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Síndrome de post-abducción (III)

Hemos analizado el Síndrome de Post-Abducción como el oscuro sótano donde se esconden atribulados episodios de interferencia exógena que de alguna forma actúan como un velado lastre en las decisiones personales. Analizamos también que el programa de pacificación se trataría del producto de dos medidas asimétricas de intromisión: uno, formado por miembros de la raza humana en el ápice gubernamental secreto, con una orientación claramente psicopática y ejerciendo una férrea desconsideración por el prójimo, pero el segundo, siendo directamente la mano tenebrosa del factor exógeno; al respecto, un párrafo esclarecedor proviniente del grupo original de las sesiones Cassiopaea:
Hay algunos miembros aliens del Consorcio que operan en Tercera Densidad, pero este trabajo se lleva a cabo principalmente por seres humanos que han sido contactados y que han optado por la vía de SAS [Servicio A Sí mismo]. Muchos de los "abducidos" que afirman haber tenido experiencias positivas, en realidad, han sido implantados con falsos recuerdos; a partir de la "imagen de lectura del aura" hecha por los miembros de Cuarta Densidad se los identifica como agentes potenciales debido a su ego, que no admite la posibilidad de que estén siendo usados o manipulados. Este ego se utiliza para hacerles creer que son "especiales" o "elegidos," cuando, en realidad, están operando para los intereses de los Reptoides. Aquí no se pretende juzgar; sólo es libre albedrío.
El proceso de abducción no necesariamente requiere de la puesta en escena de naves o "carrozas de los dioses," ni siquiera del secuestro del cuerpo físico, dado que las entidades negativas de consciencia superior operan a través de los cuerpos sutiles de los individuos almados, sobre todo durante las horas de reposo, cuando la consciencia disminuye y, en especial, cuando las reservas de la elan vitae son escasas luego del orgasmo. Ahora bien, la interferencia del factor exógeno es más pronunciada en individuos que han retornado para ayudar, que se conocen en la literatura ufológica como Wanderers; del libro Secrets of the UFO, del desaparecido ingeniero e investigador Donald Elkins:
La idea de que existan seres de otros mundos es intrigante para muchos que nunca se han considerado a gusto en este planeta, viviendo una existencia terrestre. En general, [estos individuos] parecen estar en clara desventaja para la experiencia en la tercera densidad, y tienen dificultades para ajustarse al tejido socio-económico de nuestra cultura; además, tienen persistentes problemas de salud, y ciertamente no tienen apariencia alienígena o extraordinaria; son tan sólo personas:
"¡Hay muchas personas en la Tierra que en realidad no pertenecen aquí! Esto no quiere decir que ellos llegaron a bordo de una nave, desembarcaron, se colocaron un traje, perfeccionaron su idioma y se trasladaron a la casa de al lado. Empero, significa que hay una clase especial, una especie de seres en el Universo que son diferentes de los demás por el hecho de que vagan de un mundo a otro, y de un sistema a otro."
Estas personas, no obstante, tienden a ser marginadas por su inherente tendencia a una clase de amor fraternal que se promulga [en el mensaje de varias canalizaciones]. Y esto es lo que se espera de estos individuos: que despierten y recuerden que están aquí para brindar iluminación al Planeta Tierra.
De acuerdo a la visión daoísta y budista oriental, que curiosamente coincide con la disección esotérica rosacruz y gnóstica occidental, el cuerpo físico es la cáscara bariónica que encierra tres sistemas interrelacionados de materia sutil que forman el cuerpo energético; estos tres dan-tiens están integrados inferiormente por los intestinos y el aparato reproductor, el intermedio formado por el sistema cardiorespiratorio y superiormente por el cerebro, oficiando como elemento rector donde se aposenta el shen, que occidentalmente denominaríamos Conciencia; obsérvese que esta descripción no difiere de la perspectiva sufista tricerebral del ser humano, que Gurdjieff postuló en sus obras.

El dan-tien inferior se divide en el dan-tien falso y el dan-tien real; el primero, por ser la región donde naturalmente se atesora el elíxir de la vida, pero que al acumularse lleva al cuerpo al estado yang (que en psicología se entendería como un episodio de ansiedad), y que termina disparando los mensajeros químicos que detonan el impulso sexual; el segundo, sería el lugar propicio para acumular el qi (energía creativa u orgón), una vez que se logra la sublimación del jing (secreciones seminales o del cuello uterino) y que mantiene el equilibro yin-yang del cuerpo.

La traducción más auspiciosa que podemos brindar para dan-tien es "campo del elíxir," y el ojo entrenado podrá encontrar una explicación más que satisfactoria a las razones por las cuales los perpetradores de procesos de abducción se concentran en las zonas del bajo vientre (umbilicales y genitales), como así también, por qué muchos casos de visitantes de dormitorio y parálisis del sueño comienzan con golpes y pinchazos en las extremidades inferiores.

Satan Watching the Caress
of Adam and Eve (Blake)
En el terreno ufológico, el término "contenedor" que se brinda para el cuerpo físico, cobra entonces sentido, dado que se trataría del "contenedor del elíxir," es decir, la energía creativa atesorada en el dan-tien falso inferior, susceptible de ser ordeñada de manera exógena o vaciada al plano sutil por medio del orgasmo. ¿Será entonces una de las razones por la que los gnósticos y cátaros promulgaban con tanto énfasis el amor cortés para la sublimación de los instintos? ¿Quizá el método para volver al traje edénico al desarrollar el embrión áureo? ¿Y estará relacionado tal vez con el resurgimiento de la Edad de Oro en una densidad más sutil?

Pero la idea de contenedor y elíxir, también nos conecta con el concepto alquímico de la sustancia sutil o fuego filosofal; se nos informa en el libro El Fuego de los Filósofos de Patrick Harpur:
Habitualmente, las víctimas de una abducción alienígena creen que han sido transportadas físicamente a una nave espacial por extraterrestres, pero a veces describen el acontencimiento como una experiencia extracorpórea. Los esoteristas occidentales creen en un cuerpo «sutil» o «astral», análogo al «cuerpo-fantasma» o «cuerpo del sueño» de tantas culturas tradicionales, que es la sede de la Conciencia en una «experiencia extracorpórea». Es posible que las culturas tradicionales, a través de sus muchas versiones diferentes de tales experiencias, sean lo bastante sabias para no entender demasiado literalmente este tipo de cuerpo. Si es así, se está expuesto a confundirlo con el cuerpo físico y llegar a creer, por ejemplo, que se ha sido teletransportado a una nave espacial. Al contrario, es más habitual —casi universal fuera de nuestra cultura— entender que el cuerpo físico es también «sutil» y que, por lo tanto, puede ser fácilmente llevado al Otro Mundo porque no es básicamente algo material.
Y este «cuerpo del sueño» nos conecta de manera directa con las experiencias OBE de Robert Monroe. La teoría nos indica que para abolir los procesos de abducción, debemos mantener una vista objetiva de las entidades negativas de consciencia superior y reclamar la soberanía individual, evitando cualquier sometimiento o negociado con estos seres que se hacen pasar por dioses, mientras que la aplicación de este conocimiento nos conduce a la práctica del amor cortés, sublimando el jing en lo que estudiaremos en la próxima entrega como la configuración del Cayado del Pastor. Deseamos concluir con un pasaje de Carlos Castaneda que tornasola el shamanismo con la ufología, a través de los seres inorgánicos de consciencia superior que parasitan este planeta; de su libro El Lado Activo del Infinito (cap. Sombras de Barro):
—Este predador —dijo don Juan—, que por supuesto es un ser inorgánico, no nos es del todo invisible, como lo son otros seres inorgánicos. Creo que de niños sí los vemos, y decidimos que son tan terroríficos que no queremos pensar en ellos. Los niños podrían, por supuesto, decidir enfocarse en esa visión, pero todo el mundo a su alrededor los disuade de hacerlo.
"La única alternativa que le queda a la humanidad —continuó— es la disciplina. La disciplina es el único repelente. Pero con disciplina no me refiero a arduas rutinas. No me refiero a levantarse cada mañana a las cinco y media y a darte baños de agua helada hasta ponerte azul. Los chamanes entienden por disciplina la capacidad de enfrentar con serenidad circunstancias que no están incluidas en nuestras expectativas. Para ellos, la disciplina es un arte: el arte de enfrentarse al infinito sin vacilar, no porque sean fuertes y duros, sino porque están llenos de asombro."

Síndrome de post-abducción (II)

Si existe un punto de vista óptimo para enfrentar el Síndrome de Post Abducción es considerar el problema como un desafío; de ser posible encarar la situación desprovista de cualquier sesgo subjetivo, se observará que se trata de la épica imagen del Caballero enfrentando al mítico Dragón.

