriminar una secta de una fraternidad, dado que las instituciones sectarias redactan cuidadosamente el material que circula entre sus neófitos buscando confundir o velar tal realidad.

Se debe considerar la posibilidad de una secta cuando existe un líder carismático al que se le rinde culto incondicional, cuando se ejerce presión psicológica para la asistencia a reuniones donde se efectúan rituales en los que se debe participar (e.g. el neófito es compulsivamente invitado a acatar un ritual en la ceremonia del que nada se le informa: esto es análogo a firmar un contrato en blanco del que más tarde se sabrán sus consecuencias legales), o bien, cuando no es posible el análisis crítico de las enseñanzas brindadas. Para reforzar este punto de vista y develar el objeto macabro en el tráfico energético, Kyle Griffith relata en War in Heaven (cap. I, pág. 12):
Un guía espiritual se trata sencillamente de un espíritu en el plano astral con suficiente estabilidad mental y poder psíquico para comunicarse con facilidad con un medium particular, deseoso de establecer un vínculo personal. Un asunto para subrayar dentro de la literatura: este vínculo frecuentemente tiene características sexuales. El guía espiritual de un medium por lo general recibe algo a cambio a través de la actividad sexual física. Solamente los magos tántricos orientales y los estudiantes occidentales de magia sexual escriben y comentan esto de manera abierta, ya que la mayoría de los mediums lo practican en secreto.
Y es aquí donde debemos utilizar las gafas de las densidades para echar luz a todo esto: la realidad física está formada por los cuatro estados de la materia, todos ellos sometidos a la Ley de Conservación de la Energía, y esto es que todas las entidades deben sustentar sus procesos biológicos incorporando nueva energía a sus organismos. En el caso de nuestra realidad de tercera densidad, los humanos hacemos esto al ingerir alimentos que atesoran la energía en los enlaces químicos; las entidades en cuarta densidad hacen lo propio pero de manera más sutil a través de materia no bariónica, alimentándose del destilado energético derivado de la devoción, emociones y, sobre todo, las liberadas durante el orgasmo. Es por eso que a la realidad física se la denomina entrópica, en contraposición a la realidad creativa o espiritual; en tal clase de realidad, denominada quinta densidad, y en las superiores, no se cobra un canon de existencia o moneda cósmica. Al respecto, una esclarecida Jessy Hoffman expone en los Gurúes de la Nueva Era:
La meditación con mantras no sólo convierte a las personas en baterías para los dioses, sino que los convierten en una extensión de ellos y su voluntad. Bajo el pretexto de entregarse a una conciencia más elevada, los gurúes consiguen que su rebaño se rinda a las deidades bajo la invocación de sus mantras. Aquel que medita, en lugar de convertirse en una forma de realización del Infinito, termina poseído por una entidad a cuyo nombre rinde su mente durante varias horas del día. Sus ojos se vuelven ventanas cósmicas; su carisma irresistible; se transforma así en un recipiente de aquello a lo que se ha brindado a sí mismo. Al igual que un diapasón que entra en resonancia, "el iluminado" arrastra la voluntad de las entidades a las que se ha postrado. A través de ellos, la voluntad "divina" fluye al mundo, sin trabas de los pensamientos, deseos o voluntad del meditador, ya que hace tiempo que han sido sacrificados.
Cualquier guía o maestro que se haga llamar ascendido o espiritual pero exija algo a cambio seguramente pertenecerá a la cuarta densidad, tratándose de un simple representante de las entidades egóticas de consciencia superior, y la información que de allí se obtendrá buscará confundir y desorientar; ejemplos de estas manipulaciones encontramos en las diferentes canalizaciones citadas en el libro de Joseph Fisher: The Siren Call of Hungry Ghosts (El Canto de Sirena de los Fantasmas Hambrientos) donde el desaparecido autor, además de cronista, sufre también una aparente manipulación romántica con una entidad no humana; otro notable ejemplo lo encontramos en algunas de las respuestas canalizadas del Material Ra, cuando se incita al intercambio sexual para fortalecer a la medium; peor aun son las invocaciones que se les enseña a los acólitos de las escuelas neognósticas, donde se exige la posternación ante maestros, y se promueve a la invocación de adeptos ya desaparecidos previo a las horas de reposo: (2) no olvidemos que la energía proveniente de la devoción es otra forma de alimento para los seres sutiles.

