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La infraestructura edilicia del Cosmos (III)

En las entregas previas, hemos analizado la posible existencia de vórtices de ruptura del continuum espacio-tiempo, en donde la gravedad se comporta de manera anómala (científicamente se hablaría de un horizonte de sucesos), (1) habiendo observado que se presentan tanto puntos coordenados geográficos como también ventanas temporales; pretendemos enfatizar que estos puntos o ventanas no sólo son ingredientes del caldo gordo esotérico, sino que han sido identificados y estudiados en astrofísica tanto en la cosmología inflacionaria como en la estacionaria. Del libro Universos Paralelos del físico teórico Michio Kaku (cap. Portales dimensionales y viajes en el tiempo):
La relatividad general es como un caballo de Troya. [...] Pero, acechando dentro del caballo, encontramos todo tipo de demonios y duendes, entre ellos los agujeros negros, los agujeros blancos, los agujeros de gusanos e incluso máquinas del tiempo, todo lo cual desafía al sentido común. Estas anomalías se consideraban tan extrañas que incluso el propio Einstein pensó que nunca se encontrarían en la naturaleza. Durante años, luchó denodadamente contra estas soluciones extrañas. Hoy en día, sabemos que estas anomalías no pueden descartarse fácilmente. Son una parte integrante de la relatividad general y, en realidad, incluso pueden servir de salvación a cualquier ser inteligente que se enfrente a la gran congelación.
También, logramos asociar la ruptura del continuum como una posibilidad para direccionar o seleccionar con facilidad del Espacio de Variantes (2) un conjunto particular con el que se resuene emocionalmente, asociándolo a la idea borgiana de series infinitas de tiempos. Estos lugares o momentos parecen formar parte estructural del sistema cósmico y estarían asociados a la construcción de edificaciones sagradas o a la calendarización de ceremonias y festividades religiosas, con el objetivo de lograr cierto estado interior en los participantes y así seleccionar concientemente el «futuro» que se pretende atraer.

Nuestro estimado profesor Tolkien, también intuyó el serialismo del tiempo desde una visión tal vez más mítica cuando escribía postrado por su «fiebre de trincheras» las primeras páginas de lo que terminaría siendo El Silmarillion. En su dibujo de I Vene Kemen (El Barco de la Tierra), presente en El Libro de los Cuentos Perdidos, su hijo y albacea literario Christopher agrega:
La representación del mundo como un barco, sigue siendo desconcertante. Sólo en un sitio se sugiere que mi padre quizá concibiera el mundo de esta manera: el pasaje [...] en el que Ulmo habla a los Valar acerca del tema, concluye: "Oh, Valar, no conocéis todas las maravillas y las muchas cosas secretas que hay bajo la quilla oscura de la Tierra donde tengo mis poderosos recintos de Ulmonan, no las habéis soñado nunca."
La Tierra es la Cuna de la Mente,”
Konstantin Tsiolkovsky
La curiosa ilustración, sin embargo, es lo bastante poderosa para concedernos dos aportes valiosos: en primer lugar la sugerencia de un continuum sobre el que se navega, representado como el océano exterior o Vaitya-Vai que podríamos asociar con el Espacio de Variantes, y la segunda y quizá más importante, que la tripulación despierta de la nave se encuentra en un «bloqueo de fase» (3) respecto al timón decisional de la mayoría dormida por el encanto de las fantasmagóricas sirenas, habiendo enfilado la proa hacia traicioneros fiordos apocalípticos.

¿Cómo cambiar entonces la dirección? Ouspensky en su libro En Busca de los Milagroso comentaba que su maestro Gurdjieff propuso la idea de que si un esclarecido equipo abordo alcanzaba cierto umbral de conocimiento objetivo, podía lograrse un golpe de timón:
En verdad, doscientos hombres conscientes, si existieran y si encontraran necesaria y legítima esta intervención, podrían cambiar toda la vida sobre la Tierra. Pero no existen en cantidad suficiente, o no lo quieren, o bien no ha llegado aún el tiempo, o tal vez los otros duermen demasiado profundamente.
¿Este cambio de rumbo sería el vislumbrado Retorno a la Edad de Oro? Varios autores han concluido en un desenlace de estas características, desde Daniel Ruzo a Robert Monroe bajo un conjunto heterogéneo de fechas; el problema radica quizá en la perspectiva antropocéntrica: una visión acostumbrada a fechas fijas bajo un paradigma de tiempo lineal, a la espera de un momento específico en que un proceso de características exógenas desencadene un cambio de proporciones bíblicas; cuando en realidad, nuestra propuesta es algo diferente, entendiendo este cambio como un emergente natural que surge del trabajo interior individual, afectando progresivamente las decisiones egocéntricas y transmutándolas en mancomunadas, que empero considere los ciclos metónicos como el efectivo marcador del tiempo cósmico.

Por supuesto, entendemos que en todo proceso natural siempre existirá un flujo de excepción, y que en este caso más que excepción parecería la regla: la humanidad dormida corre el riesgo de concluir este ciclo exactamente donde lo comenzó; en este sentido, el psicólogo norteamericano Kenneth Ring, especialista en experiencias extraordinarias,(4) coincidía en un escenario semejante al descrito por su colega argentino Roberto Torres, autor del libro Los Guachos:
Estamos asistiendo a la definición de un ciclo histórico, la muerte del viejo mundo y la posibilidad de que nuestro ser interno dé un gran salto chamánico. La revolución ha comenzado. La civilización tal como la conocemos se desploma ante nuestros ojos. Si la humanidad lo logrará o no, es algo que está por verse, ya que quienes permanezcan dentro de las viejas estructuras, sucumbirán cuando se terminen de caer. Los Guachos sabemos que no falta mucho, que este es el tiempo prometido por los chamanes de nuestro linaje y que sólo una minoría lo logrará.
Y este salto chamánico, no lo dudamos, será la revelación de las realidades vedadas de la cuarta densidad; en verdad, cuánto de nuestro trabajo se vería abreviado si fuese posible para el hombre común vislumbrar y recordar lo que acontece detrás del velo. La explicación marginal aunque factible es que a medida que el «navío planetario» en que habitamos atraviese estos curiosos vórtices temporales se fusione junto al estado mental y emocional que impere en tal momento sobre los individuos: si nuestra visión es correcta, la Teoría de Cuerdas estaría en relación con estos Puntos Coordenados, es más serían estas mismas; (5) Kaku continúa:
Según la teoría de cuerdas, si uno tuviera un microscopio y pudiera observar el centro de un electrón, no vería una partícula puntual sino una cuerda vibrante. (La cuerda es extremadamente pequeña, mide la longitud de Planck de 10-33 cm, un trillón de veces más pequeña que un protón, de modo que todas las partículas subatómicas parecen un punto.) Si pellizcáramos esta cuerda, la vibración cambiaría; el electrón podría convertirse en un neutrino. Si la volviéramos a pellizcar, podría convertirse en un quark. En realidad, si la pellizcásemos con bastante fuerza, podría convertirse en cualquiera de las partículas subatómicas conocidas. De este modo, la teoría de cuerdas puede explicar sin esfuerzo por qué hay tantas partículas subatómicas conocidas. Para hacer una analogía, en una cuerda de violín las notas La, Si o Do Sostenido no son fundamentales. Pulsando simplemente la cuerda de diferentes maneras, podemos generar todas las notas de la escala musical. El Si Bemol mayor, por ejemplo, no es más fundamental que el Sol. Todas ellas no son más que las notas de una cuerda de violín. Del mismo modo, los electrones y los quarks no son fundamentales, pero la cuerda sí. En realidad, todas las subpartículas del universo pueden verse como nada más que diferentes vibraciones de la cuerda. Las «armonías» de la cuerda son las leyes de la física.
Hemos indicado esta posibilidad de reinterpretación de la realidad cuando enunciamos la eventual escisión de realidades; pero como humanidad conciente, ¿será posible disminuir el número de aquellos que naufraguen hacia un reinicio histórico? Guardamos nuestras serias dudas de que se logre masificar un despertar global: tristemente la enorme mayoría de la humanidad no concibe ni le interesa el cerco que la estabula (y el punto de partida para todo cambio radica en el reconocimiento objetivo de la propia situación), ignorando cualquier participación en un banquete cósmico de supinos granjeros demoníacos. Celebremos, sin embargo, con cierto optimismo la llegada del "Gran Año" caldeo; del libro La Historia Secreta del Mundo de Laura Knight-Jadczyk:
En el siglo III A.C., Beroso popularizó de tal manera la doctrina caldea del "Gran Año" que esta se esparció a lo largo de todo el mundo helénico. De acuerdo a esta enseñanza, el universo es eterno, pero periódicamente se destruye y reconstituye cada "Gran Año." [...]

Lo que nos conviene recordar acerca de todas estas proposiciones es su carácter inherentemente optimista: la consciencia de que hay una normalidad en todo este ciclo de catástrofes, una certeza en su significado y, sobre todo, ¡una declaración implícita de que nunca se trata de un desenlace final de las cosas! Se nos está tratando de comunicar la idea de que, al igual que es necesario que haya tres días de oscuridad antes del renacimiento de la Luna, también son necesarias la muerte del individuo y la muerte periódica de la humanidad. Toda forma material, en virtud de su mera existencia dentro del tiempo, pierde vigor y se vuelve informe aunque sea tan solo por un instante. [...]
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La infraestructura edilicia del Cosmos (II)

Ciertamente sería complicado para un gélido témpano imaginar la fluidez de un caudaloso río o la ingravidez de la neblina a la luz de un rápido amanecer. La extraña idea de que nuestro universo físico sea tan sólo una porción congelada de una realidad plásmica o energética mayor no debiera ya sorprendernos; aquello que sí debiera preocuparnos —como humanidad consciente— es si podemos seleccionar o quizá reencausar un determinado fragmento de un espacio-tiempo aun inmanifiesto.