Uno de los principales problemas que es abordado en los textos de Los Aliados de la Humanidad es la dificultad que enfrentan muchos abducidos, víctimas del programa de pacificación; este proyecto busca la sumisión de la voluntad ante los aliens y el anquilosamiento del pensamiento crítico; Marshall Vian Summers sostiene:
El discernimiento crítico de la gente está siendo destruido. Así que cuando les ocurre algo complicado dicen: “Bueno, no quisiera juzgar la situación.” ¡Pero, de qué están hablando! Es necesario evaluar lo que está sucediendo: estas personas piensan que no pueden ser críticos. “Bueno, en realidad no puedo ser crítico. Yo no quisiera ser negativo.” Es necesario contrastar, hablar claro y decir que algo no es realmente apropiado. Pero estas personas no pueden ni siquiera hacer eso. Las personas que han sido afectadas por este Programa de Pacificación están incapacitadas en tomar una decisión. No pueden mirar un suceso objetivamente y decir: “Bueno, esto es una buena cosa,” o “Esto no es realmente una buena cosa para mí.” Así que dan la bienvenida a todo, pensando que es como debe ser con la vida.
Es cierto que se debe estar dispuesto a mirar todo. Pero no es cierto que hay que aceptar todo, es decir, darle la bienvenida a todo. ¡Por supuesto que no! Tener una Conciencia Superior no significa que no se deban hacer evaluaciones críticas. Simplemente significa ver las cosas desde un punto de vista superior. Y esto no significa que todo se vuelve gris; más bien significa que todo se aclara: se ve claramente qué hacer y qué no hacer, lo que es bueno y lo que no es bueno. Si la objetividad no es el producto final de un camino espiritual, entonces sólo persigue incapacitar y anquilosar.
Intentemos observar la situación desde nuestra humilde escalinata de la creación pero alzados graciosamente en puntillas de pie: los abducidos sometidos al programa de pacificación son los seres almados que han retornado para ayudar; sus capacidades shamánicas innatas yacen quizá dormidas o semi-despiertas, su esencia de servicio al prójimo los ciega de ver la psicopatía en otros, pero a su vez, los hace pasivos de guardar una mirada atenta sobre su elan vital, la cual ofrecen en desviadas dosis de devoción teócrata, sectaria posternación o desproporcionados picos de ansiedad. Es importante destacar que las entidades parasitarias de consciencia superior, haciendo uso de la fisicalidad variable asequible en la cuarta densidad, se mostrarán con los “atuendos” que sean considerados sacrosantos por la víctima.

Un caso específico del programa de pacificación consiste en bloquear los objetivos y expectativas personales, pero renegociarlos si el Wanderer se transforma en un problema para el sistema de control; el pensamiento rosacruz de John Baines lo sintetiza bastante bien:
En forma muy sutil se le van presentando obstáculos que insensiblemente lo van desviando de su camino y es allí donde se prueba la autenticidad de su determinación y deseo de evolución espiritual, ya que este deseo puede haber sido motivado por causas puramente materiales o afectivas.
Un hombre puede querer renunciar a todo y seguir este camino porque siente que no puede esperar nada de la vida, porque ésta le ha negado los dones que le ha concedido a otros. Si emprende el camino iniciático y alcanza después aquellos dones de los cuales había sido privado, terminará bruscamente todo interés de superarse espiritualmente, anhelo que era solamente un pretexto para conseguir sus propios y personales deseos.

Ya hemos dicho que la iniciación es un camino de renunciación y sacrificio, y que no se justifica alcanzar el poder que brinda el dominio de las fuerzas de la naturaleza a menos que este poder se utilice exclusivamente en beneficio de la Humanidad.
El gran dragón rojo y la
mujer vestida de Sol (Blake)
Pero el programa de pacificación también posee aristas marcadas por la coerción infantil, dado que el factor exógeno se presenta como todo poderoso, con el objeto de desempoderar al individuo y lograr su eventual sometimiento: ocurre que el programa de control mental comienza a edad muy temprana, y no existiendo la posibilidad de intervención parental que pueda detener la situación, el patrón de sumisión del infante se agrava debido a la total dependencia a los agresores. En varias opotunidades se reporta que el abuso se desarrolla en presencia de los familiares -que se encuentran en un estado cataléptico- como forzados expectadores del macabro evento; la situación acarrea profundas heridas psicológicas y en muchas regresiones el abducido ha conectado desacertadamente el abuso con los tutores involucrados, mientras que del otro lado brotan encubiertas sensaciones de vergüenza y remordimiento frente a la impotencia del velado acontecimiento; ambas traumáticas acequias emocionales nutren al efluente de loosh resultante; en el libro Matrix II se sostiene (cap. The Abduction of Children):
Los Grises son capaces de detectar y percibir las respuestas emocionales de los seres humanos. Pero algunas de estas respuestas (o las frecuencias involucradas) son rechazadas por los aliens. Con el fin de minimizar su exposición a longitudes de onda emocionales indeseables, los Grises pondrán a prueba a los seres humanos y aplicarán técnicas de modificación de comportamiento para bloquear estados emocionales específicos. Asimismo, se fomentarán los estados emocionales en el niño (o adultos) que darán lugar a longitudes de onda emocionales que pueden utilizar. Los Grises tienen la capacidad de “alimentarse” de esta energía. Pero además tienen la capacidad para confinar esta energía emocional en contenedores que poseen campos internos que “embotellan” la energía, al igual que un contenedor magnético retiene un plasma. El uso de esta energía en los Grises es semejante a un “elixir.” Les da un impulso en su vitalidad.
El ojo entrenado quizá considere la analogía con la agalla del roble: hay evidencia que sugiere que el desarrollo psíquico en algunos individuos puede ser inversamente proporcional a su tolerancia al abuso encubierto; así que quizá no todo esté perdido; muy en lo profundo, yacen todavía las raices profundas a la que no llega la escarcha.

El bloqueo de la memoria es otro tema recurrente cuya consecuencia directa son los picos de ansiedad y ataques de pánico debido al oculto trauma subyacente. Pareciera que tanto abducidos como perpetradores obtendrían un cierto beneficio, al menos en el corto plazo: para los primeros, el bloqueo de recuerdos traumáticos podría estar vinculado con una respuesta basada en la supervivencia y en recuperar un cierto control aparente sobre su vida consciente, mientras que los aliens sacarían provecho al reducir la respuesta emocional defensiva; esto nos indicaría que la recuperación consciente de los recuerdos junto a una ponderación objetiva de la conducta de los perpretadores es el primer paso para morigerar el fenómeno; el Material Matrix propone varios métodos para la recuperación progresiva de la memoria sobre estos velados acontecimientos:
  1. regresión hipnótica;
  2. trabajo sobre el área onírica: rememoración, exploración y desgrabación (por medio de un diario);
  3. elaboración escrita de ideas y recuerdos con objeto de establecer un flujo de asociaciones;
  4. fármacos que incrementen las áreas de la memoria;
  5. representación visual a través de la expresión artística;
  6. uso de técnicas imaginativas para esquivar las distintas clases de bloqueo;
  7. trabajar en desarrollar la consciencia y las funciones psíquicas.
En las investigaciones de Valdamar Valerian estos bloqueos coinciden con ciertas técnicas que utilizan las fuerzas de choque del Gobierno Secreto (control mental basado en RHIC-EDOM), (1) en particular los procesos de hipnosis anidada (nested hypnosis) y de bloqueo múltiple (double-block); estos últimos fueron estudiados en los trabajos originales de Dianética de L. Ronald Hubbard, (2) y años más tarde, redescubiertos por el psicólogo Corydon Hammond durante la Disertación Greenbaum sobre personalidades múltiples, en la que se expuso el flagelo del abuso infantil a nivel mundial, (3) como la oculta causa para la aparición de una constelación de personalidades que actuarían como espía, delator o asesino con total desconocimiento de la personalidad anfitrión. En el capítulo La Célula y el Organismo, Hubbard asocia con el término engrama (semejante al concepto samskara del doctor Sagan o introyecto negativo de la doctora Golomb) al programa “gatillo,” que actuaría desde las tinieblas del inconsciente: (4)
El engrama se introduce cuando la consciencia está ausente. A partir de entonces actúa directamente en el organismo. Sólo mediante la terapia de Dianética puede el analizador entrar en posesión de estos datos. [...] El engrama lo recibe el cuerpo celular. La mente reactiva podría ser el nivel más bajo de poder analítico, por supuesto, pero esto no altera el hecho científico de que el engrama actúa como si fuera una conexión soldada al regulador de las funciones vitales y a la coordinación orgánica y al nivel básico de la mente analítica en sí. Por “soldado” se entiende “en conexión permanentemente.” Este key-in es la conexión del engrama como parte de la maquinaria operativa del cuerpo. Un proceso de pensamiento analítico no está conectado permanentemente, sino que puede ser conectado y desconectado a voluntad del analizador. Esto no ocurre con el engrama. De ahí el término “soldado.”
Los síntomas de abuso infantil que los adultos pueden fácilmente reconocer incluyen desde tiempo perdido, miedos infundados y pesadillas junto a heridas inexplicables o cicatrices de origen desconocido. Un reciente documental que vincula estos síntomas junto a la programación post hipnótica y la conexión ufológica es The Nightmare del director Rodney Ascher.

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Síndrome de post-abducción (I)

El síndrome de post-abducción envuelve una serie de procesos que padece una víctima luego de un episodio de supresión de la libertad física o psíquica. Por lo general, las abducciones tienen efectos devastadores en la vida de un individuo y sus consecuencias pueden prolongarse por muchos años pues, como hemos visto anteriormente, el subconsciente puede intentar recrear la situación indefinidamente, motivado en el deseo de regresar al hecho (generalmente bloqueado) que dio origen al trauma. Estos efectos pueden ser clasificados en:
  • físicos, que van de cicatrices por remoción de piel o por punciones, a problemas orgánicos intensos; según el doctor David Jacobs, estos se manifiestan con mayor intensidad en las mujeres, debido al programa de hibridación alienígena que acostumbra a desencadenar dificultades reproductivas e infecciones, principalmente en la zona genital y umbilical (dado que el ombligo (1) es un sitio de aplicación habitual para inyecciones);
  • psíquicos, que abarcan desórdenes neurológicos y psicológicos, y de acuerdo al Material Matrix, desajustan los campos bioeléctricos del organismo (el cuerpo etérico); estos desajustes se pronuncian en el caso de existir implantes, dado que afectarían la secreción de glándulas, en especial la pineal y pituitaria; otros trastornos psicológicos —cuya raiz subyace en los mecanismos implantados de obstrucción de recuerdos— se observarían en los picos de ansiedad que interfieren drásticamente con la vida del individuo.
La dificultad de estos individuos se acrecienta cuando en apariencia jamás recuerdan o consideran posible una experiencia de abducción; algunas de estas consecuencias fueron indirectamente enunciadas en los artículos Allergic to Hope (Alergia a la Esperanza) y Addiction to Alone Time (Adicción al Tiempo en Soledad) por el doctor en psicología Stan Tatkin; pero al parecer, el tratamiento aislado de estos síntomas es poco efectivo y sólo pospone la resolución completa del problema.