Odiseo y la ninfa Calypso
En las instituciones humanas, un gurú formará la punta piramidal de una estructura jerárquica instrumentada para nutrir energéticamente a sus integrantes superiores, conforme se entrega a cuentagotas herramientas a sus neófitos que permiten la eventual liberación pero habiendo antepuesto un nuevo grillete, del cual el preso se siente orgulloso, fraguado a través de un continuo control mental: estas falsas fraternidades nutren energéticamente a través del maestro (encarnado o ya desaparecido) a las entidades entrópicas y parasitarias de cuarta densidad por medio de rituales, catenas, mantras o a través de ocultas invitaciones en las que someten a sus integrantes. (3)

Entendemos como válido entonces que no existe una organización física de la orden rosacruz, y la iluminación del espíritu no puede provenir de ningún maestro humano, sino únicamente de la naturaleza misma.

Curiosa similitud entre las elfas
como Galadriel y las ninfas
Un interesante refuerzo literario nos ofrece El Conde de Gabalis,(4) donde el ascenso a cuarta densidad de ciertos maestros rosicrucianos está fraguado por medio de un pacto sexual entre un humano y un ser etéreo —alguna mente inquieta podría relacionarlo a las famosas uniones entre los Reyes de los Hombres y las Princesas de los Elfos de los cuentos del profesor Tolkien, pero debemos considerar que en estos casos la desposada se convertiría en mortal, elevando la estirpe de su descendencia—.(5) La trama de la película The Ninth Gate (La Ultima Puerta) de Polanski hace hincapié sobre este esquivo tema, conocido en Demonología (6) como el Sendero de la Mano Izquierda, del cual se explaya detalladamente Willy Schrödter en A Rosicrucian Notebook (traducción al castellano de la versión inglesa, cap. Espíritus elementales, pág. 164):
Un juramento es tomado por los neófitos durante su admisión a los secretos de la Orden, por el cual se preservan castos a perpetuidad de mujer humana alguna. A través de este sacrificio serán recompensados con la unión con una silfo, una gnomo, una salamandra o una ninfa, cualesquiera de las cuales será mucho más encantadora que la más glamorosa de las mujeres humanas y que además no perderá su belleza por el pasar del tiempo.
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El proceso de ordeñe emocional

Entendemos que tal vez escribamos para pocos; nuestro trabajo es allanar y preparar el camino para aquellos que lo transitarán luego, para que lo hagan con pie decidido y mirada atenta, y que reconozcan las trampas y mecanismos del sistema de control; sostenemos que denunciar la Oscuridad es arrojar Luz, e iluminar el camino que emancipa de la esclavitud del Fin de los Tiempos es un ejercicio de servicio a los demás.

Desde luego no deseamos generar una disonancia cognitiva, pero debemos ofrecer un atisbo de los mecanismos con que el Cerco del Mago Astuto hace trastabillar los pasos de los que franquean fuera de sus sendas permitidas, y en esto no lo dudamos: el clavo que resalta es el primero en recibir el martillazo.

Los caminos de ingreso a los estudios rosicrucianos transitan por la reflexión y la lentitud necesaria para conocerse a sí mismo; esto se debe a que en la marisma de los parches de samskaras del alma, se encuentran la puerta de ingreso a través de la cual nos hackea el sistema de control. ¿Se nos permite hacer una graciosa analogía con la informática: acaso no ocurre lo mismo en los sistemas desactualizados y de lo que existe poca documentación? Todo lo que permanece en oscuridad genera y atrae parásitos; exponer a la luz de la comprensión y del análisis, o si se prefiere, traer a la luz de la consciencia, desarticula la conducta parasitaria, convirtiéndola en un aliado del Ser Esencial.