Si perseguimos esta curiosa sospecha, y la asociamos a nuestro rudimentario análisis sobre el serialismo del tiempo promulgada por el ingeniero aeronáutico John W. Dunne, podremos arribar sin mayores esfuerzos al concepto del Espacio de Variantes (1) del físico ruso Vadim Zeland. Por el momento, sólo mencionaremos esto, aunque en breve profundizaremos cómo es posible que ambos científicos hayan recibido en sus sueños estas extrañas ideas sobre la naturaleza de la realidad. No nos cabe duda que Parmeneides hubiese reconocido a ambos como iatromantis que reciben educación en el mundo imaginal. (2)

Previamente vimos que el concepto de Puntos Coordenados del Seth Material coincide con el de  Ventanas (3) en las Sesiones Cassiopaea; es altamente probable que dicho término haya sido recogido por Fredric Grant Irland, ávido lector de material ufológico y canalizador original del material. (4) Si rastreamos el origen del término, vemos que fue nuestro respetado John Keel quien lo mencionó en su libro Our haunted world:
Las actividades de estas entidades se limitan esencialmente a ciertas áreas específicas del planeta, donde aparecen y reaparecen siglo tras siglo. "Los ángeles mantienen sus antiguos lugares," escribió el poeta Francis Thompson. Con lo cual, hay muchos lugares "embrujados" alrededor del mundo, evitados por el hombre antiguo o sacralizados por él. Estos son lugares geográficos precisos, y cualquier persona indagando en la historia y la tradición encuentran miles de relatos de fantasmas, demonios, monstruos y platillos voladores divisados a pocos kilómetros y que cubren mil años o más de tiempo.
Para los investigadores en OVNIS esos lugares son Ventanas: puntos de entrada para las naves espaciales desde algún lejano planeta. Los ocultistas enseñan que estos son Pasadizos: puntos débiles en la envoltura etérica de la Tierra a través del cual los seres de otros contínuo espacio-tiempo se filtran hacia nuestra realidad. [...]
Hay literalmente miles de estos puntos débiles en nuestro planeta. Actividades paranormales y sobrenaturales en estas áreas parecen estar controladas por factores cíclicos complicados. Periódicamente, el infierno se desata en todos estos lugares a la vez, y luego tenemos una ola de avistamientos de OVNIS, apariciones, duendes, repentinas desapariciones inexplicables de animales y seres humanos, incendios misteriosos, e incluso una forma de locura en masa.
De acuerdo a nuestra investigación, hemos de coincidir mayormente con la visión ocultista de los eterianos, dado que aun gran parte de los ufólogos sostiene la idea de extraterrestres (la dificultad con la palabra extraterrestre es precisamente la misma que con la alegoría del gusano en la maceta, (5) brinda un aspecto distorsionado y a la vez tranquilizador del problema: en definitiva, un punto de vista antropocéntrico). No obstante, esta visión ocultista no difiere demasiado de la científica; en el libro Universos Paralelos del físico teórico Michio Kaku leemos (cap. V: Portales dimensionales y viajes en el tiempo):
Aunque Einstein creía que los agujeros negros eran demasiado increíbles para existir en la naturaleza, demostró con ironía que eran aun más extraños de lo que podía pensarse, teniendo en cuenta la posibilidad de que en el centro de un agujero negro se encuentren agujeros de gusano. Los matemáticos los llaman «espacios múltiplemente conectados.» Los físicos los llaman «agujeros de gusanos» porque, tal como un gusano perfora la tierra, crean un atajo alternativo entre dos puntos. A veces se les llama «portales o pasadizos dimensionales.» Se llaman como se llamen, es posible que un día proporcionen el medio definitivo para el viaje interdimensional.
Empero, la idea académica propone la interconexión de un continuo espacio-tiempo tridimensional con otro, cuando la idea de Ventana o Punto Coordenado corresponde a la de un vínculo o corredor entre diferentes densidades de la materia. De ser este aparente delirio válido, podríamos ofrecer un principio de comprensión sobre la tecnología psíquica aplicada a la transmogrificación (que en las Sesiones Cassiopaea se propone con el acrónimo TdARm o Transdimensional Atomic Remolecularization); afortunadamente en las sesiones de Jane Roberts, Seth se explaya con claridad al respecto:
Los puntos de energía concentrada se activan por medio de intensidades emocionales que están perfectamente dentro de vuestro alcance normal. Los propios sentimientos y emociones activan estos puntos coordenados, aunque no los reconozcan. Por consiguiente, se añade una mayor cantidad de energía a ese pensamiento o sentimiento original, y se acelera su proyección hacia la materia física, independientemente de la naturaleza del sentimiento.

En otras palabras, estos puntos son como generadores invisibles de energía que se activan cuando un pensamiento o sentimiento emocional con la suficiente intensidad entra en contacto con ellos. A su vez, estos puntos intensifican la causa que los activa de una manera bastante neutra.
[...] en ciertas condiciones, pueden llegar a condensarse en forma de materia. Aquellas unidades electromagnéticas que tengan la suficiente intensidad activan automáticamente los puntos coordenados subordinados de los que hemos hablado. Por tanto, estas unidades se aceleran y se condensan en materia mucho más rápido, hablando en vuestros términos, que las unidades de menor intensidad. [...] 
Cada pensamiento o emoción, por tanto, existe como una unidad de energía electromagnética o como combinación de ellas en ciertas condiciones, y, con la ayuda de los puntos subordinados, frecuentemente emergen en los componentes básicos de la materia física. Esta aparición como materia física ocurre como «resultado» neutro, independientemente de la naturaleza del pensamiento o emoción dados. Las imágenes mentales, acompañadas de una emoción intensa, son por tanto un anteproyecto a partir del cual aparecerán –hablando en vuestros términos– los correspondientes objetos, condiciones o acontecimientos físicos.
La Cornucopia o
Cuenco de la Abundancia
Y esta es una hebra valiosa de información: la coordinación de pensamientos y emociones en una zona ventana los condensa hacia la realidad física. Puede ser entonces que las festividades y reuniones en emplazamientos sagrados, que más tarde degeneraron en rituales, tengan su raíz en este preciado conocimiento. Ahora bien, estas Ventanas no sólo son emplazadas geográficamente sino que también aparecen estructuradas de forma cronológica y estarían relacionados al período de 19 años conocido como Ciclo Metónico (6) en honor al astrónomo griego Meton de Atenas (aunque ya era conocido por los babilónicos y chinos); la antropóloga Bethe Hagens sostiene al respecto:
También sostenemos que una razón importante por la cual los constructores megalíticos estaban tan interesados ​​en la astronomía y el cálculo preciso de las fases solares y lunares fue que dentro de estos cálculos se computaba la predicción de "pulsos" de energía a través de la red en diferentes épocas del año. El capitán Bruce Cathie, piloto de avión e investigador prolífico sobre la red energética de Nueva Zelanda, ha teorizado durante años respecto al patrón armónico pulsante de la red y cómo podría relacionarse con avistamiento de OVNIS y fenómenos de "luces en el cielo." [...] Podemos plantear la hipótesis de los latidos del corazón de Gaia. Los antiguos evidentemente modelaron sus días sagrados y las fiestas locales para entrelazar estos acontecimientos entre la red y los campos de energía del sistema solar.
Curiosamente estos 19 años corresponden al múltiplo de 9,6 años conocido por los ufólogos como Ciclo Forteano en honor a las oleadas de fenómenos anómalos que había denunciado en sus obras Charles Fort; (7) y este ciclo nos lleva a la interesante idea de los nodos gravitacionales de tres cuerpos, cuando la Tierra, el Sol y la Luna se encuentran alineados.
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La infraestructura edilicia del Cosmos (I)

Estamos sujetos a comprender nuestra realidad por aquello que percibimos sobre lo que nos rodea; los lectores habituados a esta colección comprenderán empero que esta percepción es miope y eventualmente ciega para todo lo que trasciende la realidad física. Hemos hecho nuestro esfuerzo al presentar un modelo expandido sobre la biología del alma, entendida como un organismo basado en materia no bariónica, el cual podría oficiar como una interfaz plásmica con el sistema nervioso central.