El enfoque que proponemos sobre la naturaleza de los procesos de abducción dista un tanto del acostumbrado: nuestra perspectiva del fenómeno considera la posibilidad de una abducción física con toda la parafernalia OVNI y bajo un "pilar de luz," empero entendemos que las más usuales y que pasan desapercibidos utilizan tecnología hiperdimensional donde el proceso tiene antes que nada características psíquicas en vez de físicas; es el psiquismo del individuo el que es arrebatado y sustraído de la línea de tiempo e introducido en un reino con dinámicas diferentes, que algunos profesionales de la mente podrían caratular con cualidades oníricas e hipnoides; y es sobre este psiquismo o "huella del alma," sobre el que se opera. En las teorías ufológicas recientes, nuestro enfoque coincide en varios aspectos con la Teoría de la Distorsión.

Deseamos enfatizar la posibilidad de realidades o reinos superiores, y que estos incluyen a la realidad física; estos reinos —que operan en octavas de frecuencia que se desentienden de los estados corpusculares de la materia a los que estamos confinados— también presentan entidades biológicas pero de naturaleza diferente, acorde a las condiciones energéticas imperantes que, sin embargo, parecen no estar tan estrechamente sometidas a la Ley de Conservación de la Energía, y esto significa que existen chances para una existencia anti-entrópica o creativa. A lo largo de esta colección, hemos denominado a estas realidades como cuarta densidad, de naturaleza más sutil o etérica. El ufólogo Thomas Eddie Bullard en un estudio comparativo entre las abducciones y la narrativa folklórica comenta:
Los paralelos entre el fenómeno OVNI y el folklore fueron una piedra angular a través de la cual los investigadores expandieron el trabajo pionero de [Jacques] Vallée. Estos pequeños enanos grises reportados en los avistamiento de aterrizajes tienen sus semejanzas en las creencias populares alrededor del mundo. [...]
Pero si nos enfocamos en la imaginería, la estructura narrativa y los patrones mitológicos recurrentes, vemos que se corresponden con la iniciación y viajes shamánicos. [...] El candidato está gravemente enfermo o en trance, y su alma abandona el cuerpo y se encuentra con unos guías que lo acompañan al inframundo, donde los demonios lo torturan; eventualmente es implantado con cristales de roca en su cabeza, que le brindan poder y comunicación con las entidades espirituales; esto ocurre en una tétrica caverna con una iluminación uniforme pero no localizada. Cuando el iniciado retorna, puede permanecer inconsciente por días, y subsecuentemente cambia su vida como un shamán, con la capacidad de sanar [...] Cualquiera familiarizado con los reportes de abducción rápidamente identifica las equivalencias entre el tiempo perdido, los pequeños guías, el espantoso análisis en la nave o caverna y la transformación que se produce después. Incluso el aspecto de la iluminación en la habitación durante la revisación médica tiene correlaciones con las leyendas siberianas.
Ilustración de William Blake:
El examen de Hiob (Job)
Dado que las abducciones, sobre todo en el caso de mujeres y niños, parece transcurrir en las horas nocturnas de reposo, los patrones de sueños son también alterados: la ansiedad por la recurrencia de episodios de terrores nocturnos puede deprivar del descanso y llegar a deteriorar gravemente la salud en un periodo corto de tiempo. Reiteramos que estas experiencias se dan en lo que pareciera ser niveles oníricos y su desarrollo lineal casi siempre está bloqueado en la memoria consciente, pero pueden llegar a revelarse en la forma de vívidas pesadillas. La personas aquejadas acostumbran a utilizar una luz indicadora noturna o un emisor de ruido blanco a la hora de conciliar el sueño; sin embargo, las sensaciones de que "algo está por ocurrir," no desaparecen y esto conduce a un hábito de reducción de horas de descanso frente a la población no afectada.

Existen componentes de alta carga sexual durante las experiencias de abducción. De acuerdo al Material Cassiopaea original, la mayoría de los escenarios sobre episodios sexuales son una pantalla para la extracción de energía líbido; (2) sin embargo, no se descartan las experiencias de examen y sondeo genital orientados a la recolección de óvulos y esperma. En el caso de infantes, es común que sientan pavor de regresar al lugar específico donde se inició el proceso; de acuerdo al Material Matrix (Matrix II, Panic Type Disorders, pág 142):
Un significativo nivel del trauma resultante del abuso sexual de niños tiene su origen en entidades no humanas. Los niños, incluso en edades menores a 4 meses, son abducidos y su aparato genital es examinado detalladamente.

Esto conduce a graves efectos en el desarrollo psico-sexual del infante. Cuando el niño llega a los 4 ó 5 años, estos exámenes genitales se ven incrementados; al igual que otros adultos, sus órganos son sondeados y manoseados. Los perpetradores frecuentemente llegan a manipular sensualmente a la víctima, causando ráfagas de placer luego de los exámenes; la situación deviene entonces en experiencias de connotación de abuso sexual: muchos niños tienen su primer experiencia a través de estos exámenes de recolección de esperma.

El resultado final es que algunos adultos quedan con la "sensación de que han sido abusado de niños," y si bien es cierto, no fue un hecho perpetrado a nivel humano.
Esta asociación de abuso sexual por entidades no-humanas fue independientemente redescubierta años más tarde en el Simposio sobre Abducciones celebrado en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), y publicado en el libro Close Encounters of the Fourth Kind, del periodista Courtland Dixon Barnes Bryan (cap. Postconference Interview: Carol and Alice, pág. 356): (3)
[...] Alice [una abducida] se echó a llorar. Cuando Budd [Hopkins, el hipnoterapeuta] le pregunta la razón, ella responde: "Me siento culpable por mi padre." Budd le indica que ahora puede hacer frente a la relación con su padre de una manera diferente, como resultado de lo que ha aprendido, y que poco a poco todo cobrará un mayor sentido. Sostiene que ahora será capaz de mirar a los bebés con otros ojos y en un sentido diferente [Alice tenía animadversión por los bebés, quizá relacionado a la forma de los Grises —considérese la hipótesis CalFet— y a los embarazos y retiro prematuro de feto producto de concepciones forzadas; a su vez, durante varias de sus abducciones era obligada a cargar bebés deformes].
Budd señala que su terapia inicial consistió en concentrarse en lo que realmente Alice creía que era el problema: la supuesta violación a los doce años por su padre, y explica que todo lo que estaba diciendo y observando sobre la violación "fue apropiado para la edad [en la que supuestamente ocurrió]" y que "décadas de maltrato llevan su tiempo en deshacerse. Pero ahora que se ha revelado la violación como una experiencia de abducción alienígena," dice Budd, "el trauma deberá desaparecer. La prueba está en la desintoxicación del trauma."

La supuesta violación por su padre, explica
Budd, no era la raiz del problema. Su padre no había causado el trauma, pues él no era la fuente del mismo. "Ya no es un recuerdo oculto," le comenta a Alice. "Estabas recibiendo tratamiento para la enfermedad incorrecta. La prueba será si hay una sensación de alivio. Los dolores de cabeza deberán moderarse. La depresión se aliviará. Habrá una sensación de plenitud."
Estos sucesos marginales que sin embargo poseen una enorme carga psicológica en la vida social, y que el doctor Jacobs etiqueta magníficamente como Secret Life (Vida Oculta), confieren una componente que actúa como un velado contrapeso en las decisiones personales: muchos abducidos son renuentes a tener descendencia, quizá por una innata consideración externa a que sus hijos no sufran un tratamiento semejante; asimismo, existe una tendencia de los abducidos al aislamiento crónico, debido a la desestabilización de la psiquis por reacciones de pánico agudo, aunado a la dificultad para mantener a largo plazo relaciones afectivas estables. Este tema pudiera estar relacionado con episodios de taquicardia e hiperventilación y otras reacciones de ansiedad, anclados sobre subrepticios resortes en el inconsciente que se activarían ante un suceso o evento externo preprogramado. El Material Matrix concluye:
Algunos de los ataques de pánico no son resultado directo de la ansiedad, sino que son el resultado de recuerdos inconscientes que se filtran hacia el estado consciente. Los individuos pueden experimentar situaciones de pavor y terror sin saber la razón subyacente. Ciertos sueños que han sido vívidos pero confusos pueden adoptar una incrementada importancia.
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Iatromantis y la visión de la predación etérica

Concluimos la entrega anterior con las palabras de Peter Kingsley cuando presentaba al iatromantis o sanador-profeta griego en su libro En los oscuros lugares del saber:
[...] el estado que habían entrevisto o experimentado los griegos -ese estado que podía llamarse un sueño, pero no es un sueño vulgar, sino que es similar a la vigilia sin estar despierto, como estar dormido sin estarlo- tenía sus propios nombres. [...] Acabó siendo más conocido con el título de samâdhi.
El profesor Tolkien, en la épica obra El Señor de los Anillos, reflota en varias oportunidades al sha-man u hombre santo: tanto Aragorn como ElrondGlorfindel y Galadriel, pero sobre todo el mago errante Gandalf, son de una u otra forma sanadores y profetas; y en particular, los Elfos (el Hombre Edénico) tienen esa virtud de estar dormidos sin estarlo:
Legolas ya no se movía; las manos hermosas cruzadas sobre el pecho, los ojos abiertos, unía la noche viviente al sueño profundo, como es costumbre entre los elfos.
¿Pero por qué es necesaria la consciencia durante el sueño profundo? En términos informáticos, un shamán es un transductor natural de información entre diferentes densidades de consciencia, es decir, es un medium o canalizador no inconsciente, dado que mantiene su estado de vigilia durante la totalidad del proceso; y quizá sea la razón por la cual su sistema nervioso se vea desafiado en las muchedumbres metropolitanas, porque en cierto sentido, captan un sinnúmero de mensajes y situaciones que pasan desapercibidos por el resto.