El proceso de ordeñe del sistema de control se basa en la generación de sucesos que desestabilicen emocionalmente al sujeto; estos pueden clasificarse en dos tipos: intensos o extensos, de acuerdo a su duración y la concentración del vector de ataque. Dion Fortune no habría dudado en afirmar que un ataque psíquico exógeno, esto es, de origen no humano, tiene como objetivo vulnerar los mecanismos de defensa de la víctima y lo que esto acarrea es la generación de loosh —que bien podríamos entenderlo como la sangre emocional, alimento de los vampiros psíquicos que rigen el plano físico— como producto residual de la úlcera emocional; en su libro Autodefensa Psíquica nos identifica sin tapujos a los seres preadámicos o cuaternarios, las extensiones humanas del sistema de control (cap. VII: La patalogía de los contactos no-humanos):
Hay muchos de nosotros que han encontrado a gente que podría muy bien ser descrita como no-humana, sin alma, en cuanto que los motivos humanos ordinarios no operan en ellos, ni los sentimientos humanos ordinarios les impulsan o inhiben. No podemos sino amarlos, porque tienen gran encanto, pero no podemos sino temerlos también, pues esparcen una infinitud de sufrimiento alrededor suyo. Aunque sean raramente deliberadamente malos, son singularmente detrimentales para todos aquellos con los que entran en contacto. Ellos, por su parte, son infelices y solitarios en medio de nosotros. Se sienten ajenos y sin compañía; la mano de todo hombre está contra ellos, y en consecuencia demasiado a menudo sucede que su mano está contra todo el mundo y desarrollan una traviesa malevolencia, aunque raramente hacen el mal calculadoramente. Gratitud, compasión, buena fe, moralidad y honestidad común son extremadamente extrañas a sus naturalezas, tan lejos de su concepción como el cálculo diferencial.
En general, los ataques extensos tienen como vector una persona con la que estamos relacionados y guarda cierto conocimiento de las debilidades personales o bien una actividad de la que depende nuestro sustento económico; debemos recordar, para el primer caso, lo concerniente a las manipulaciones afectivas. Los ataques intensos, en cambio, son provocados durante las horas de reposo cuando disminuye el nivel de consciencia, o por personas desconocidas que sin embargo parecen percatar de antemano los puntos flojos sobre los cuales atacar: no hay que desconsiderar aquí la concordancia en lo manifestado por Dion Fortune en su descripción de los portales orgánicos con otros autores como Boris Mouravieff, Laura Knight-Jadczyk y John Baines (Dario Salas Sommer); debemos recordar además que toda persona que permanece aun en el trance hipnótico de la ilusión puede ser usado de igual forma como vector de ataque.

Visto a grandes rasgos desde la perspectiva fisiológica, la víctima encontrará su respiración entrecortada y un aumento en las palpitaciones; esto que de por sí parece una consecuencia lógica asociado al estado de shock, se transformará en un evento crónico cada vez que la atención vuelva a enfocarse en la situación ya que el cuerpo estará procesando y generando energía adicional como respuesta al estímulo emocional negativo, acelerando la ingesta de alimentos para aumentar el caudal de energía producida la cual es dispersada por el desorden emocional, reforzando el círculo vicioso; por supuesto, esto acarrea consecuencias detrimentales para la salud del organismo, vulnerando múltiples áreas como la coronaria, digestiva y renal. El estado mental también se ve afectado por los pensamientos negativos recurrentes; del libro Hipsoconciencia de John Baines:
Los pensamientos que cruzan por nuestra mente en forma habitual son verdaderas piedras angulares sobre las que construimos nuestra vida material, mental y emocional. Cada pensamiento deja su huella y evoca un estado emocional equivalente a su significado y calidad.
El ojo entrenado no dudará en reconocer que bajo una lluvia de pensamientos ominosos, sean externos o emanados interiormente por la situación negativa desencadenada, nuestra maquinaria orgánica está siendo forzada a trabajar a máxima potencia para generar un producto energético no aprovechable —a nivel humano— con excelente rendimiento para las entidades parasitarias en cuarta densidad; en pocas palabras: nos están comiendo vivos. (1)