De ser este paradigma una aproximación válida, explicaría la existencia de los complejos autónomos psicológicos como entidades biológicas en un soporte diferente de materia —cuya denominación esotérica seria el sustrato etérico o materia astral— pero susceptibles de poseer niveles de consciencia semejantes o superiores al de los humanos. El libro War in Heaven (La Guerra en el Cielo) propone una disección del plano sutil negativo formado por dos facciones manipulando según sus intereses a la humanidad: los Teócratas (que hemos identificado con los directores de las egrégoras de las religiones organizadas) y el Colegio invisible (relacionados quizá con los grupos sectarios y movimientos sociales contraculturales); en el capítulo XI se hace una descripción de los Bandas de los Teócratas, que reviste grandes similitudes con los anillos que rodean el plano etérico terrestre descritos por Robert Monroe:
Muchos notables tiranos, conquistadores, supinos líderes religiosos, magos negros, y criminales se han convertido en Teócratas después de la muerte, pero también lo han hecho algunas personas que la historia llama santos o genios. El poder corrompe, y la perspectiva de alcanzar la inmortalidad corrompe aún más. Muchas personas con almas altamente desarrolladas, cuyas vidas terrenales fueron vividas con bastante ética optaron por convertirse en Teócratas después de la muerte.
Esto ha sido especialmente cierto en las personas que eran devotos religiosos, pero que luego se enteraron de la horrible verdad acerca de sus dioses después de la muerte. Cuando fueron demasiado poderosos para que los Teócratas los esclavizaran o devoraran, algunos se convirtieron en miembros del Colegio Invisible y lucharon contra la teocracia; pero otros se convirtieron ellos mismos en Teócratas. La tentación es muy fuerte, debido a que los Teócratas, como clase dirigente, han gobernado el plano físico de la Tierra y su plano astral durante la mayor parte de la historia humana. Por ejemplo, la mayoría de los Papas medievales y otros líderes religiosos notorios por ser cínicos y hambrientos de poder son ahora Teócratas.
Kyle Griffith, autor del mencionado libro, logró el contacto con el Colegio invisible a través de rituales claramente enfocados en un negociado energético de tipo sexual, y lo remarcamos pues entendemos que la información suministrada es por lo menos tendenciosa, no tanto por la descripción de los Teócratas, sino porque desestima la existencia del bando positivo de servicio al prójimo o las densidades espirituales; hemos de recordar que las entidades negativas debido a su compulsión al pensamiento ilusorio, sólo pueden ver lo que eligen ver. Por supuesto, el contacto con ciertas inteligencias exosomáticas superiores implica un diferencial de consciencia que dista exponencialmente de la visión humana, a veces con un giro radical aunque no carentes de cierto humor: (1)
P: (Laura) Bueno, ¿hay algún karma negativo en la sociedad, en el juez o el jurado, o en el verdugo, si un criminal es llevado a juicio, declarado culpable de un crimen atroz y luego condenado a muerte?
R: ¿Qué pasa con la guerra? ¿Qué es mejor? Esto es amplio porque todos [los seres humanos] son asesinos y suicidas. Es la suprema lección que todos deben aprender antes de poder pasar a la existencia etérea. Su pensamiento está demasiado simplificado.
¿Tal vez se dude que la orientación humana sea entrópica? ¿Su forma de procurarse alimento acaso no implica la destrucción de otro organismo viviente? ¿Refutaría por casualidad que el hado por encarnar y nacer no es otro que la muerte? Sin embargo, son hechos objetivos que por impotencia o por falta de un punto de vista no antropocéntrico, intentamos denodadamente huir o rechazar con palabras bonitas. Creemos no obstante, que la valentía de aceptarlos es la campana de largada para un cambio, tal vez de proporciones cósmicas.

Un incisivo acercamiento crítico a las canalizaciones —entendiendo que siempre serán tendenciosas y contendrán desinformación— puede ser uno de los pocos caminos para observar con mayor objetividad nuestros viciados conceptos de la realidad física. Pero del mismo modo, el hylerrealismo bungeano o la docilidad ciega y carente de cuestionamientos puede ser la peor prisión que anquilose y entorpezca el desarrollo y crecimiento interior.

Si agregamos el Seth Material provisto por Jane Roberts y Robert Butts junto a las antiguas Transcripciones Cassiopaea, tenemos tres fuentes diferentes que hacen mención a ciertos enlaces estructurales que facilitan el intercambio entre densidades; en War in Heaven, encontramos en el capítulo X una nimia exposición:
P: ¿Cómo funciona la psicokinesis entonces, o no existe en absoluto?
R: Existe, pero no es nada de lo que piensas ahora. De hecho, el concepto que tienen de la naturaleza de los poderes psíquicos es un revoltijo de simplificaciones y errores. La
psicokinesis no mueve ni cambia la materia física directamente, pero puede hacerlo trabajando a través de los vínculos entre la materia física y astral. Estos enlaces son el "secreto de la vida."
Si bien es la única mención que se efectúa en estas canalizaciones sobre los vínculos inter-materiales, en las siguientes páginas se los relaciona con la diferencia entre materia orgánica e inorgánica: la materia orgánica poseería una componente compleja en el plano astral donde el invisible cablerio energético enlazaría el sustrato corpuscular con el inmaterial; entonces la vida biológica sería una emergente sistémica de este intercambio entre diferentes densidades de la materia. Afortunadamente, el Seth Material se expone con mayor profundidad, y se afirma la capacidad de pasar de un camuflaje o sistema (densidad de la materia) a otro, pero denominándoles como Puntos Coordenados:
Existen puntos de coincidencia en los que, en ciertas condiciones, se puede pasar de uno de estos sistemas a otro. Por supuesto, no necesariamente están separados en el espacio que ustedes conocen. Estos son los llamados Puntos Coordenados, donde un camuflaje se fusiona con el otro. En su sistema, algunos de ellos son geográficos pero en todos los casos se necesita una sintonización preliminar de la conciencia. Tales pasajes sólo pueden hacerse en experiencias fuera del cuerpo. Todo individuo tiene acceso en sus sueños a la información que poseen Los que hablan [Wanderers, aquellos con capacidad de despertar a otros]. Existen estados adyacentes de conciencia que ocurren dentro de los patrones de sueño y que sus electroencefalogramas no pueden detectar, "corredores" adyacentes a través de los que viaja vuestra conciencia.
Ahora bien: estos Puntos Coordenados activan por sí mismos el comportamiento de los átomos y las moléculas al igual que, por ejemplo, el Sol ayuda al crecimiento de las plantas. Las coordenadas activan el comportamiento generador de átomos y moléculas, y amplían en gran manera su capacidad de cooperación, es decir, su tendencia a agruparse en organizaciones y grupos estructurales. Los Puntos Coordenados magnifican o intensifican el comportamiento, la espontaneidad latente inherente a la materia física. Actúan como generadores psíquicos, impulsando a la forma física lo que aún no es tal.
Callanish emplazado en una
zona "ventana."
Parece que hemos dado con algo sustancial: la infraestructura edilicia del Cosmos aparenta anclarse y sostenerse a través de estos extraños vínculos o puntos; la idea de que existan zonas geográficas donde estos puntos posean ciertas implicancias en sus alrededores nos relaciona con las Líneas de Ley y las Zonas Ventana; estas líneas explicarían la ubicación de los círculos de piedra como Stonehenge o Callanish, y las estructuras piramidales como la de Giza. Las Líneas de Ley fueron estudiadas por el prestigioso investigador Thomas Lethbridge y nuestro respetado Juan García Atienza cuando trazó la historia oculta del legado templario:
Si nos molestamos en escarbar hasta su estructura primigenia en estos caminos equívocos seguidos por los ocultistas de todos los tiempos, nos encontramos con que, en todos ellos, hay una meta específica que domina a todas las demás: la victoria sobre los conceptos aparentes del tiempo. Y esta victoria, cuando se consigue, se alcanza por medio de dos vías que, en el fondo, no son más que una: la experiencia directa y el conocimiento. En ambas, tendientes a un mismo fin, la elección depende del individuo, según dominen en él las capacidades psíquicas o la fuerza intelectual.
Al final de ambas vías está el encuentro definitivo con una realidad distinta de las apariencias percibidas por los sentidos. Una realidad en la que estamos todos inmersos, pero a la cual las percepciones sensoriales confieren una visión engañosa.
Ahora bien, Atienza nos facilita adicionar una idea llamativa: estos puntos coordenados no son exclusivamente geográficos sino que pueden ser también temporales: ¿acaso el trazo ominoso de épocas apocalípticas y de cambio de era estará relacionado? Perseguiremos esta idea en la siguiente entrega.

Entre senderos que resuenan y se bifurcan

Una importante cuestión que podría estar ligeramente asociada a la tecnología psíquica es que las emociones parecen trascender el tiempo lineal; requeriremos de cierta munición pesada para marchar con algún éxito en nuestra campaña, así que comenzaremos invitando los silogismos literarios del notable Jorge Luis Borges:
La explicación es obvia: El jardín de los senderos que se bifurcan es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts'ui Pên. A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas la posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos.
Esta compleja idea de series infinitas de tiempo puede conducirnos a una inquietante presunción: la Creación como tal ya existe de forma acabada y completa, con todas sus tramas y desenlaces, y la consciencia funcionaría como un selector entre las distintas ramificaciones posibles. Si por un momento el lector se anima a atravesar el pétreo dintel de nuestro aparente desvarío,(1) apreciará una construcción infinita dimensional —si lo prefiere, en un principio de sólo tres dimensiones— en donde todas las posibilidades del plano físico, con sus subjetivos éxitos y fracasos, coexisten de manera fraternal; para explicar mejor esto, Borges introduce los conceptos de John William Dunne, autor del libro An Experiment with Time (2) donde explica su teoría sobre la naturaleza del tiempo y la consciencia que denominó “serialismo:”
Este [libro] razona que un sujeto consciente no sólo es consciente de lo que observa, sino de un sujeto A que observa y, por lo tanto, de otro sujeto B que es consciente de A y, por lo tanto, de otro sujeto C, consciente de B... No sin misterio agrega que esos innumerables sujetos íntimos no caben en las tres dimensiones del espacio, pero sí en las no menos innumerables dimensiones del tiempo.