Esta predisposición innata puede ser comprometedora, sobre todo cuando el individuo ignora su latente capacidad aunado a la falta de esclarecimiento y trabajo interior: su sistema nervioso, de manera predeterminada, detecta e intenta informar pero sin éxito aquella porción velada del iceberg de la realidad, que es incesantemente manipulada por oscuras manos en el tumulto de lo cotidiano. Por supuesto que en nuestra intervenida realidad, el sistema de control ha ideado numerosas formas de acallar químicamente estos desesperados mensajes que preparan el despertar shamánico: el baluarte del arcontado farmacológico silencia sin remordimientos a través de su disciplinario cilicio psicotrópico suministrado bajo las sagradas escrituras del DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales); del libro La Historia Secreta del Mundo de Laura Knight-Jadczyk:
En muchos casos la elección del chamán se manifiesta a través de una enfermedad bastante seria que solamente es susceptible de curación mediante el "ascenso al cielo." Luego de la extática visión de iniciación, ¡el chamán se siente mucho mejor! Luego de responder al llamado de los dioses comienza a demostrar una constitución más que normalmente saludable [...]

Otro punto que es preciso enfatizar es que el chamán debe ser capaz de estar en completo control de sí mismo aun en medio del más profundo estado extático (la canalización mediante trance y su consiguiente ausencia de memoria de todo lo que sucede no es una actividad propia del verdadero chamán). Esta habilidad de "caminar entre dos mundos simultáneamente" es muestra clara de una extraordinaria constitución nerviosa. [...]

El Don Juan de Castaneda se refiere a esto como un estado de "impecabilidad." Esa idea también aparece en el sistema arcaico de los Yakut, en el cual el chamán debe ser "serio, poseer tacto, ser capaz de comunicarse de manera efectiva con todas las personas, y sobre todo, no debe ser presuntuoso, orgulloso o malhumorado." El verdadero chamán emana una fuerza interior que es conciente pero nunca ofensiva. [...]
Del pintor polaco Zdzislaw Beksinski
(sus obras carecen de nombre)
En general, y esto tal vez tenga reminiscencias con cualquier pabellón psiquiátrico citadino, el shamán en potencia recibe visiones de la realidad humana que afectan su desempeño como «sujeto productivo» en nuestra sociedad de consumo; y considere el lector que no sólo estamos hablando de sueños o visiones hipnoides, sino percepciones que trascienden el sentido de la vista, donde se captan sonidos, olores y en donde el sistema de creencias estándar se ve efectivamente destronado. Dentro de la escuela de pensamiento gnóstico, es posible encontrar explicaciones puntuales para estos immrams o "viajes del héroe," dado que el iatromantis esclarecido puede observar la predación etérica que se vivencia en el plano físico; en un sujeto preparado, esta «segunda atención» es selectiva, y sólo se accede a ella dentro de un marco intencional, pero en un sujeto inexperto ciertamente es demoledor; nos permitimos compartir la visión del Ente (sistema de control) del psicólogo e iniciado Roberto Torres en su libro Los Guachos:
Vi miles de demoníacos seres que se deslizaban por la calle. Algunos tenían tentáculos que introducían en las personas. Otros eran como larvas, que parecían succionar diferentes zonas del cuerpo de quienes las llevaban colgando.
[... (su pupilero o facilitador) Octavio] me exhortó a poner atención al tiempo que una chica joven, de cuerpo escultural y cabellera abundante, pasaba junto a nosotros. Su perfil derecho era perfecto. Pensé que tenía una belleza casi insuperable, hasta que se dio vuelta y pude ver su cara completa. El costado izquierdo de su rostro estaba siendo carcomido por unos largos gusanos que caían hasta su hombro. Ella reía con otros que la acompañaban y a pesar de su estupenda dentadura, de un lado parecía la mismísima parca.
Entonces sufrí mi primer desmayo, el que habrá durado no mucho más de medio minuto. Las calles se encontraban repletas de estiércol al igual que los frentes de los edificios, aún de los más modernos y lujosos. Un llanto agudo e indómito alcanzó a mi alma, y atravesado por anómalas convulsiones, las lágrimas brotaron de mis ojos.
Una multitud de hombres y mujeres que caminaban por las veredas parecían quemarse, por el efecto de una altas llamas que surgían de sus pechos, tapándoles la fisonomía que de vez en cuando lograba entrever, tal si se derritiera perpetuamente. El olor que entraba por la ventanilla era de una hediondez imposible de describir.
Tal vez para evitar esta clase de shocks, el reconocimiento e iniciación en tribus y culturas preparadas, se daba durante la infancia y la adolescencia respectivamente, por parte de otros iatromantis ya esclarecidos. Los Guachos Quilmes detectaban precozmente al posible candidato en función de su ascendencia familiar, aunque no se descartaba a otros individuos aislados que presentaban inquietudes o rasgos que no pasaban desapercibidos por el consejo de sabios; como bien plantea Mircea Eliade en su libro El Chamanismo y las Técnicas Arcaicas del Extasis, shamán se nace pero también se hace:
Pero no basta la condición de hijo de chamán; es necesario, además, que el neófito sea aceptado y convalidado por los espíri­tus. Entre los Yurak-Samoyedos el futuro chamán es identificado desde que nace; en efecto, los niños que vienen al mundo con su "camisa" están destinados a convertirse en chamanes (los que na­cen con su "camisa" sólo en la cabeza, serán los más pequeños chamanes). Ya próximo a la madurez, el candidato empieza a tener visiones, canta mientras duerme, gusta de pasear solitaria­mente, etc.; tras este período de incubación, se acerca a un viejo chamán para que lo instruya.
El iatromantis esclarecido es un sanador: su cercanía, palabra o mano producen un balance en los tres centros del Ser: instintivo, emocional e intelectual; este balance tiene características astringentes en la interfaz espiritual, y opera como un laxante etérico al provocar una evacuación vigorosa de la fauna etérica allí alojada. El escritor ruso Nicolai Levashov, en su polémico libro Russian History Viewed through Distorted Mirrors comenta:
Las "puertas" a otros niveles de la realidad, que estas mujeres naturalmente dotadas abrieron con tal facilidad, les permitieron contactar directamente a los "habitantes" de estos niveles, muchos de los cuales eran los [cuerpos sutiles] de criaturas extintas. En la pérdida de sus cuerpos físicos, estas criaturas debieron ajustarse a las nuevas condiciones de existencia, convirtiéndose en parásitos energéticos vitales. Aprendieron a devorar la fuerza vital de los que tenían la suerte de poseer un cuerpo físico, es decir, que "se alimentaban" de sus emociones. [...] La adaptación a este nuevo tipo de existencia necesitó del desarrollo de nuevas habilidades de las que carecían cuando aun poseían sus propios cuerpos físicos.

Sobre canalizaciones y espíritus hambrientos

El fenómeno de canalización es un ingrediente fundamental de la New Age, una usina de ideas para la Ufología y un área de estudio para la Parapsicología; numerosos canalizadores han ofrecido su material, en algunos casos sin editar (casos como Seth Speaks, Cosmic Awareness y Ra Material), para que los lectores elaboren sus propias conclusiones; otros, en cambio, realizan una exégesis junto a una investigación y aportes adicionales que respaldan el material (los libros de Allan Kardec sobre Espiritismo, la serie The Wave de Laura Knight-Jadczyk junto a ZetaTalk de Nancy Lieder son los ejemplos más notables).

En nuestra búsqueda, empero, no hemos encontrado oferentes que pongan en jaque -o al menos en duda- el material que ellos mismos producen, en especial cuando aparecen conflictos en las proposiciones entre las sesiones; las dificultades en estas competencias informacionales surgen cuando una respuesta discrepa total o parcialmente con otra sobre el mismo tema de una sesión previa (nótese que no estamos contando los casos en que un presagio o anuncio premonitorio no se cumple o cuando material de distintas fuentes no coinciden en un mismo tópico).

Desde un punto de vista objetivo, como el que nos proporciona la Teoría de la Información del matemático Claude Shannon,(1) cuando una fuente emite un mensaje sobre un elemento, se podría caratular como confiable cuando el valor informado en el mensaje coincide con la propiedad interrogada del elemento;(2) hemos visto algo semejante cuando hablamos sobre los experimentos del astrofísico Jacques Vallée con la visión remota. La teoría del doctor Shannon hace uso del Algebra de Boole, que utiliza técnicas algebraicas para tratar expresiones de lógica proposicional.(3) El valor de confiabilidad de la fuente podríamos resumirla en la probabilidad de certidumbre o certeza que nos informa sobre un hecho o elemento; cuanto más alta dicha probabilidad, mayor nivel de certeza. El físico teórico Arkadiusz Jadczyk postula en el prólogo de La Onda I una interesante reflexión:
En otras palabras: puede haber transmisiones del futuro hacia el pasado, pero habrá pocos "receptores," y de esos pocos, aun menos estarán apropiadamente sintonizados. E incluso aquellos que lo estén pueden estar sujetos a la "estática." Aun sin estática, aquellos receptores que puedan recibir información pura experimentarán la estática de la "incredulidad" y de la distorsión de la sociedad después del evento.