Sólo en el desbalance se
aprende a equilibrarse
¿Qué hacer entonces? El mecanismo psicológico robótico tiende a la entropía: cuando ocurren sincronismos negativos, el sujeto supone que ha fallado con lo que surgen emociones que apuntan a la culpabilidad y auto-reproche; para evitar esto, se debe considerar el principio hermético pendular, evitando y contrarrestando la oscilación "pena" con un refuerzo consciente de "alegría;" y esto se debe hacer teniendo en mente la búsqueda del balance y no la profundización del vaivén emocional; del segundo libro Trascending the Matrix Control System de Thomas Minderle:
Las emociones son fuerzas que nos empujan fuera de la homeostasis [la condición de estabilidad interna]. Si son emociones dañinas, éstas nos impulsan por encima o debajo de nuestro potencial, haciéndonos trastabillar al dudar de nuestra asertividad sobre la situación, y tomando decisiones reactivas poco inteligentes, como el reaccionar en un momento de odio para arrepentirse más tarde. Si son emociones positivas, estas nos empujan a un nuevo territorio que de otra forma no tendríamos la confianza para hacerlo. [...]

Podemos usar las emociones si estamos atentos a ellas antes de que sometan a influencia a nuestro proceso decisional: primero evaluando en frío la situación y decidiendo de ir con ellas o disipándolas en un acto de fuerza de voluntad. Se podría decir que las emociones son entonces como los caballos: pero entonces, ¿se conduce al caballo hacia dónde uno quiere ir, o se le permite al caballo tomar la dirección que quiere (por ejemplo hacia un precipicio)?
Un útil refuerzo físico consiste en observar la respiración, reteniendo el aire e intensificando la lentitud y profundidad de la inspiración; técnicas semejantes se explican en el libro de Hipsoconciencia de John Baines y en Éiriú Eolas de Laura Knight-Jadczyk, y podrían verse como un reclamo consciente de la autonomía corporal.

El problema puede verse intensificado de contar con acompañantes indeseados dentro del cuerpo psíquico: debemos recordar que la presencia de córtices o pretas en nuestra psiquis agrava el desencadenamiento emocional negativo pues los sincronismos parecen estar elaborados para afectar el punto flojo individual que más tememos, y a su vez es como tener el "enemigo en casa;" (2) en este caso la estrategia debe englobar múltiples aristas:
  • elaborar una detallada lista que considere lo peor que nos podría pasar a lo largo del evento, junto con una planificación que busque minimizar o contrarrestar aquellas situaciones indeseadas; hacemos énfasis en animar a orientar dicho plan aplicando las reglas de supervivencia;
  • solicitar ayuda exterior; concentrarse y prepararse para hacerlo sin desesperación, patrones de fracaso o sensaciones destructivas (una buena forma es comprender que al pedir, los resultados que se obtienen resultan en una magnificación de los pensamientos que se manifestaron al solicitar); evitar rituales (3) de cualquier clase;
  • trazar un diagnóstico de las conductas egóticas personales: enumerarlas y exponerlas para llevarlas a la luz de la consciencia y lograr ponderarlas; es útil buscar el equilibrio a través de un acto desinteresado que busque servir al prójimo;
  • no desesperar y sostener una actitud mental positiva: al parecer, el Cosmos es una Escuela y este tipo de eventos es un desafío más; si se hace la tarea consciente no hay nada que temer.
Cuando la defensa es exitosa, el factor exógeno responderá desarticulando la situación, dado que del ataque no se obtuvieron ganancias: hemos de tener en mente que el sistema de control convive también en una realidad donde se aplica la ley de la conservación de la energía y esto conlleva a que un ataque deliberado que no obtiene frutos es una pérdida de tiempo y energía para las entidades de consciencia superior negativas.
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La arquitectura del sistema de control hiperdimensional

Asombrados los ojos se posan en una situación que odiamos y que se repite incesantemente, con la precisión del péndulo hermético: la obra se despliega con diferentes actores, con múltiples escenarios e incluso con variados diálogos; sin embargo, tarde o temprano se desencadena la tragedia y el corazón comienza a palpitar enloquecido: otra vez el disparador de la situación detona invitando a los comensales de las emociones negativas.