[Dunne] postula que ya existe el porvenir, con sus vicisitudes y pormenores. Hacia el porvenir preexistente (o desde el porvenir preexistente, como Bradley prefiere) fluye el río absoluto del tiempo cósmico, o los ríos mortales de nuestras vidas. Esa traslación, ese fluir, exige como todos los movimientos un tiempo determinado; tendremos, pues, un tiempo segundo para que se traslade el primero; un tercero para que se traslade el segundo, y así hasta lo infinito.
Podríamos entender a estos otros sujetos —que no caben en el espacio tridimensional— como entidades que han trascendido el nivel de consciencia humano. De existir estas entidades de consciencia superior, gozarían no sólo de una vista más objetiva del extraño laberinto del tiempo, sino también una capacidad de selectividad no secuencial y de acceso directo (pues experimentarían la cuarta densidad con una libertad tetradimensional); y si estas entidades tuviesen una desconsideración supina o intencionalidad espuria tal vez basadas en algún oscuro provecho de los crueles bucles y callejuelas sin salida, quizá hasta promoviesen el desconcierto y el extravío por los senderos de la depravación y la degeneración humana. El físico teórico Michio Kaku propone en su libro Hyperspace: A Scientific Odyssey Through Parallel Universes, Time Warps, and the Tenth Dimension una idea semejante:
Imagine un ser capaz de caminar por las paredes. No tendría que molestarse en abrir puertas; las atravesaría directamente. [...] Su automóvil nunca quedaría cerrado accidentalmente desde adentro; podría simplemente entrar atravesando la puerta del automóvil. Imagine un ser capaz de desaparecer o reaparecer a voluntad. [...] Imagine tener la visión de Rayos-X. [...] Sería capaz de ver accidentes ocurriendo a la distancia. [...] Imagine un ser capaz de alcanzar el interior de un objeto sin necesidad de abrirlo. [...] Sería aclamado como maestro cirujano por poseer la habilidad de reparar los órganos internos de sus pacientes sin nunca realizar cortes en la piel, reduciendo así muchísimo el dolor y el riesgo de infección. [...]

Imagine lo que haría un criminal con estos poderes. Podría entrar en el banco mejor vigilado. Podría ver los objetos valiosos a través de las enormes puertas de la bóveda, llegar a ellos y sacarlos de ahí. Después podría salir caminando mientras las balas de los guardias lo atravesaran. Con estos poderes, ninguna prisión podría detener a ningún criminal. No se nos podría ocultar ningún secreto. [...] seríamos omnipotentes.

¿Qué ser podría poseer tal poder digno de un dios? Un ser de un mundo de dimensiones superiores. Por supuesto, estas dotes están más allá de la capacidad de cualquier persona tridimensional. Para nosotros, las paredes son sólidas y las rejas de una prisión son irrompibles. Al tratar de atravesar las paredes sólo terminaríamos con una nariz lastimada. Pero para un ser de cuatro dimensiones, estas hazañas serían un juego de niños.
Tenemos entonces una idea de las posibles entidades que se pasean en las invisibles densidades superiores, y esta vez, no se menosprecie, informado casi en términos esotéricos por un integrante del bando cientificista; devolvamos el báculo a Borges quien tiene algo más con que persuadirnos:
Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí [...]

El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado.
¿Lo creerás, Ariadna?—dijo Teseo—
El Minotauro apenas se defendió.(4)
Ahora bien, analicemos la otra cara de la moneda y veamos entonces que aquel sendero atroz debe poseer una bifurcación piadosa. ¿Cómo imponerse ese porvenir que pretendemos? (3) Si las emociones se desentienden del tiempo lineal entonces un marcado patrón emocional en el presente que resuene con el mismo patrón en aquella bifurcación del futuro es la clave; luego, si ambos concuerdan, surge un bucle de realimentación entre la situación actual y la futura que fomenta la licuefacción de ese futuro probable hasta su consolidación en el presente; en las Sesiones Cassiopaea se sostiene:
Si no hay final y tampoco hay principio, ¿qué cosa tenemos? El aquí y ahora que son también el futuro y el pasado. Todo lo que fue, es y será, sucediendo simultáneamente. Esta es la razón por la cual muy pocas personas en la tercera densidad son capaces de entender el verdadero concepto del viaje espacial, porque aun si el viajar por el espacio a través de su tercera densidad es una actividad tan imbuida de características espaciales propias de la tercera densidad como lo sería acostarse en la cama por la noche, en la comodidad de su propio hogar, la coordenada temporal es sustraída de la ecuación. Esta coordenada temporal es algo por lo que sienten tanto cariño como por su propia madre, no obstante, es la mayor ilusión que opera en su densidad. En forma repetida hemos dicho que no existe el tiempo, a pesar de lo cual, en razón de haber sido tan eficientemente programados para aceptar este concepto, no hay manera de que puedan liberarse del mismo, sin importar qué tan fuertemente lo intenten, ¿no es así? Imagínense viajando al espacio exterior. Estarían totalmente perdidos cuando se enfrentaran con la realidad de que todo es todo al mismo tiempo, ¿no lo creen?
Erróneamente se puede inferir entonces que es fácil la “creación de la propia realidad;” postulamos anteriormente que la resonancia emocional acentúa determinados escenarios en la esfera personal; pero ciertamente no es fácil y no viene sin esfuerzos concentrados de nuestra parte. En cierto modo, recibimos lo que brindamos a la vida, y sólo el sincero esfuerzo consciente provoca cambios en nuestro entorno que serán ciertamente positivos. Evitar poner empeño en ello, a través de ese malhadado instinto de rapiña humano, buscando de forma gratuita o por medio del oportunismo lo que debe obtenerse con esfuerzo, es decir, obrar sin impecabilidad, nos convierte en alimento.

Remarquemos entonces que nuestra idea de fondo no es “hacer algo específico para obtener algo específico” como se indica en la mayoría de los textos sobre Creación de la Propia Realidad: esto no se diferenciaría demasiado de un ritual: una conducta mecánica orientada a producir un cambio forzado en la naturaleza a cambio de un negociado energético; deseamos remarcar la idea de la necesidad de estar alerta de cómo la realidad externa refleja parcialmente (dado que es compartida) el paisaje interno y la fuerte necesidad de higiene emocional para mantener un sincronismo positivo sobre nuestra porción de realidad; en este sentido, Thomas Minderle nos advierte sobre las estacas del determinismo en las que se apuntala cualquier desenlace: (5)
Téngase en cuenta que la resonancia emocional sólo se ocupa de la parte sincrónica y probabilística de la vida: lo que todavía está abierto al cambio. También existe la causalidad y el lado determinista que incluye todos los efectos físicos de las causas físicas que, no importa cuánto intente curvar la probabilidad, no pueden ser anulados o deshechos.

Si usted choca su coche, y luego intenta sostener una sensación de alivio, no espere que el accidente se revierta mágicamente, porque lo hecho hecho está; en el mejor de los casos, podrá atraer una recuperación médica fácil junto a una rápida solución legal y financiera del accidente. Cualquiera que sea el futuro probable que usted intente atraer debe incorporar el presente y el pasado preexistente.

Los pensadores de la Nueva Era se equivocan cuando tratan de ignorar los problemas existentes en la actualidad y piensan que por cerrar sus mentes desaparecerá de su realidad. No es así, la ley no funciona de esa manera. Puede configurar el futuro, pero realmente no se puede cambiar el pasado.
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Robert Monroe: una visión luminosa sobre la evolución

Habiendo comentado los escritos de Robert Monroe sobre el actual estado de nuestro planeta como el Jardín o Molino de los Dioses, proveedor del maná etérico de las entidades parasitarias, intentaremos verter algunas de las visiones que tuvo en sus reveladores viajes astrales hacia los futuros posibles de la evolución humana.

Uno de los descubrimientos más interesantes de Monroe fue que el planeta se encontraría envuelto en anillos o bandas espectrales, de un color gris o marrón profundo, en donde los individuos se congregan luego de la muerte física, durante un tiempo variable, en función a la resonancia vibracional y a su sistema de creencias. Las bandas espectrales fueron descritas en el libro Viajes Lejanos, de acuerdo a su orden de aparición y progresión hacia las zonas más exteriores del planeta, las cuales estarían divididas en sub-anillos y ocupadas por diferentes clases de entidades descarnadas. En definitiva, estas envolturas vibracionales funcionarían como un cerrojo para aprisionar almas una vez descarnadas del cuerpo físico.

La Primer Banda aparecía poblada de entidades con problemáticas en la impronta de la supervivencia básica, y se encontraban fuertemente sometidas al concepto de espacio-tiempo. Desde el punto de vista de las entidades superiores con las que Monroe comulgaba en sus viajes astrales, esta primer banda reflejaba “una masa de radiación de pensamiento caótico, sin dirección.”