Existe también otro aspecto que caracteriza dicha transferencia de información: las probabilidades que ésta incluye se relacionan con un
evento elegido; con la elección de uno entre muchos futuros posibles.
Por supuesto, el problema al que nos enfrentamos con las canalizaciones es que no siempre podemos aplicar la experimentación para concluir sobre su valor de certidumbre (y esta es una de las razones por la cual científicamente se descartan como fuente válida); propóngase como ejemplo cualquier enunciado canalizado que pretenda informar sobre las densidades superiores;(4) para un interesante paréntesis literario invitamos este extracto del relato Revelación Mesmérica de Edgar Allan Poe cuando se le pregunta al protagonista en trance ¿Qué es Dios?:
(Después de una larga pausa, entre dientes.) Lo veo... pero es una cosa difícil de decir. (Otra larga pausa.) No es espíritu, pues existe. Tampoco es materia, como usted la entiende. Pero hay gradaciones de la materia de las que el hombre nada sabe, en que la más basta impulsa a la más sutil, la más sutil invade la más basta. La atmósfera, por ejemplo, impulsa el principio eléctrico, mientras el principio eléctrico penetra la atmósfera. Estas gradaciones de la materia crecen en tenuidad o sutileza hasta que llegamos a una materia indivisa -sin partículas-, indivisible -una-, y aquí la ley de la impulsión y de la penetración se modifica. La materia última o indivisa no sólo penetra todas las cosas, sino que las impulsa, y de esta manera es todas las cosas en sí misma. Esta materia es Dios. Lo que el hombre intenta formular con la palabra «pensamiento» es esta materia en movimiento.
Y aunque podamos relacionar la materia última o indivisa con la Gravedad, carecemos de herramientas para poder evaluar la curva de certidumbre dado que las gradaciones de la materia -la cuarta densidad y las superiores- no son perceptibles en términos humanos; al menos no durante el estado de vigilia. Pero este ejemplo nos facilita introducir otro ingrediente en nuestro análisis: la forma en que se canaliza. La canalización entendida como la traducción de información proveniente de un interlocutor exógeno se puede llevar a cabo cuando el medium se encuentra en trance hipnótico (caso del Ra Material), o bien, cuando éste se encuentra en estado de vigilia (como ocurre con Cassiopaea); en este último caso, otro elemento a considerar es que la traducción puede ser llevada a cabo por más de una persona de manera simultánea: todos los participantes ofician de medium.(5) En el libro El Canto de Sirena de los Fantasmas Hambrientos se brinda esta atractiva descripción:
Se describe el proceso de canalización como la unión de las energías mentales de los participantes. Estas energías se perciben y traducen por el Guía y por el medium respectivamente.
Joseph Fisher, autor de la obra precedente, un libro sumamente informativo para cualquier ferviente interesado en material originado por procesos de canalización, propone como reflexión final el más encumbrado acercamiento crítico a cualquier información producida por mediums. El caso de Fisher reviste de una combinación de engaños, mentiras y manipulaciones que concluyen con el suicidio del autor. Curiosamente en sus exequias se menciona un claro episodio de targetting del sistema de control similar al ocurrido con Mac Tonnies, James E. McDonald o Don Elkins:
Fisher murió el miércoles 9 de mayo de 2001, saltando de un acantilado en Elora Gorge, cerca de su ciudad natal de Fergus, Ontario, Canadá. Una variedad de problemas personales, incluyendo una creciente lista de dificultades económicas, pareció haberlo empujado al límite. En una de sus últimas comunicaciones con su editor en jefe, Patrick Huyghe, señaló que las entidades estaban atacándolo por haber escrito este libro.
Para aquellos interesados en un resumen, se trata de una investigación de varios años en que Fisher asiste a sesiones donde una paciente (6) en estado de hipnosis comienza a oficiar como medium para diferentes entidades; Fisher graba regularmente las sesiones donde las distintas "voces" que se identifican como "guías" efectúan consultas y presagios, actuando como consejeros de los participantes. Luego de una serie de imprecisiones y contradicciones, Fisher comienza a dudar y pone a prueba las afirmaciones de estas entidades; en particular, y gracias a las desgrabaciones recolecta la información sobre los relatos de las anteriores vidas de los guías y viaja a distintos países para buscar datos que convaliden sus pasadas existencias; pero después de una concienzuda búsqueda encuentra graves discrepancias y resuelve retornar para enfrentar las mentiras de los guías e intentar quitar del trance a los demás participantes.

Al confrontar los hechos contra las maquinaciones de los guías sin lograr la más mínima retractación de sus engaños, el investigador resuelve retirarse definitivamente de las sesiones mientras que los demás asistentes deciden desestimar sus advertencias, considerando a las entidades como seres sublimes que buscan lo mejor para ellos y consultándolos sobre qué camino tomar en cada situación personal; la medium ha formado a su alrededor un séquito numeroso, que como participantes de una secta, ciegos y carentes de individualidad, consideran que Fisher no había profundizado lo suficiente en sus indagaciones para coincidir con los datos provistos por los guías. Sólo mucho tiempo después, Fisher logra contactar con algunos que han abandonado frustrados las sesiones, cuando su vida o sus afectos entraron en crisis. El libro concluye con una extraña enfermedad que afecta al autor en el momento de la redacción del borrador final.

Fisher efectúa unas concluyentes reflexiones sobre los mediums y el proceso de canalización; algunas de ellas fueron plasmadas en nuestro artículo inicial sobre parásitos etéricos, haciendo cierto énfasis en intentar conocer la naturaleza, propósito y origen de estas entidades parasitarias que asolan veladamente a la humanidad; hemos elegido las dos siguientes como corolario a nuestro primer análisis:
Con el beneficio de la retrospectiva, es difícil para mí entender que los mediums y canalizadores eligen conscientemente un camino tan peculiar que, por lo común, uno evitaría. Ninguna persona en su sano juicio correría el riesgo de asociarse, por no hablar de entregarse, a otra persona o a un grupo de personas sin primero asegurarse razonablemente de su carácter e intenciones. Sin embargo, para llevar a cabo el proceso mediúmnico, es requisito enviar una invitación al otro mundo y tener la disposición de ser controlado por cualquier descarnado que se quiera expresar. Quizá existirán inteligencias superiores que serán conscientes de la receptividad del medium pero quien contesta está en resonancia con el carácter del medium. En consecuencia, lo más probable es que el medium sólo atraiga al tipo de individuo desagradable que en la vida cotidiana sería rechazado o deliberadamente evitado.
En mi caso, después de haber sido cautivado por entidades que demandan ser guardianes del "desarrollo evolutivo," es fácil de ver, en retrospectiva, que su objetivo no era el crecimiento personal, sino la subversión psíquica. Sólo después de mi desilusión desperté al hecho de que las influencias que exterminan la propia individualidad sólo pueden obstruir el crecimiento personal. El verdadero desarrollo espiritual se logra no por dependencia ni por caer en la inconsciencia. El verdadero desarrollo espiritual se ejerce en el desafío cotidiano consciente, en la exigencia de la auto-disciplina, en el esfuerzo de la voluntad y de la conciencia tanto como sea posible. Cuando todo esté dicho y hecho, habrá un acceso directo al Nirvana. Pero en esta era narcisista de gratificación instantánea y soluciones rápidas, la gran decepción de la canalización es que podamos deslizarse sin esfuerzo a la Divinidad. Todo lo que tenemos que hacer es pagar el dinero, tomar nuestros asientos y soñar sobre como descarnados amorosos nos llevan a la iluminación.
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Parásitos etéricos (III)

Rastrear el origen del acceso de las entidades parasitarias puede llevar a oscuros pozos de sufrimiento y renegación propia durante la infancia; este aspecto poco estudiado en ufología, religión o demonología, reviste de fundamental importancia dentro de la psicología, dado que los traumas infantiles son las semillas de los trastornos en la adultez. (1)

En la actualidad pocos ufólogos han conectado los traumas psicólogicos con los procesos de abducción; quizá se deba a que en el campo ufológico impera el estudio de fenómenos de avistamientos o anomalías aéreas. La conexión con las aberraciones psíquicas durante las observaciones, llámense fenómenos de desrealización o despersonalización, fueron expuestas principalmente por el doctor Jacques Vallée quien no tardó en relacionarlas con sus estudios en parapsicología; cuando años más tarde propuso la teoría del sistema de control en su libro Dimensions (Crónicas de Otros Mundos), el Hilo de Ariadna nos conectará con los sincronismos del doctor Carl Gustav Jung.