¿De qué forma aquello que deseamos evitar es lo que termina ocurriéndonos? ¿Cómo podemos modelizar matemáticamente una situación que involucra múltiples actores, situaciones y sincronismos con probabilidad tan infinitésima como efímera de ocurrencia, sin la connivencia de las partes? Y por añadiduría no debemos olvidar nuestros esfuerzos personales para que el evento no se desencadene... cosa que de todas maneras ocurre. Seguramente los matemáticos puros huirán evitando modelar esta clase de escenario etiquetándolo arbitrariamente como hecho social, huyéndole prestos por la cantidad de variables desconocidas.

Donde falla la ciencia, quizá el esoterismo pueda brindar alguna hebra de luz: Castaneda postuló con claridad la instalación foránea, la ufología no se quedó atrás y desde la publicación de los libros de Zecharia Sitchin y William Bramley que reflotaron las hipótesis sobre la manipulación del ADN humano, el eco de nuestros orígenes se agitó como una mueca sombría del pasado; Rene Boulay en Serpientes y Dragones Voladores coincidió con una postura análoga:
A través de la manipulación biológica, el Anunnaki o el Nefilim tomó un hombre mono existente y le dio la parte de su divinidad, su sangre sauriana. Algo de las Escrituras confirma el hecho de que los experimentos biológicos fueron conducidos en la tierra y que algunos de éstos se salieron de control. Estos experimentos parecen haber sido hechos rutinariamente por los Nefilim, que no solamente poseían técnicas avanzadas en medios de transporte y comunicaciones, sino también en las ciencias biológicas.
Es evidente que algo han hecho los dioses para que seamos lo que somos: esclavos de nuestras emociones reactivas, proveedores de loosh del Jardín (o vil sembradío) de los Dioses, Bramley acertó con esto al sostener:
Los Custodios [Arcontes, las entidades negativas en Cuarta Densidad] claramente no querían que la humanidad comenzara a recorrer el camino hacia la recuperación espiritual. La razón es obvia. La sociedad Custodia quería esclavos. Es difícil hacer esclavos a gente que mantiene su integridad y sentido de la ética. Llega a ser imposible cuando aquellos mismos individuos no son acobardados por amenazas físicas debido a que han captado el despertar de nuevo de su inmortalidad espiritual. Más importante, si los seres espirituales no pudieran ser atrapados más en cuerpos humanos, sino que en su lugar usan y abandonan cuerpos a voluntad, no habría seres espirituales disponibles para animar cuerpos de esclavos.
Este párrafo refuerza la idea de que la impecabilidad de conducta parece ser un escollo para los intereses autoritarios de los dioses, y si bien suena contradictorio, la idea de espiritualidad debiera disociarse del concepto religión, al menos de las religiones dogmáticas y teócratas. Para elaborar una conclusión completa: los dioses reconfiguraron un ser animal que sirvió de base para anclar procesos emocionales centrados en la ilusión de la supremacía del ego e importancia propia; lo que hoy somos no dista demasiado de las lapidarias palabras del filósofo rosacruz John Baines:
Se argumentará que el Sapiens, a diferencia de otras especies, siembra, produce y labora sólo para sí mismo y no para otros seres. Esto es efectivo en lo que se refiere a los productos y materiales que el Sapiens emplea para su propia manutención. Ninguna especie, no humana roba al Sapiens el producto material de sus esfuerzos. No ocurre lo mismo, en cambio, con los frutos sutiles producidos por el árbol humano (sistema nervioso) en su existencia cotidiana.
Estos, son rápidamente "cosechados" por ciertos seres que se encuentran en una escala evolutiva mucho más alta que el ser humano, verdaderos dioses del espacio, que profitan del esfuerzo humano, pero que a la vez cumplen ciertas funciones cósmicas, es decir, ocupan un importante puesto en la economía universal. Ya los hemos mencionado anteriormente, llamándolos, los Arcontes del Destino.
En concisas palabras, los dioses han creado una impostura que hoy denominamos hombre moderno, con fantásticos atributos intelectuales y con dos tercios de su cerebro en un frenesí egocéntrico y soñador; el primer tercio es el cerebro reptil, la ROM del computador cerebral, que de por sí responde reactivamente con violencia primigenia y salvaje; mientras que el segundo tercio, el sistema límbico se encuentra en un baño de emociones ilusorias bajo un trance hipnótico, como una placa inalámbrica emitiendo señales internas que se nos escapan pero que tal vez se utilicen dinámicamente para producir o encausar los sincronismos negativos.