El primer sub-anillo de la Primer Banda estaría ocupada por entidades exógenas que todavía intentaban participar de la vida física, pero sin éxito y parecían no estar al tanto de nada más; mientras que el segundo sub-anillo estaba conformado por seres aun en conexión a un cuerpo físico, en evidente estado OBE (out-of-body o viaje astral), procurando alcanzar el estado de vigilia (es así, que cuando lo alcanzan, y despiertan en su cuerpo físico, desaparecen de este sub-anillo). El tercer sub-anillo estaría ocupado por entidades exógenas que han abandonado la existencia física pero que no están consciente de ello, e intentan continuar con su vida acostumbrada, persiguiendo a sus seres queridos y muchas veces acoplándose emocionalmente con ellos (Monroe observó que este sub-anillo era uno de los mayores impedimentos para el desarrollo de la humanidad, y concluyó que el número de entidades se iría incrementando si el conocimiento humano ignoraba la existencia de estos apegos espirituales y continuaba programando la sumisión emocional en la niñez). El cuarto sub-anillo, poblado por entidades con apegos a la realidad física pero que se han dado cuenta de su situación descarnada; estas entidades han adoptado la actitud de “vale todo” y se expresan en distopías (réplicas bizarras) de nuestra realidad física.

La Segunda Banda contenía en su primer sub-anillo entidades exógenas que reconocen haber descarnado, pero su sistema de creencias no admite otra posibilidad de existencia, notando Monroe que estas entidades permanecen en una pasiva expectativa. El segundo sub-anillo estaría poblado de entidades con un poderoso sistema de creencias que les permitiría proyectar un faxímil de su propia realidad (probablemente se trate de los Teócratas y la Colegiatura Invisible mencionados en el libro War in Heaven). Estas entidades se congregan en diferentes realidades con sólidas estructuras jerárquicas entre sus miembros (egrégoras del tipo ministro/feligreses); siendo este sub-anillo probablemente el más nutrido de todos y por lo tanto el más manipulador, llegando sus tentáculos a la realidad física terrestre, en forma de sectas secretas y religiones organizadas.

La Ultima Banda comprendería a las entidades más avanzadas que en ufología se conoce como los que Detentan el Poder o en la jerga rosacruz los Arcontes: seres de Cuarta Densidad de Servicio a Sí Mismo, con una gran capacidad de manipulación de la realidad física y que exhibe una tecnología psíquica que dista de cualquier posible elucubración humana. (1)

Se nos informa que cerca del año 3000 estas bandas desaparecerán, encontrándonse un único anillo que irradia una prístina luz, ya sin discordancias ni distorsiones; sobre el planeta ya no habrá ciudades o signos de industrialización; el aire será límpido habiéndose restaurado el balance ecológico. Al cuestionar que había ocurrido, la entidad de consciencia superior que acompañaba a Monroe, le comenta que el balance fue restaurado por diseño y no por un cataclismo seguido de un rebobinado azaroso a un situación saludable; ya no había gente viviendo en zonas densamente pobladas, y esto era también por diseño. De hecho el planeta se hallaba en una diferente frecuencia vibracional: la presencia de Bandas estaba asociada al proceso de encarnación simultánea.

Monroe eventualmente logra comunicarse con las entidades que habitan el planeta y que ya no utilizan un medio verbal para expresarse, ni tampoco un cuerpo físico (al que se refieren como los “contenedores,” de igual forma que en mucha de la literatura ufológica), salvo ocasionalmente. Estos cuerpos se manifestan a través de pensamientos focalizados y utilizan la materia terrestre disponible y se mantienen en “capullos energéticos” que los preservan para cuando se requieran; en las Transcripciones Cassiopaea del 14 de Septiembre de 2002 hallamos un interesante refuerzo, enfocado en nuestra concepción del embrión áureo:
P: (J) Se dijo una vez algo sobre los seres bi-densidad. Eran como híbridos entre seres de cuarta densidad y un ser tercera densidad. ¿O puede que tal individuo sea un ser humano genéticamente mejorado?
R: Los humanos fueron una vez “bi-densidad.” Y algunos podrán serlo de nuevo de manera natural. Aquellos de “fabricación” de 4D SAS son similares. Basta con pensar en ellos como un tipo de portal orgánico con características sobredimensionadas.
Diseño artístico en la obra Poem,
considerar la Cauda Pavonis alquímica
y el retozante Onos Agôn Mysteria
Estas entidades, aun al ocupar un cuerpo, pueden transmutar la materia, manifestando una elevada capacidad de aprendizaje, experimentando la “consciencia planetaria” desde el punto de vista de cada especie que la habitó; curiosamente en el Material Seth (Seth Speaks) resuena una idea similiar que se asocia con el tiempo simultáneo:
Vuestro planeta Tierra me ha sido muy querido. Ahora puedo enfocar mi consciencia hacia él y, si así lo decido, experimentarlo de igual modo que ustedes; pero también puedo percibirle de muchas otras maneras que ustedes no podrían en vuestro tiempo.[...]
Cada persona, tanto los que están vivos —en sus términos— como los que han muerto, tiene una visión propia del mundo, y dicha “imagen viva” existe más allá del tiempo y el espacio. Y puede ser percibida por los demás. Cada visión del mundo existe en su propia particular “frecuencia,” y es posible de sintonizar sólo por aquellos que están más o menos en la misma frecuencia... Es bastante posible sintonizar con la visión del mundo de cualquier persona —en sus términos, viva o muerta.— La visión del mundo de cualquier persona, incluso si aun no ha nacido —desde vuestro punto de vista,— sin embargo sí existe.
Asimismo, estas entidades demuestran haberse despojado de la impronta de la supervivencia basada en el servicio a sí mismo y la consciencia enfocada en el cuerpo físico (engrandecimiento del ego), exhibiendo un amplio rango de experiencias que parte de lo más trágico de la experiencia humana a lo más sublime; ya no necesitaban dormir y su alimentación la realizaban a través de la energía que los rodeaba (probablemente relacionado al concepto de energía orgón del doctor Wilhelm Reich).

Como dato de color para el ojo entrenado, las entidades comentan a Monroe que los seres espirituales que arriben a la Tierra en aquel momento, deben experimentar al menos un ciclo de existencia en la realidad humana previo al cambio de frecuencia del planeta; e incluso aquellos que se graduaran del nuevo ambiente, luego del año 3000, ya no regresarían al planeta Tierra: no requerirían de experimentar la forma física y podrían acceder a niveles de densidad aun más sublimes. Permítasenos concluir con el siguiente extracto del notable John Keel de su libro Eight Tower:
Tal vez los hombres han pasado por todo esto antes. Tal vez hace 100.000 años, o hace cinco millones de años, había seres inteligentes que descubrieron estas energías y las usaron. Al igual que nosotros, ellos comenzaron con las ciencias pragmáticas y, finalmente, sus científicos, tal como los nuestros, se vieron confrontados con lo inesperado, lo inexplicable.
Una vez que lograron una comunicación directa y consciente con esta Fuerza, los valores de su mundo material se volatilizaron. La unidad con el cosmos eliminaría la necesidad de dinero, de productividad, de una organización civilizada. Toda la población llegaría a ser como aquellos dispersos ascetas que se sientan en trance en cuevas, disfrutando de Dios: la unidad de éxtasis total con el Todo.
Nuestro mundo se desaceleraría lentamente hasta por fin detenerse, a medida que esos fragmentos esquivos de energía que llamamos conciencia, abandonen nuestros cuerpos para reunirse nuevamente en la unidad primordial: será cuando el Aura de la Tierra, que ahora es indiscutiblemente oscura, de un color marrón sucio, se convertirá en dorada otra vez.

Uniformitarismo y catastrofismo

Pensemos por un momento en los ritmos estacionales de la naturaleza; estos transcurren en ciclos a los que estamos acostumbrados, como la constante revolución de las manecillas de un viejo reloj de pared. No por nada los textos herméticos y rosacruces insisten con el Principio Pendular y de Generación.

Si un observador neófito se topara con algún reloj que midiese las precesiones cósmicas, demasiado pronto sacaría conclusiones apresuradas: ¿acaso habría algo más que los visiblemente mensurables movimientos de las horas y minutos? ¡Oh, sí! Ahora entendemos este nuevo indicador que parecía no moverse: comprendemos que nos proporciona información sobre la revolución lunar.

Pero con el lento devenir de las semanas, el intelecto se embota con la repetición hasta que un nuevo e imperceptible marcador parece moverse: el ritmo estacional con las variaciones de temperatura y régimen de lluvias nos ha demostrado que nuestro reloj cósmico era más complejo de lo que pensábamos; este nuevo indicador que se mueve con excesiva tranquilidad en relación a los anteriores, efectúa una delicada revolución que atestigua un año sidéreo.

¿Nuestro observador se considerará satisfecho? Es muy probable. A lo largo de su vida, y la vida de su descendencia, el reloj cósmico ha mostrado una exactitud asombrosa informando solsticios y equinoccios, augurando tiempos de luz y cosechas, y previniendo los rigores del clima y las fuertes tormentas.

No fue hasta que pasaran varias generaciones de observadores que un ojo entrenado descubrió el velado dial que había pasado por una pieza decorativa. Este indicador se encontraba como fondo del gran reloj y en verdad parecía tan sólo un elemento que decoraba el marco central que se fundía en un armonioso juego de luces y sombras acentuando los desplazamientos de los demás indicadores en una sucesión de hermosos dorados, armoniosos plateados, desviados bronces y agresivos tonos de hierro. Del libro The Origin of Comets (El origen de los Cometas) de los autores Bailey, Clube y Napier:
En particular, los babilonios combinaron su astronomía con la idea de que la historia se repite, y con la fuerte creencia que los eventos celestiales ejercían control sobre los asuntos mundanos. La razón por la que este planteo haya surgido en las antiguas culturas mesopotámicas continúa siendo un enigma para los historiadores condicionados, tal vez como nosotros, con que el transfondo celeste es sólo un telón pasivo en el que se registran los eventos celestes.
Giorgio de Santillana y Hertha von Dechend plantean en el Il mulino di Amlethus (Hamlet's Mill en la versión inglesa) los detalles de esta intrincada máquinaria cósmica, la que descifran a partir de la mitología comparada de las culturas mesopotámicas, islandesa, precolombina e india. El Molino de Hamlet podría corresponderse con el oscuro significado del mítico Sampo del Kalevala finlandés; hemos hablado anteriormente sobre el Sampo y su semejanza con la Cornucopia o cuenco de la abundancia y que se relacionaría con las leyendas del Grial.