Cualquier estudio serio sobre la obra del doctor Jung requiere mínimamente del conocimiento sobre los trabajos iniciales de la neurosis del doctor Sigmund Freud e inevitablemente —como tercero en discordia— el marginado doctor Wilhelm Reich y su energía orgón. Sin necesidad de ponernos académicos, resulta imprescindible notar que estos tres doctores de la mente hallaron una conexión entre las enfermedades psicosomáticas y los traumas infantiles; es evidente que los trastornos de ansiedad y la distorsión de la energía orgón están directamente vinculados, y si nos atreviéramos a enlazar los fenómenos poltergeist quizá estemos en la ruta de su eventual correspondencia con los hambrientos habitantes de Cuarta Densidad: una neurosis puede entenderse como el sangrado emocional de una víctima, y si hubiese predadores de nivel superior que se alimentaran de estas úlceras, ¿qué otro comportamiento que el fraguado de sincronismos negativos para aumentar los picos de miedo y ansiedad? Louis Proud en su notable libro Dark Intrusions nos informa al respecto: (2)
Claramente, los fenómenos poltergeists corresponden a los espíritus imperfectos que pertenecen a la categoría de ruidosos y bulliciosos. La mayoría —si no todas— de estas entidades responsables por la parálisis del sueño son de naturaleza detrimental.
Pero en el caso Enfield, era obvio que más de una clase de entidad estaba envuelta. Luego de la separación de sus padres, un evento que causó a la familia mucha ansiedad y stress, un grupo de entidades —quizá tanto como diez— se anexaron a Janet [la hija de 11 años del matrimonio]. Varios mediums que las visitaron, comentaron que las auras de Janet y su madre estaban teniendo pérdidas de energía, que los poltergeists usaban para manifestarse. [...] Los poltergeists son entonces “vampiros energéticos, como los son la mayoría de las entidades responsables de ataques de parálisis del sueño. No sería ilógico concluir que aquellos más abiertos a la posesión por entidades malsanas sean personas que de algún modo estén emocionalmente traumadas o sexualmente frustradas. Janet probablemente estaba sufriendo de ansiedad y depresión. Y además estaba alcanzando la edad de la pubertad, cosa que también debería de ser considerada.
Pero esta clase de ataques podría llamar la atención a más de un investigador y revelar así la clase de salvaje victimario... el ápice estratégico de Cuarta Densidad de orientación negativa intenta inteligentemente pasar desapercibido: es preferible actuar con subrepción y enfocar los esfuerzos en zonas o acontecimientos que permanezcan en las penumbras del pasado, donde jamás nos atraveríamos a iluminar y cuestionar situaciones que se encuentran emocionalmente ligadas a nuestros afectos infantiles. La antorcha que llevaría luz a las sombrías y abandonadas habitaciones del niño traumatizado sería portada por la psiquiatra Alice Miller, de quien nos hemos referido en varias oportunidades, en especial cuando intentamos hilvanar por qué la humanidad encuentra satisfactorio obedecer ciegamente o plegarse en movimientos sociales, políticos o religiosos que debiliten su ya limitada libertad; Miller comenta en El Drama del Niño Dotado:
Muchas personas conservan durante toda su vida este sentimiento de culpa, esta sensación opresiva de no haber satisfecho las expectativas de sus padres. Es más fuerte que cualquier intento por explicar, desde una perspectiva intelectual, que la tarea de un niño no puede consistir en satisfacer las necesidades de sus padres. No hay argumento capaz de contrarrestar estos sentimientos de culpa, pues tuvieron su origen en una etapa muy temprana y de ella recaban su intensidad y contumacia. Sólo en una terapia reveladora podrán ir disolviéndose lentamente.
La mayor de las heridas —no haber sido amado por lo que uno era— no puede curarse sin el trabajo del duelo. Puede ser negada con más o menos éxito (como por ejemplo en la grandiosidad y la depresión), o reabierta constantemente en la compulsión a la repetición. Encontramos esta última posibilidad en la neurosis obsesiva y en la perversión. Las reacciones de desprecio de los padres ante el comportamiento del niño permanecen registradas en él y almacenadas en su cuerpo como recuerdos inconscientes.
Analicemos fríamente lo siguiente: ¿qué paciente puede sanar si no se reconoce enfermo? Cuando hablamos de la enfermedad del Wetiko descrita por Paul Levi, del arquetipo del vampiro estudiada por la psicóloga Barbara Hort, o cuando nos referimos a los arcontes denunciados como los reconfiguradores de la humanidad en los Textos Gnósticos, estuvimos exponiendo el flagelo de los parásitos etéricos o envolturas exógenas desde diferentes perspectivas: una plaga silenciosa que parasita los espacios mentales y de la que lamentablemente nos hemos acostumbrado, aunque su presencia nos resulta aun invisible: un Síndrome de Estocolmo que ha nacido en los albores de nuestra existencia, donde la presión moral nos ha hecho doblegarnos frente al agresor. La doctora Miller prosigue en Salvar tu Vida: la Superación del Maltrato en la Infancia:
Para el niño pequeño sus padres son como dioses todopoderosos, omniscientes y bondadosos. Siempre. Cuando vive experiencias que contradicen esta imagen, cuando el padre bondadoso le grita o le pega, el niño intenta «explicar» los motivos culpándose a sí mismo para salvaguardar la integridad de esos dioses que necesita para sobrevivir. Este empeño infantil se corresponde con la actitud de muchas corrientes religiosas y filosóficas que se esfuerzan también por conservar esta imagen infantil de Dios.
¿Por qué el buen Dios sacrificó a su hijo y permitió que lo crucificaran? Para redimirnos de nuestros pecados. ¿Por qué nos prohíbe la capacidad de comprender inmediatamente después de crearnos (de nuestro nacimiento), antes de que la persona «peque»? Con seguridad por nuestro bien. No necesitamos entender sus razonamientos porque creemos en su amor. ¿Por qué permite que haya guerras, maltrato infantil y absurdos asesinatos si siendo todopoderoso seguro que podría ayudarnos? Porque somos malvados y no merecemos nada mejor. Uno podría continuar y escribir con estas un lindo librito para niños. Pero no tiene nada que ver con la realidad de un adulto capaz de sentir y que no necesita en su vida estas contradicciones tan evidentes.
¿Adónde pretendemos llegar? Un parásito requiere del debilitamiento de las barreras que naturalmente protegen de la agresión a fin de colonizar al huésped; en nuestro estudio previo sobre el FRV (la frecuencia de resonancia del alma), vimos que un balanceado FRV conlleva una personalidad afable e impasible centrada en la objetividad, pero agresiones crónicas durante el desarrollo temprano, cuando el infante es coercitivamente adoctrinado por sus padres o tutores, lleva al debilitamiento o total nulificación de las barreras de defensa: un ataque deliberado o una negligencia encubierta del núcleo parental hacia el infante arrastra al FRV a las zonas de miedo y pavor; finalmente, las semillas de la humillación y carencia de amor propio se siembran cuando la sombra de la moral culpógena es caracterizada en psicopáticos delineamientos religiosos como el honrar al agresor: el Antiguo Testamento Bíblico ha sostenido en la sociedad occidental durante milenios el sometimiento al victimario:
«Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar» (Exodo 20, 12)
Observemos que este desdeñable adoctrinamiento perpetúa el abuso como herencia familiar: los hijos hoy traumatizados serán los victimarios padres del mañana, pero existe también el otro lado de la moneda, y es que a pesar de encontrarse en la edad adulta, el individuo de una forma u otra seguirá infligiéndose el material traumático mientras no tenga la voluntad de empatizar con estos fantasmas del pasado; el resultado de este ciclo urobórico será entonces el destilado de emociones detrimentales que, con lentitud pero de manera persistente a lo largo de toda su existencia, nutrirá a las entidades negativas de Cuarta Densidad; pero el opresivo aleccionamiento parental ofrecerá a través del bajo FRV lo que informáticamente se conoce como back-door o puerta trasera: una secuencia programada ad-hoc para evitar las medidas psíquicas de seguridad y acceder así al núcleo del sistema mental.(3) ¿Acaso es posible abducir a un individuo que manifieste un alto y vasto FRV? Un individuo que no se somete al agresor, que se conoce a sí mismo y se encuentra atento de su entorno posee una formidable defensa psíquica; en las sesiones de Cosmic Awareness se nos refuerza este punto de vista:
Los Aliens promueven la idea que se piense en ellos como dioses, como salvadores o como autoridades a las que se debe obedecer sin voluntad propia. Y esto se extiende a las víctimas que eligen abducir: ellos prefieren a los sumisos, sobre todo a los que ceden su voluntad ya sea por miedo, por devoción o por un desviado aprecio que se asemeja a la autoridad paternal; los Aliens desprecian a aquellos que ven objetivamente lo que son; es muy difícil que ellos abduzcan a una entidad que es objetiva, que le es hostil, sabiendo que su Conocimiento le fortalece interiormente. Por eso, la docilidad y mansedumbre fue tan fomentada en las religiones teocráticas.
El bajo FRV conduce a una
mente mecánica y manipulable
¿Observar la situación desde una perspectiva superior tal vez nos permita una visión objetiva? Un espíritu errante acude a la llamada de la humanidad en las orillas de un profundo cambio de consciencia; para ello, necesita encarnar en una familia, y debe beber las aguas del olvido de Leteo; de las posibles opciones restringidas que se le brinden, quizá se someta a aquellas que le conduzcan a un desasosiego y alienación, tal vez para evitar quedarse dormido e ingresar en el ciclo de las encarnaciones de Tercera Densidad. Pero el desbalance que se origina en una elección en contra de sí mismo tiene repercusiones que son inmediatamente aprovechadas por la jerarquía nefasta. Si la ufología se pudiese entender como la protociencia que estudia la liberación del alma de la mecanicidad a la que se ha confinado a la humanidad, podríamos reconocer aquella famosa frase: “sólo la Verdad os hará Libres” o también “sólo impedirá ver la verdadera Luz dejar fuera a la Oscuridad.”