Tan sólo nos queda un tercio de nuestro cerebro, la neocortex, la cual hallamos vilipendiada por la programación socio-política, religiosa, medios de comunicación y el marketing de la feliz vida consumista. Esta poca "RAM" de computador consciente, que la mayoría busca acallar con dosis de diversa anestesia socialmente aceptada, es lo poco que nos queda para el trabajo interior.

El loosh o moneda etérica,
adentro la instalación foránea,
dejando afuera a la Libertad
Pero retornemos a aquel tercio en trance hipnótico: esta es la plataforma "cliente" que reside en nuestros cerebros y que trabaja de interfaz con el sistema de control hiperdimensional, (1) el programa "servidor" que nuclea y optimiza las extracciones de loosh masivas (tal vez, a través del karma grupal que decante en guerras o hecatombes) o individuales (como las manipulaciones románticas); es así entonces, como se cierra el círculo que provoca los sincronismos negativos: una sofisticada tecnología etérica que provee de continuo alimento a los dioses, de la cual formamos silenciosamente parte; del libro Far Journeys (1985) de Robert Monroe:
La producción de Loosh se mantuvo a un nivel constante a través de la supervisión de los Recolectores [¿quizá los Grises?]. Las únicas alteraciones fueron ordenadas por los mismos Sembradores [las entidades de consciencia superior de orientación egótica o los Arcontes del Destino]. Bajo sus instrucciones, los Recolectores periódicamente cosechaban segmentos específicos del Sembradío. Esto se hacía con el fin de adecuar los químicos, la radiación y otros nutrientes para las unidades venideras [las que reemplazarán a la actual Humanidad]. Pero también se efectuaba para recolectar Loosh adicional en tal cosecha.

Para optimizar la recolección, los
Recolectores generaban turbulencia y caos en la envoltura gaseosa y en el núcleo que forma la base del Jardín. Estas hecatombes tienen el efecto de culminar con la vida de multitudes de sembradíos, dado que son aplastados por los movimientos telúricos, el fuego emanado de los terremotos o el agua que ha sido agitada.
¿Y por dónde comenzar a desbaratar esta maquinaria infernal? Tal vez no podemos acallar aquello que resida en el cerebro reptil, pero seguramente podemos trabajar en el discernimiento para ignorarlo o rechazarlo. Y luego queda la ardua tarea de volver consciente lo subconsciente: el trabajo interno consiste en recorrer pieza por pieza aquella parte en tinieblas y llevarla a la luz de la consciencia donde es posible transmutar los samskaras en herramientas fiables con las que podamos contar.