¿Nos hemos puesto míticos? Tal vez, pero no en el sentido usual de la palabra. Imaginemos que las constantes gravitatorias que rigen el plano físico no fueran tales, sino que pudiese fluctuar de vez en cuando en determinado sector de la galaxia.  ¡Horror!, gritarían al unísono los científicos ortodoxos. Nada de eso, aunque si bien es cierto que la realidad mutaría a una completamente diferente y, por cierto, nuestro soporte biológico también se alteraría de continuar vivos; leemos en el libro Universos Paralelos del físico teórico Michio Kaku (cap. Portales dimensionales y viajes en el tiempo):
Pero quizá la más extraña de estas anomalías [sobre agujeros negros, blancos y de gusano] es la posibilidad de universos paralelos y pasadizos que los conecten. Si recordamos la metáfora shakesperiana de que el mundo entero es un escenario, la relatividad general admite la posibilidad de trampillas, pero en lugar de llevarnos al sótano, nos encontramos con que las trampillas nos llevan a escenarios paralelos, como el original. Imaginemos que el escenario de la vida consiste en muchos pisos de escenarios, uno encima del otro. En cada uno de ellos, los actores recitan sus versos y se pasean por el decorado, pensando que su escenario es el único, ajenos a la posibilidad de realidades alternativas. Sin embargo, si un día caen accidentalmente en una trampilla, se encuentran lanzados a un escenario totalmente nuevo, con nuevas leyes, nuevas normas y un nuevo guión.
Las condiciones reinantes podrían dejar de ser del todo entrópicas, y ciertas leyes físicas, como aquellas de la termodinámica, deberían revisarse para adaptarlas al nuevo ambiente. Nuevas tecnologías surgirían o se readaptarían para aprovechar los recursos existentes: dispositivos o artefactos que hoy nos sonarían míticos. En el Material Seth, la serie de canalizaciones de Jane Roberts y Robert Butts, el capítulo IV del libro segundo, aporta una interesante hebra:
Ustedes creen que la historia física comenzó con el hombre de las cavernas y ha continuado hasta el presente, pero también han existido otras grandes civilizaciones científicas; de algunas de ellas se habla en las leyendas y otras les son completamente desconocidas; pero todas, hablando en vuestros términos, ya se han desvanecido.
Quizás les parece que como especie sólo tienen una oportunidad para resolver sus problemas, y que en caso contrario serán destruidos por su propia agresividad, por falta de comprensión y de espiritualidad. Igual que se les brindan varias vidas para que se desarrollarren y completen vuestras capacidades, de la misma manera las especies han sido dotadas con algo más que una única línea de desarrollo espiritual como la que conocen en la actualidad. La estructura de la reencarnación sólo es una faceta más de la totalidad del cuadro de posibilidades. En ella tienen literalmente todo el tiempo necesario para desarrollar aquellos potenciales que necesitan desarrollar antes de dejar el ciclo de reencarnaciones. Hay grupos de personas que, a lo largo de las reencarnaciones, se han encontrado con crisis tras crisis, han llegado a vuestro mismo punto de desarrollo físico, y entonces o bien han llegado más allá, o bien han destruido su propia civilización.
Si como se sugiere en pasajes del vilipendiado libro Forbidden Archeology de Cremo y Thompson que luego tomara Laura Knight para enriquecer su Historia Secreta del Mundo, el eco de esta tecnología pasara de una era a otra, el sentido se vería distorsionado dado que las condiciones del ambiente habrían sido fuertemente alteradas en sus constantes más básicas.

¿Adónde queremos llegar? Los años o revoluciones platónicas, entendidos como los ritmos estacionales cósmicos, desde la Edad Dorada a la actual Edad de Hierro son parte, en términos del principio hermético generacional, de una oscilación pendular entre las fuerzas creativas hasta su opuesto en las fuerzas entrópicas. Dichas oscilaciones implican cambios, denominémosle estructurales, en el tejido de la realidad física.

Las Cuatro Edades
en la Cruz de Hendaye
Sin embargo, ¿estas oscilaciones serán uniformes o implicarán cambios dramáticos al adoptar las nuevas constantes estructurales? ¿Y si tales eventos catastróficos fuesen parte necesaria, no lo veríamos acaso como un Fin del Tiempo o Tiempo del Fin? Quizá Fulcanelli en su celebrado libro El Misterio de las Catedrales nos oriente:
La Edad de Hierro no tiene más sello que el de la Muerte. Su jeroglífico es el esqueleto provisto de los atributos de Saturno: el reloj de arena vacío, imagen del tiempo cumplido, y la guadaña, reproducida en la cifra siete, que es el número de la transformación, de la destrucción, del aniquilamiento.

Ponerogénesis, abducciones y la patocracia

Imaginemos una raza alienígena de demonios que se alimentara de la miseria humana, y que estuvieran detrás de cada dolor, hambruna, peste o guerra ¿de qué manera podría esta civilización mejorar su fuente alimenticia? Si la tecnología no fuese un impedimento y lograse trascender los límites del tiempo, podría inyectar sutiles modificaciones en los eventos y crear sincronismos negativos; también podría alterar ciertos patrones genéticos para enfatizar características como la reactividad emocional, la búsqueda insaciable del placer o, mejor aun, disminuir la percepción de la población media ocultando los patrones de conductas psicopáticas de aquellos que detentan el poder.

¿Asistimos a una sucinta postal de la sociedad moderna?

Existe un velo sutil que cubre las ocultas asociaciones entre los tres rimbombantes términos: la ponerogénesis siendo la síntesis y desarrollo de la maldad, las abducciones como un proceso exógeno para la extracción o inyección de material genético y/o psíquico, y la patocracia entendida como un sistema de gobierno creado por una minoría patológica. Seguramente a algunos les sonará conspiranoico, ¿pero nos encontraremos tan inmersos en la realidad cotidiana que habremos perdido la sensibilidad de lo que está ocurriendo? William Bramley en su obra Los Dioses del Eden (The Gods of Eden) sostiene:
Las cuestiones a investigar podrían incluir: ¿En qué grado son las verdaderas personalidades sociopáticas dominantes de los gobiernos en la actualidad? ¿Porqué el pueblo las tolera? Aquellas religiones Custodio [Teócratas] que exigen obediencia a seres criminales alienados que ellos exhiben como “ángeles” o “Dios,” ¿han cegado a mucha gente para que sean incapaces de ver la sociopatía [trastorno antisocial de la personalidad] que realmente presentan?
El psiquiatra polaco Kazimierz Dabrowski nos puede brindar una buena pista con su teoría de la Desintegración Positiva, ofreciéndonos un punto de vista multinivel de la psiquis: en el primer escalón se encontrarían los sujetos con integración primaria, cuyas conductas se encuentran en las cercanías de los impulsos biológicos manteniendo una alta cohesión con nuestra realidad física/entrópica que el ojo entrenado no dudará en relacionarlo con los portales orgánicos.

A partir de este punto, los individuos pueden optar en acentuar intelectualmente las características proporcionadas por el Complejo-R en lo que Dabrowski denominó Crecimiento Lateral: un subjetivo refuerzo de las conductas urobóricas cuya hipérbole serían los psicópatas. Pero por otro lado, el individuo podría optar por el Crecimiento Global, ingresando en una espiral ascendente marcada por la objetividad y la lucha interior contra las conductas mecánicas, que llevaría al sujeto a remarcar su individualidad y a segregarse del resto.

Knight-Jadczyk en su iluminada reedición del libro Alta Extrañeza (High Strangeness), asocia la teoría del doctor Dabrowski al proceso de abducción; una concisa definición de abducción la describiría como el rapto de seres humanos por presuntas entidades biológicas extraterrestres; el ex-jesuita español Salvador Freixedo en su libro Teovnilogía, coincide en este punto en lo que podríamos denominar una visión colineal de la ponerogénesis que asola a la humanidad, postulando el por qué: el objetivo final de los procesos de abducción parecería tratarse no sólo en bloquear o refrenar las conductas altruistas o divulgativas sino en enfatizar el acervo genético de los psicópatas de turno; el procedimiento fue detallado originalmente en la documentación recopilada por Robert Teske en The Dulce Protocol:
  • la inserción de un dispositivo esférico de 3mm a través de la cavidad nasal del abducido dentro del cerebro [en el centro nervioso/óptico]; este implante es usado para monitoreo biológico, seguimiento y control del abducido;
  • implementación de sugestión posthipnótica para llevar a cabo actividades específicas durante una ventana de tiempo, con una planificación anticipada de 2 a 5 años;
  • eliminación de algunas víctimas, con el fin de obtener recursos biológicos para alimento;
  • asesinato de individuos que representen un peligro para la agenda alienígena;
  • experimentación de los efectos en ingeniería genética;
  • fecundación de mujeres y extracción de fetos para asegurar la supervivencia del híbrido.
Muchos de los predicadores de la Nueva Era coinciden en sostener un punto de vista positivo en las inteferencias exógenas, llegando al extremo de marginar a los abducidos que se consideren a sí mismos como víctimas de estas entidades parasitarias; sobre esta postura sumisa, que parece resonar con un Síndrome de Estocolmo cósmico, opinaba la doctora Karla Turner:
Hay una teoría [...] que dice que los abducidos que perciben sus experiencias de forma negativa, sólo lo hacen porque ellos mismos no son espiritual o psíquicamente avanzados. Las personas con un desarrollo cósmico superior tienen encuentros positivos con extraterrestres... y así la teoría sigue, y aquellos que tienen experiencias dolorosas o aterradoras son sólo unos Neandertales espirituales. Esta es la teoría favorita de los investigadores que afirman que los extraterrestres, ya sean objetivamente reales o no, sirven como “reflejos” de nuestra naturaleza espiritual sobre una base individual o de la especie en general.