Permítasenos concluir con una cita de un borrador en progreso sobre La Tecnología Confrontando al Reino Etérico (4) que aúna el pensamiento rosacruz de Rudolf Steiner y las corrientes cristiano-escatológicas:
Es nuestro egoísmo que imagina que somos buenos y que el mal está “allá afuera,” por lo que seremos los elegidos para la buena vida gratificante siguiente. No: sería muy perjudicial cualquier tecnología que hiciese que nuestras vidas fuesen prósperas y sencillas, mientras que nos situemos en una actitud cómoda y pasiva.
La misión más profunda de la humanidad consiste en descubrir activamente la verdadera Libertad y la esencia del Amor. Para lograr eso, somos una mezcla de los Cielos y la Tierra, de la Luz y la Oscuridad, donde tenemos que entender estas diferencias y, finalmente, tomar decisiones conscientes. Debido a que somos esta mezcla destinada por Dios, debemos permanecer en equilibrio mientras nuestra conciencia penetra en la sub-naturaleza [cuarta densidad de orientación pasiva] hasta lograr elevarse hacia la super-naturaleza [cuarta densidad de orientación activa].
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Sobre sistemas de creencias y contextos de realidad

El actual estado de entendimiento de la humanidad podría compararse con aquella historia india de los doce ciegos, en la que cada uno percibe a través del tacto una parte de un elefante, e intenta describir al animal por medio de su particular pero limitado punto de vista; como es de esperar, al principio existen discrepancias sobre la verdadera naturaleza del elefante en función de las observaciones y creencias divergentes, pero que culminan al progresar el intercambio de información y contemplar el cuadro completo; en alguna de sus visiones, nuestro respetado H. P. Lovecraft profetizó que el vislumbre del paquidermo podría acarrearnos cierta disonancia cognitiva, en sus nerviosas palabras:
Las ciencias, cada una orientada en su propia dirección, nos han causado poco daño; pero algún día, la reconstrucción de conocimientos dispersos nos dará a conocer tan terribles panorámicas de la realidad, y lo terrorífico del lugar que ocupamos en ella, que sólo podremos enloquecer como consecuencia de tal revelación, o huir de la mortífera luz hacia la paz y seguridad de una nueva era de tinieblas.
Parte de nuestra labor consiste en detallar estas terribles panorámicas de la realidad, junto a sus actores principales, aquellos que profitan la esclavitud humana a perpetuidad a través de las veladas estratagemas del tráfico energético, pero no deberíamos desconsiderar el problema del sistema de creencias que establece el lúgubre escenario de fondo el cual evita contrastar las tenebrosas manos de los titiriteros invisibles.

El contexto de realidad es construido a partir de grandes hebras interrelacionadas de información, opiniones y suposiciones que en conjunto hilvanan el tejido contra el cual toda nueva información será evaluada y eventualmente internalizada. Estos sistemas de creencias que residen en los callados y ensombrecidos pero basamentales rincones del pensamiento, son los silenciosos encargados de exonerar sin tolerancia aquellos hechos o sucesos que no "caben" dentro del contexto de realidad que entendemos como cierto: si la posibilidad de existencia de seres sutiles, ultraterrestres o aliens no se encuentra en el sistema de creencias, cualquier información, relato o hecho relacionado sobre el tema será automáticamente descartado; no por nada, el filósofo rosacruz John Baines denomina a la humanidad dormida, como el simbionte informático. Neal Owen Kruse, en el capítulo introductorio del segundo volumen de The Universal Seduction comenta:
Cuando le cuento a la gente algo en lo que no puede o no quiere creer, y más tarde pasa por la experiencia que lo convencen de la realidad del hecho, en muchas ocasiones al relatármelo, lo hacen de tal forma como si necesitasen convencerme de lo ocurrido. Olvidan que se lo había contado en un principio. 

Esto me indica que a la gente, cuando le relatan un hecho que no cuadra con su contexto de realidad, le entra por un oído y le sale por el otro: ni siquiera lo registran, debido a que se encuentra fuera del rango de su percepción mental.

Quizá recuerden aquella historia de los Colonizadores cuando se sorprendieron que los Nativos no pudieran ver sus naves amarradas en la costa... no las podían ver dado que su
contexto de realidad no tenía lugar para almacenar la experiencia visual de una cuba de maderos con mástiles y velas flotando en el medio del océano.
Para aquellos que requieran de algún argumento con cierta rigurosidad matemática podrán considerar la multiplicación de matrices y vectores: ¿qué ocurriría si proponemos un vector (un hecho) con mayor dimensión que el rango matricial (el sistema de creencias)? Acaso si tal operación fuese posible, ¿no se perdería el diferencial de componentes adicionales que poseía el vector? Resumiendo: dado que se cree que el sistema de creencias está basado en una valoración objetiva de la realidad, existirá una fuerte reticencia a ampliarlo e incluir un hecho marginal.

Y esto nos lleva al primer axioma de los sistemas de creencias: nuestros prejuicios en general nos limitan o dan forma a nuestras percepciones. Equivocadamente creemos que es al revés, pero esto involucra desconsiderar el poder que tienen los prejuicios a la hora de manipular la experiencia sensorial. Efectivamente, ignoramos lo frágil que es la edificación de nuestro contexto de realidad. ¿Pero no es por medio de los hechos que fraguamos nuestro sistema de creencias? En parte así es, pero el condicionamiento social, familiar y religioso hace otro tanto; la fe es una componente que claramente impide el raciocinio crítico y analítico: un evidente escollo a la objetividad; pero el pastor astuto es sumamente sagaz y ha aunado nuestras emociones, en especial aquellas que se entrelazan durante la infancia, con la religión. ¿Acaso nos costaría tanto desprendernos de la programación religiosa si no sintiésemos la resonancia límbica de desentronizar a nuestros padres? Felipe Prezioso en su defensa sobre el pensamiento Egónico comenta sobre la fe:
El tener fe en algo o en alguien es un acto de comodidad; pues es simplemente tomar algo que se nos ofrece ya previamente elaborado para adoptarlo sin cuestionamientos. Es entregar la capacidad de ser constructores de nuestra verdad para convertirnos en simples consumidores de ideas digeridas por otros. Adoptar la condición de feligrés es renunciar a conocer el mismo objeto en el que depositamos nuestra fe.
Y aquí nos topamos con el segundo axioma: los sistemas de creencias son en general más poderosos que las pruebas y los hechos. Ciertamente el contexto de realidad, una vez establecido, tiene vida por sí mismo y reúne suficiente poder como para ignorar o tergiversar hechos: una maquinaría infernal que actúa a toda hora como juez y jurado: y lo que termina ocurriendo es que decidimos, basados en nuestro sistema de creencias, cuáles hechos serán considerados efectivamente como hechos. Kruse continúa:
Una vez construida la fundación del sistema de creencias que soporta y justifica las preciadas nociones de nuestro ego, comenzamos a amontonar ideas y juicios de valor, por ejemplo: efectuamos pronunciamientos sosteniendo que estamos en lo correcto, y que los demás están totalmente equivocados. Incluso podríamos escribir libros o realizar disertaciones sobre lo que entendemos como efectivamente cierto.

Si repetidamente declaramos en público y de forma categórica que la existencia de aliens es total y absolutamente un tema rídiculo, admitir más tarde que no estábamos en lo cierto puede traernos serios inconvenientes a nuestra credibilidad (sin mencionar a nuestros egos). [...]
Pero como suponemos que somos completamente objetivos, cuando alguien viene y nos comenta que la realidad es bastante diferente a lo que pensamos, no hay posibilidad alguna de considerarlo.
Los que detentan el poder entienden que una forma efectiva de control es a través de los sistemas de creencias. Comprenden que si logran el condicionamiento social necesario para bloquear el acceso a la objetividad, no deberán preocuparse si una o dos ovejas descarriadas intentan exponer frente al rebaño los hechos y documentos sobre la existencia de varios mataderos... efectivamente, los hechos no cambiarán su manera de pensar, y continuarán estabuladas en un sistema de creencias consensuado; y esto nos hace reflexionar en el tercer axioma: estamos inclinados a creer lo que consensuadamente se cree, sea cierto o no. En este sentido, podríamos recordar el Experimento de Solomon Asch, diseñado para probar cómo la presión ejercida por los demás, influye en el juicio e individualidad de un sujeto de prueba:
Para el experimento, ocho sujetos fueron sentados alrededor de una mesa, con los asientos organizados según un plan construido cuidadosamente para evitar cualquier sospecha.

Sólo uno de los participantes era en realidad el blanco del experimento, el resto eran cómplices de los experimentadores, instruidos para dar ciertas respuestas preseleccionadas. Dada esta meticulosa construcción del experimento y su estrategia, una cantidad variable de presión del grupo iba siendo ejercida sobre el único verdadero sujeto experimental.

El experimento era simple en esencia: cada participante, siguiendo un turno asignado, era invitado a responder una serie de preguntas simples por ejemplo: qué línea de una cierta figura era más larga, o cuál de todas las líneas presentadas concordaba con la línea de referencia, etc. En un principio, los participantes dieron una variedad de respuestas correctas para no despertar sospechas, pero adicionando progresivamente algunas respuestas incorrectas. Esto fue pensado para determinar cómo las respuestas del sujeto iban cambiando con la influencia de la presión del grupo.

Los resultados del experimento de
Asch fueron interesantes mostrando que la presión social puede tener una influencia medible sobre las respuestas dadas. No había duda, sin embargo, de que la presión de los compañeros puede causar la conformidad en un individuo inmerso en este tipo de situaciones.

Al analizar estos resultados, se debatió si esto podría ser consecuencia de que la gente no cree en la evidencia vista por sus propios ojos o si era sólo un caso de conformidad, el hecho de que la gente escondiera sus verdaderas opiniones.
La variedad Smith, producto de
procesos de hibridación, rodean
al fruto del Arbol del Conocimiento
La individualidad e interdependencia son veneno para el nefasto plan del nuevo rebaño mundial, pero es cierto que imbrica demoler un poderoso tope psicológico: pensar de manera crítica puede aislarnos del resto de las ciegas ovejas, dado que nuestro modelo de sociedad etiqueta implacablemente lo que está considerado como políticamente correcto. Entonces, ¿se estará dispuesto a la soledad, si eso es lo que se requiere para conocer la Verdad?

Manipulación hiperdimensional (III)

En las entregas previas hicimos una disección del plano sutil junto a las formas encubiertas en que los manipuladores hiperdimensionales explotan a los seres almados, haciendo uso de la otra mitad de la humanidad: los portales orgánicos, aquellos seres que están dando sus primeros pasos en la tercera densidad. En esta ocasión exploraremos el sometimiento o reclutamiento de aquellos seres almados, que por medio de la coerción o por sus ansias de poder, se transforman en la élite de varias instituciones que forman parte de las extensiones sociales del sistema de control, funcionando como los guardiacárceles humanos que mantienen cautivos a sus iguales.