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Demonología, ufología y el trabajo interior (II)

La mayoría de los ensayos alquímicos hablan de La Gran Obra desde un punto de vista esotérico, como la depuración de la Piedra Filosofal. Hablamos de depuración y no de generación porque consideramos que el verdadero trabajo se trata de una reducción de la materia bruta a su quintaesencia pura. ¿Podríamos atrevernos a una curiosa analogía informática aquí? La Gran Obra, el Trabajo Interno, es el proceso de convertir un canal ruidoso en un canal puro que permita la conexión al Ser Esencial, al espíritu o quintaesencia; en el libro Oahspe: A New Bible se nos comenta algo interesante al respecto cuando se nos describe el concepto de «iesu»:
Una persona sin sexo; una sin la posibilidad de la pasión sexual. Algunos hombres, como Brahma, alcanzan a Iesu. Incorrectamente llamado Iesus. La palabra hebrea Ieue fue hecho de Iesu; uno que puede oír la voz del Gran Espíritu. Ieue ha sido indebidamente confundido con Jehovih. Los hombres que alcanzan Iesu se dice que han alcanzado el estado de mujer, es decir, haber cambiado de sexo.
Contrariamente a la comprensión literal, el sentido esotérico de «iesu» -además de conectarlo con el proceso que transitó el Jesús gnóstico- es muy semejante al Rebis: el ser andrógino, la dualidad, la perfección e ideal alquímico: la unión perfecta del hombre y la mujer, tal vez cercano al concepto de amor cortés medieval: la sublimación de los instintos.

En el modelo Cassiopaea, el trabajo interno correspondería a limpiar la interfaz espiritual de cuarta densidad -es decir el alma- de todas aquellas impurezas o samskaras que atenúan o distorsionan la conexión a la quinta densidad donde reside el Espíritu. Hemos visto que este trabajo puede ser bastante arduo, al considerar la posibilidad de la interposición de entidades que parasitan el alma; el caso patológico se trataría de una posesión demoníaca y los cuadros menos dramáticos tan sólo de una infestación.

El ojo entrenado comprenderá que la humanidad ciertamente se encuentra infestada o alienada.

Carlos Castaneda ofrece un enriquecido punto de vista en su libro El Lado Activo del Infinito en el que sostiene que la civilización humana es de origen demoníaco. Los demonios -las entidades alienígenas de consciencia superior de servicio egótico- enseñaron al humano primordial cómo pensar: este acto lleva a la reflexión egoica: un rumeo constante sobre la importancia propia separada del prójimo, que conduce a actos de agresividad territorial y reactividad emotiva contra su entorno.

Partiendo de esta incesante reflexión propia o engrandecimiento del ego -en graciosa analogía con John Baines- surge el homo-sapiens, la especie pensante, que a su vez lo reduce a un esclavo de los demonios (o Voladores) que predan su energía:
Don Juan tenía una sonrisa de oreja a oreja. Rebosaba de placer. Me explicó que los chamanes ven a los niños humanos como extrañas bolas luminosas de energía, cubiertas de arriba a abajo con una capa brillante, algo así como una cobertura plástica que se ajusta de forma ceñida sobre su capullo de energía. Dijo que esa capa brillante de conciencia era lo que los predadores consumían, y que cuando un ser humano llegaba a ser adulto, todo lo que quedaba de esa capa brillante de conciencia era una angosta franja que se elevaba desde el suelo hasta por encima de los dedos de los pies. Esa franja permitía al ser humano continuar vivo, pero sólo apenas.
Como si hubiera estado en un sueño, oí a don Juan Matus explicando que, hasta donde él sabía, la humanidad era la única especie que tenía la capa brillante de conciencia por fuera del capullo luminoso. Por lo tanto, se volvió presa fácil para una conciencia de distinto orden, tal como la pesada conciencia del predador.
Luego hizo el comentario más injuriante que había pronunciado hasta el momento. Dijo que esta angosta franja de conciencia era el epicentro donde el ser humano estaba atrapado sin remedio. Aprovechándose del único punto de conciencia que nos queda, los predadores crean llamaradas de conciencia que proceden a consumir de manera despiadada y predatorial. Nos otorgan problemas banales que fuerzan a esas llamaradas de conciencia a crecer, y de esa manera nos mantienen vivos para alimentarse con la llamarada energética de nuestras seudo-preocupaciones.
Enfatizando este punto de vista, los humanos civilizados no somos otra cosa que ganado, una granja humana de granjeros demoníacos; y la invención de la agricultura y ganadería tan sólo una copia de las conductas parasitarias de nuestros hermanos mayores. Tal vez, para el ojo entrenado un OVNI sea análogo a un tractor operando en un sembradío: aparece muy de vez en cuando y por las mismas razones.