Habiendo trabajado con tantos abducidos decentes, honestos y orientados positivamente, creo que esta teoría es incorrecta. Peor que incorrecta, es despreciable, tan despreciable como culpar a una víctima de violación por la violencia cometida en contra de ella. Esta actitud hace que muchos abducidos se sientan doblemente violados, primero por los extraterrestres que se los llevaron, y luego por los investigadores del fenómeno
OVNI a quienes acuden para explicaciones y ayuda.
Ponerología: el estudio del
ziggurat alimenticio
Pensémoslo de este modo: una civilización avanzada demoníaca, llamésela a gusto: arcontes, custodios o ángeles caídos, estaría detrás de una fuente alimenticia rica en emociones negativas generando dos humanidades en distintas proporciones: el neopsicópata o patócrata que explote su capacidad intelectual en refritar de manera continua las emociones negativas de una población sumisa; pero que dicha población, fruto de la adecuada mezcolanza genética, estuviese cegada de ver tal realidad y la tomara como cotidiano o mal necesario.

Cualquiera con un periódico en las manos coincidirá en que la dedicación al trabajo del arcontado rinde diariamente sus frutos; del segundo libro de Marshall Vian Summers, The Allies of Humanity (Los Aliados de la Humanidad):
[...] de las transmisiones provenientes de las bases que se encuentran en el interior de vuestro mundo, sabemos que varios “especímenes,” tal como se refieren a ustedes, han muerto o han tenido que ser consumidos por diversas razones. Y también sabemos que mucha gente está desapareciendo[...]
En su intento de engendrar un nuevo líder humano, un híbrido bajo su total control, ellos necesitan de estos recursos biológicos de los que hablamos. Esto a lo que nos referimos es la parte más secreta de su agenda, la que nunca revelarán por su propia voluntad [...]
Parafraseando al prestigioso Freixedo en sus libros La Granja Humana e Israel, pueblo contacto, el cobayo perfecto de los dioses está ingresando en su última versión: la sexta según los Mayas, y su etapa de refinamiento e implantación no tardará en llegar; esta etapa tiene altas chances de coincidir con los ciclos de cambio de era, donde una aniquilación global preparará el terreno para el nuevo prototipo de humanidad... no hemos de olvidar: el mejor suelo para sembrar proviene de las cenizas del cultivo anterior.

Enriqueciendo el planteo de ver nuestra realidad como lo que efectivamente parece ser: una Granja Humana, encontramos este informativo pasaje en el libro del psicólogo William Baldwin: CE-VI: Encuentros Cercanos del Tipo Posesión (en la versión original The DFE Tank Farm):
En cierto caso, una mujer de mediana edad descubrió lo que aparentaba ser un conducto adjunto en el área de la base de su espina dorsal. Se trataba de una cánula energética [¿tal vez un cordón etérico?] que extraía su fuerza vital. Al realizar el seguimiento con su visión interior, encontró que este se extendía bien lejos hacia el “espacio” en alguna otra zona, lo que parecía un pequeño planeta [¿quizá la Luna, y por eso Gurdjieff sostenía que eramos alimento para la Luna?].

Los trabajadores de aquel lugar eran de pensamiento lento, bastante lerdos para razonar pero atendían con diligencia sus tareas de recolección y cuidado de las estaciones de almacenaje de energía vital; se trataba de “silos” o “tanques” parecidos a lo que se utilizan en granjas o en las refinerías de petróleo de nuestro mundo.

Este era su único trabajo. Otros conductos similares venían de todas direcciones de innumerables seres vivos en muchos mundos hacia esta instalación de almacenamiento. Estos trabajadores recibían un pequeño porcentaje de la energía de fuerza vital recolectada en forma de compensación de un poderoso grupo de entidades superiores que controlaban la operación desde otro planeta. Estos trabajadores parecían no estar al tanto de ninguna otra cosa.

Fue entonces cuando intentamos llamar al líder de estas entidades. Y entonces respondieron: “Nuestra gente ha confeccionado este sistema de recolección y almacenamiento de la energía de fuerza vital. Las Entidades Negativas están a cargo de nuestra gente, y lo han estado desde hace mucho tiempo; y así es, las Entidades Negativas ordenaron el emplazamiento de todo este sistema de recolección de energía vital; asimismo estas Entidades Negativas toman lo recolectado para sus propios propósitos; y por cierto, nuestra gente es esclava de estas Entidades y no hay nada que podamos hacer al respecto, y desde ya agradeceríamos cualquier ayuda para lograr nuestra libertad.”

Decidimos llegar al fondo de esto y solicitamos intermediación de las Fuerzas Luminosas para hablar con la entidad superior que comandaba esta operación. En unos momentos, uno de ellos respondió a través de la voz de la mujer. Estaba sorprendido y muy irritado por la interrupción: “Efectivamente, nosotros usamos parte de la energía recolectada, pero la gran mayoría es llevada a un nivel por encima de nosotros en el reino de la oscuridad; y desconocemos lo que ocurre en tal plano.”
¿Queda algo por hacer? La masa humana, aquella que no aplique el análisis crítico y se deje arrear en el rebaño (político, cientificista o religioso), en las lapidarias palabras del rosacruz John Baines, estará condenada a aprender con métodos más arduos; probablemente en la próxima encarnación -en la sexta humanidad- pueda encontrar el sustrato y fricción suficiente con la cual comenzar a despertar; Baines prosigue en que sólo una pequeña cantidad de humanos despierta en cada iteración, y este despertar coincide con el trabajo interior del que ya hemos hablado.

El reino de la imaginación

A lo largo de algunos desasosegados artículos de esta colección, hemos intentado insinuar a los gritos que nuestra realidad humana se encuentra confinada en otra mayor y más vasta que se podría denominar hiperdimensional. Este es el término que buscó el astrofísico francés Vallée y que más tarde encontraría Jadczyk, aunque si bien es cierto que el doctor Kenneth Ring, algunos años antes en su prestigioso libro El Proyecto Omega, lo propuso como Mundo Imaginal:
Mi tesis, para resumirla brevemente, es que en el terreno de los encuentros extraordinarios, ver es destino. Lo que vemos con la visión imaginal es una representación de nuestro medio ambiente futuro. Y cuando digo medio ambiente futuro no estoy hablando de ningún supuesto mundo después de la muerte (aunque no estoy negando eso tampoco). Lo que quiero decir es que se convertirá en nuestro escenario medioambiental antes de la muerte.
Aquí podríamos dar rienda suelta a nuestra curiosidad y preguntarnos si este profesor emérito en psicología de la Universidad de Connecticut ha estado consultando alguna fuente no localizada de información, acaso semejante a las canalizaciones Cassiopaea, ya que asombro esotérico mediante, es extremadamente similar al proceso de ascención a cuarta densidad que se propone en dichas transcripciones.

Hemos hecho algún comentario sobre esta posible ascención, así que nos centraremos en este mundo imaginal, hiperdimensional o etérico. Ahora bien, el científico ortodoxo nos criticará que estamos hablando sobre temas marginales, con métricas inexistentes y eventualmente teórico-conceptuales, y que la filosa navaja de Ockham vendrá a cercenarnos cualquier intento de proponer algo que nos permita expander el actual paradigma anquilosante academicista.

Coincidimos con el corte quirúrgico contra teorías disparatadas, pero sólo si hemos considerado debidamente todas las posibilidades. ¿A qué nos referimos? El principio de economía de Ockham es similar en la teoría de grafos a la búsqueda del camino más corto; este algoritmo, cuando no se trabaja con heurística, requiere que se conozcan todos los nodos del grafo: es la única forma de asegurarse que el camino sea verdaderamente el más corto, y no aparezca más tarde otro circuito de menos nodos porque se obvió un puente; (1) nuevamente en palabras del doctor Ring:
En efecto, el mundo de los muertos y el mundo de los vivos son tales que entre ellos puede que, eventualmente, ya no haya una distinción bien marcada. [...] En resumen, creo que la fascinación, cada vez en aumento, por los encuentros extraordinarios [refiriéndose a los Encuentros Cercanos a la Muerte y Encuentros con Ovnis], así como la inmersión en sus dominios, puede estar presagiando perfectamente la chamanización de la humanidad moderna.
Este puente oculto entre el mundo de los muertos y el nuestro que no consideramos en nuestra realidad humana es la cuarta densidad. Algún espíritu inocente podrá plantearse la pregunta ¿en qué me puede afectar algo que no puedo percibir o siquiera concebir? Como respuesta vaga podríamos insinuar: ¿cuánto cree que le ha afectado la suerte en su vida? John Baines nos incitaría a evaluar la suerte como aquella componente exógena que el computador central impone en la vida del individuo: a algunos los beneficiará y a otros los perjudicará, pero siempre en función del beneficio último de los constructores del gran computador. Así que la única forma de detener el azar y retomar el control de nuestra existencia es cortando la conexión; en términos de Castaneda, desprenderse de la instalación foránea: el programa cliente que reside y que se ejecuta en nuestra mente y que se conecta permanentemente con el servidor central del sistema de control.