Para tener una noción completa de la manipulación, debemos observar el big-picture -el negocio estratégico- de las entidades de servicio a sí mismo; bajo esta visión global podemos prescindir inicialmente de la parafernalia ovni, de las realidades sutiles, o de la presencia de parasitología astral, pero no podemos desestimar el concepto de la revolución de las almas. El eje del negocio de las entidades parasitarias de consciencia superior es la ignorancia, como menciona Sogyal Rimpoché en El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte en mantenernos como inconscientes cadáveres vivientes, en sus lacerantes palabras:
¿A quién que estuviera en su sano juicio se le ocurriría redecorar minuciosamente la habitación del hotel cada vez que se alojara en uno? [...]
A veces pienso que el mayor logro de la cultura moderna es su brillante manera de vender el samsara [el reino de la ilusión: el ciclo incontrolado del nacimiento y muerte] y sus distracciones estériles. La sociedad moderna me parece una celebración de todas las cosas que alejan de la verdad, que hacen difícil vivir para la verdad y que inducen a la gente a dudar incluso de su existencia. 

Y pensar que todo esto surge de una civilización que dice adorar la vida, pero en realidad la priva de todo sentido real; que habla sin cesar de «hacer feliz» a la gente, pero que de hecho obstruye su camino a la fuente de la auténtica alegría.
Los gobernantes del plano físico entienden que el ser que despierta a la gnosis, y que por tanto tiene capacidad de despertar a otros, es su principal adversario en el velado marketing de la narcolepsia humana; estos seres con tendencias esenciales al balance, que encarnan con la misión de capacitar a otros en el reconocimiento y recuperación de su propia libertad y por tanto, en desanclar del ciclo urobórico de las encarnaciones, son el principal blanco de la reprogramación mental y posterior reclutamiento por el arcontado hiperdimensional o, de encontrar suficiente resistencia, en su destrucción.

Debido a su naturaleza de cuarta densidad, las entidades hiperdimensionales pueden rastrear a los seres que encarnan en cuya esencia yacen características que ellos pueden explotar o temer. Los seres espirituales reconocen que el proceso de encarnación es peligroso; además del trauma del nacimiento que conlleva el velo amnésico que restringe el acceso a los recursos del núcleo espiritual donde reside el conocimiento de densidades superiores, también arrastra la predisposición inherente al cuerpo orgánico con tendencias al desbalance. El cuerpo humano actual ha sido objeto de múltiples manipulaciones hiperdimensionales a través de la recodificación del ADN, con objeto de suprimir percepciones y enfatizar las conductas mecánicas y la reactividad emocional; leemos en el Evangelio Secreto de Juan, del libro Las Enseñanzas Secretas de Jesús de Marvin W. Meyer:
Cuando [los Gobernantes o Arcontes] alzaron los ojos, vieron que la capacidad de Adán para pensar era mayor que la suya, así que idearon un plan con toda la multitud de gobernantes y ángeles [caídos]. Tomaron fuego, tierra y agua, y los combinaron con los cuatro vientos ardientes. Los batieron juntos e hicieron una gran conmoción [probablemente indique un Cataclismo para barrer con la humanidad anterior].
Los gobernantes trajeron a Adán al interior de la sombra de la muerte para poder producir una figura otra vez, pero ahora de tierra, agua, fuego, y el espíritu que procede de la materia, esto es, de la ignorancia de las tinieblas, y el deseo, y su propio espíritu contrario. Esta figura es la tumba, el cuerpo creado nuevamente que estos criminales ponen al humano como grillete de olvido.
Un ser espiritual que encarna puede ser fácilmente detectado cuando entendemos que la tecnología hiperdimensional les permite viajar en el tiempo: un insurrecto en el futuro puede ser torturado en su niñez o coercitivamente adoctrinado con el fin de atrofiar su misión o programar su autodestrucción; no podemos dejar de mencionar el papel dominante que en esto ejercen los parásitos etéricos, emanaciones inmateriales de pensamientos de suicidio, ausencia de asertividad, emociones negativas y depresión.

El mecánico ojo reptilíneo: la efigie
de los controladores terrenales
Cuando el adoctrinamiento sea efectivo, quizá provocando una personalidad border, el niño voluntariamente se someterá a la orientación de servicio a sí mismo, y comenzará a actuar bajo impulsos egocéntricos, lo que el psiquiatra Dabrowski denominó crecimiento lateral; será entonces cuando la manipulación hiperdimensional creará oportunidades para maximizar el aprovechamiento de estas tendencias, colocando a la persona en una posición destacada: en las sociedades secretas, en la milicia, en la iglesia, en la política, en la educación o como tutor de otro ser a quien doblegar; esto último es una táctica bastante común del sistema de control, pues no sólo maximiza los réditos en loosh sino como Thomas Minderle sostiene en el tercer volumen de The Universal Seduction:
[...] el tutor será la principal fuente de trauma emocional y psicológico para el niño, cuyo principal objetivo es detonar cualquier sesgo de servicio a sí mismo latente a nivel genético o kármico, quizá lo suficiente como para anular las tendencias más positivas del niño.
Este método de sometimiento y quebrantamiento, emparentado con las tácticas denunciadas en Pedagogía Negra por la terapeuta Alice Miller, decantará para aquellos seres que aun mantengan conductas altruistas, en personalidades sórdidas, parcas e introvertidas, con amplias carencias para desempeñar la misión pretendida. Mantener la integridad durante el desarrollo del infante será todo un desafío; el sistema de control podrá orquestar episodios de bullying durante la adolescencia e interpondrá portales orgánicos o seres fuertemente programados para enganchar en dramas amorosos que le drenen emocionalmente, siendo el objetivo incrementar la sensación de alienación y separación del resto, con lo que bien podrá declararse como un sobreviviente.

Por supuesto, todo esto es previsto y reconocido previo a la encarnación desde una densidad superior, y la entidad altruista es consciente en someterse a toda esta experiencia traumática... ¿pero por qué?

Usado de manera correcta, todo este trauma puede resultar ser un catalizador del crecimiento; en efecto, esta dura pericia puede actuar como detonante del despertar. En este caso, el frecuente ataque hiperdimensional, capacitará a la persona en el reconocimiento de patrones sobre la presencia de un factor exógeno que interviene e interfiere en el normal desarrollo de las situaciones; volvemos a invitar a las palabras de Sogyal cuando describe al Espíritu del Guerrero:
Correctamente entendidos y utilizados, los obstáculos y dificultades a menudo pueden resultar una fuente inesperada de energías. En las biografías de los maestros se observa con frecuencia que de no haberse enfrentado a obstáculos y dificultades no habrían descubierto la fuerza que necesitaban para superarlos. 

Este fue, por ejemplo, el caso de Gesar, el gran rey guerrero del Tíbet, cuyas hazañas constituyen la mayor epopeya de la literatura tibetana. Gesar significa «indomable», una persona a la que nunca se puede abatir. Desde el momento en que nació, su malvado tío Trotung trató de eliminarlo por todos los medios, pero a cada nuevo intento Gesar se volvía más y más fuerte. En realidad, fue gracias a los esfuerzos de Trotung que Gesar llegó a ser tan grande. De ahí surgió un proverbio tibetano: Trotung tro ma tung na, Gesar ge mi sar, lo cual quiere decir que si Trotung no hubiera sido tan perverso e intrigante, Gesar nunca habría podido encumbrarse tanto.

Para los tibetanos, Gesar no sólo es un guerrero en el plano de las armas, sino también en el espiritual. Un guerrero espiritual es una persona que ha desarrollado una clase especial de coraje, alguien de por sí inteligente, apacible e intrépido. Naturalmente, los guerreros espirituales todavía pueden tener miedo, pero aun así son lo bastante valerosos para saborear el sufrimiento, para relacionarse claramente con su miedo fundamental y extraer sin evadirse las lecciones de las dificultades. [...] llegar a ser un guerrero significa que «podemos cambiar nuestra mezquina lucha en pos de la seguridad por una visión mucha más vasta, una visión de intrepidez, apertura y auténtico heroísmo...»
La interacción con las fuerzas negativas hiperdimensionales puede asemejarse a jugar una partida de ajedrez teniendo los ojos vendados contra la maestría de un adversario experimentado. ¿Cómo ganar cuando son ellos quienes han dispuesto del tablero, manejan a todas las enceguecidas piezas y han reglamentado el juego? La clave es no jugar bajo sus reglas. El condicionamiento social nos estabula en cuáles movimientos son posibles, y la ignorancia nos limita en las tácticas que podemos implementar.

Los seres almados que resuenen con algunas de las situaciones aquí planteadas, tal vez encuentren el introspectivo tiempo necesario para reconocerse como guerreros espirituales, comenzando a entender las razones por las cuales decidieron encarnar en estos tiempos y en determinada posición geográfica; aquellos que habiten al sur del triángulo, diásporo destino de la excrecencia nazi de la Segunda Guerra, quizá perciban la ponerogénesis que la política gubernamental esparce ya sin velos en la persecución de una moral fétida, una educación corrompida como la luz de un fuego fatuo que nada alumbra, incitando al naufragio de la sociedad en el oscuro piélago insondable del vale todo, haciéndola vacilar en un nauseabundo hálito de putrefacción.

Este quizá sea un llamado a unirse en un cambio de paradigma: la humanidad está dirigiéndose hacia las puertas de un cambio sin precedentes, que requerirá de la toma de una decisión clave: orientarse en el servicio al prójimo o plegarse a las conductas entrópicas de los Arcontes. Aquellos que ya hayan tomado la decisión, quizá decidan por oficiar como consejeros y catalizadores para los humanos que trastabillando en sus últimos pasos, estén concluyendo las lecciones finales de la tercera densidad.