El Arbol de la Vida y las Emanaciones
Qlipóticas destructivas de las que
la Humanidad forma parte
¿Cómo romper este ciclo urobórico? Una consideración importante: las cosas son como son, pero siempre hay un camino. Para aquellos realmente entrenados, comprenderán que la Directiva Primaria se distorsiona en Tres Orientaciones que cuando atraviesan el plano físico se fragmentan en otros Siete Principios, muy semejante al poema élfico de los Anillos de Poder. El esquema actual de cosecha de loosh no puede ser erradicado de la realidad humana pues corresponde al Arbol de la Vida, las Sephiroths kabalísticas y en verdad sería un desenfreno egoico imponer el servicio al prójimo. Como tal, esta tercera escalinata de la creación ofrece sustento a la cuarta densidad egótica y, para aquellas entidades que así lo elijan, puede tomarse como una escuela donde liberarse de las impurezas del alma y lograr el balance y por fin la liberación.

El paso inicial consiste en el descubrimiento interno, en detectar las impurezas: aislarlas y comenzar su proceso de inanición; en una palabra, en descubrirse objetivamente. Durante este trabajo interno, el Buscador deberá trazar un mapa del laberinto del subconsciente, llevando cada samskara a la consciencia para disipar las nieblas de la ignorancia. Se trata de una buena analogía con los juegos de rol y mitos sobre laberintos y mazmorras, donde el protagonista transita por una caverna en penumbras, enfrentándose con diferentes enemigos que la custodian.

Relacionado con esto, y enfatizando que la verdad supera con creces a la ficción, el material Matrix publicado por Valdemar Valerian desarrolla lo que es posible encontrarse como enemigo en los salones del inconsciente:
Existe otro procedimiento que se desarrolla cuando el sujeto receptor es acostado en una mesa (o suspendido en el aire) mirando boca arriba, donde puede observar una barra de luz o luces estroboscópicas de varios colores. Es entonces donde... implantes psicológicos pueden ser reestimulados.

Algunos de estos implantes son responsables de que los humanos no reconozcan su propia naturaleza
[¿puedan atentar contra su propia vida?] y también como mecanismos para limitaciones autoimpuestas que son tan comunes en la Tierra. Durante este proceso el sujeto es reprogramado para desarrollar actividades que puedan ser detonadas en cualquier momento.

Existe alguna evidencia que muchos abducidos en el pasado cercano fueron programados con instrucciones, pero de las que no es posible determinar la naturaleza exacta, sólo que pueden ser detonadas y ejecutadas en los próximos años.
Es notable que mucho del material sobre implantes reconozca la posibilidad de tecnología psíquica (el término implante etérico puede estar relacionado con un dispositivo tecnológico semiconsciente -¿tal vez una forma orgánica?- que dispare o genere alteraciones hormonales: en términos de la psiquiatra Shakuntala Modi un implante espiritual -que los kardecistas o espiritistas relacionarían con un espíritu obsesor-, en ambos casos se trata de elementos sutiles -no físicos- que disparan o detonan cambios que alteran la bioquímica del organismo). Erradicar estos samskaras requerirá de niveles inhumanos de disciplina psíquica donde aplicar el trabajo consciente por ráfagas intensas de tiempo, no sólo para su identificación sino para eliminar los estímulos detonantes. En general, este trabajo requiere del trabajo en grupo, pues el ego minimiza o esconde los defectos propios como un mecanismo de defensa. En verdad es el trabajo del guerrero espiritual.