Así parece ser la dura realidad: el humano promedio es una computadora biológica, corriendo diferentes procesos reactivos, robots programados para obedecer un servidor central en manos de hackers del alma que atesoran la energía emocional emanada de un ganado ignorante que pastorea las sobras de una libertad animal enrarecida. (2)

En algunos casos, no estaría muy lejos comparar nuestra actual realidad humana con algún cuento de H.P. Lovecraft... pero es cierto el dicho que reza: sólo en la oscuridad el hombre pierde su sombra, y es en este mixtusorbis terrenal, donde aquellos que así lo eligen puedan limar las asperezas del alma, pulir la Piedra y prepararse para el momento en que se arree el ganado hacia el matadero, pues será el momento preciso para intentar volver a casa, en las proféticas palabras del doctor Ring:
Keys to Imagination
portada en la obra de Yanni

Habremos de tener un nuevo mundo consensual, pero no tendrá nada que ver con los sentidos. En su lugar será el resultado de una capacidad expandida, por parte de los seres humanos, para la visión imaginal. Y lo que eso querría decir es, ni más ni menos, lo siguiente: la humanidad sería conducida de regreso a su verdadero hogar en el reino de la imaginación, donde sería liberada para vivir en un tiempo mítico y dejar de verse condenada a vivir encarcelada en el tiempo histórico.
Creemos que hay mucho que podemos asociar con estas palabras; algunos datos de color nos proporcionaría la Tierra de Fantasía de La Historia Sin Fin del escritor alemán Michael Ende, el ejercicio ininterrumpido en su subcreación del profesor Tolkien y sin lugar a dudas las palabras de Neville Goddard:
Aprende cómo usar el poder de tu imaginación, con amor, en beneficio del prójimo, por que el Hombre se está moviendo hacia un mundo donde todo está sujeto al poder de su imaginación.
* * *
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La interfaz espiritual (II)

Jacques Vallée en más de una oportunidad se aventuró como observador en varios experimentos parapsicológicos. Si bien su área de investigación siempre estuvo relacionado a las matemáticas, en especial a las ciencias de la computación, encontró una forma creativa de mezclarse con los investigadores de lo paranormal, y eso sin mencionar su extensa trayectoria en el análisis de UFO o en sus palabras: fenómenos aéreos anómalos.

El doctor Vallée estableció una interesante racionalización informática sobre los procesos de Visión Remota, esto es, la capacidad de elucidar un objeto o lugar sin los sentidos físicos, utilizando lo que comúnmente se denomina como percepción extrasensorial; su hipótesis de trabajo gira alrededor de una simple cuestión que en informática se conoce como técnicas de recuperación de información (information retrieval). La forma de explicar fácilmente esto se relaciona a cómo una típica computadora almacena y recupera bits, siendo un bit la unidad mínima de información (la abstracción de un valor binario 0 ó 1, es decir, como un interruptor: apagado o encendido).

Dentro de los componentes electrónicos de las computadoras se encuentra la RAM o memoria de acceso aleatorio; las pastillas de RAM trabajan como una interfaz para acceder, reorganizar y manipular la imagen de los estados binarios electromagnéticos; los tipos iniciales de RAM evolucionaron de burdos interruptores mecánicos (como los relés), pasando por lámparas incandescentes, núcleos de ferrita, a conjuntos (arrays) electromagnéticos como los actuales, donde la imagen binaria es almacenada en material sólido dieléctrico. Es interesante analizar esto desde una perspectiva más amplia: obsérvese que el estado de la computadora -la imagen binaria de sus procesos- no es física sino electromagnética, y las pastillas de RAM son simples interfaces físicas que facilitan la lectura y escritura.

El ojo entrenado tal vez pueda observar una curiosa analogía con respecto al cerebro y la mente humana; del notable aunque también cuestionable libro War in Heaven de Kyle Griffith:
Una mente está en el cerebro del cuerpo físico,(1) y la otra está en el alma [conformada de materia] astral, y ambas tienen consciencias separadas. Normalmente, la mente astral es consciente mientras el cuerpo duerme, en cambio, mientras la mente física está despierta la astral se apaga. Aunque es posible en determinados estados de conciencia alterada que las dos mentes puedan estar conscientes simultáneamente.
Durante su presentación en The Software of Consciousness, Vallée incursiona en esta idea, basándose en una caótica investigación que desarrolló junto a Ingo Swann y Richard Bach (decimos caótica porque así la define Vallée luego que la primer fase de descubrimientos fuese interferida, donde investigadores e investigados cayeron en grandes disputas emocionales y financieras, y los resultados terminaran como clasificados por las agencias gubernamentales, sin que pudiesen publicarse determinadas conclusiones).

En definitiva, en términos informáticos hay básicamente dos formas de acceder a un bit: directamente, leyendo el dato en la celda de memoria o indirectamente, accediendo a la dirección informada en una celda de memoria. Con los resultados obtenidos en la investigación, era concluyente que los investigados obtenían datos a través de medios no físicos entonces, ¿de qué forma lo hacían?

Direccionamiento directo
Direccionamiento indirecto
El doctor Vallée concluye con que es necesario conformar un nuevo modelo de entendimiento de la consciencia, con el objetivo de dar explicación a ésta u otras investigaciones del campo de la percepción extrasensorial. ¿La consciencia interpela a otra consciencia que conoce el dato a buscar? En el caso de un experimento doble ciego, ninguna consciencia conoce dicho dato hasta que el experimento concluye y se contrastan los resultados, ¿entonces la inquieta consciencia se adelanta en el tiempo en que alguna otra conozca dicho dato?

¿Tal vez existe un repositorio universal de información donde se encuentren todos y cada uno de los posibles estados de un determinado universo en un tiempo dado? Si esta base de datos global existiese, una consciencia con determinado Conocimiento (ya sea consciente o en su esencia) podría obtener cualquier información simplemente accediendo por medio de las coordenadas o parámetros de búsqueda, y explicaría casos como el de Michel de Nostradamus. ¿Podríamos incluir aquí el concepto teórico de Campos Morfogenéticos del doctor Rupert Sheldrake, aquellos bancos con información que son utilizados como datos estructurales por los organismos vivos? Carl Friedrich von Weizsäcker postula en Tiempo y Conocimiento (Zeit und Wissen) de manera elegante su teoría de física digital:
En el sentido de la física tradicional, la información no es ni materia ni energía. En cambio, la idea de información nos lleva a dos aspectos contrarios a la materia: forma y consciencia.
En cualquier caso, la simple explicación bioquímica del cerebro y la memoria pareciera ser insuficiente. ¿Tal vez, y aquí especulamos, el cerebro es una interfaz con un grado de densidad más sutil? Si así fuera, sería posible para nuestra mente, en determinados estados, acceder a repositorios externos y explicar la telepatía... al fin y al cabo, ¿nada más marginal que intercambiar mensajes configurados en grafos de plasma quizá? Del libro Los Brujos Hablan de John Baines:
En la mente tenemos la puerta de entrada a lo que conocemos con el nombre de cuarta dimensión o plano de la energía. Todo lo que puede ser imaginado por el hombre es una realidad en el plano de la energía y por lo tanto puede llegar a realizarse en el campo material.

La biología de los cuerpos sutiles

Paralelamente a los artículos sobre la interfaz espiritual, expondremos un poco de material marginal que a diferencia del anterior no puede ser sustentado científicamente, al menos por el momento. La mayoría de las referencias provienen de fuentes, tanto modernas (Teosofía, Ufología y Clarividencia) como antiguas (Vedanta y Taoísmo); utilizaremos la terminología moderna occidental y citaremos las analogías orientales más próximas.

Hemos visto que el cuerpo etérico se puede considerar como una matriz de potenciales donde la materia corpuscular (física) se acopla como herrumbres a un campo magnético; este cuerpo sutil tiene su soporte en el cuarto estado de la materia y se puede entender como el entramado energético que sustenta los procesos bioquímicos de un organismo vivo.

El cuerpo astral cumple una función análoga a la que el cuerpo etérico lo hace con el físico; la materia astral es aun más sutil que la etérica, y al igual que hemos vinculado el cuerpo etérico con la materia oscura (plasma oscuro), la materia astral encajaría perfectamente con la científicamente denominada energía oscura. Ambos cuerpos sutiles pertenecen a la cuarta densidad y sirven de interfaz con la quintaesencia o Cuerpo Esencial; este cuerpo es de extrema sutileza y podríamos situarlo en la quinta densidad del Modelo Ra/Cassiopaea ya que no se trataría de materia sino ya de energía pura. Al Cuerpo Esencial también se lo denomina Matriz Etérica, esto es, el molde eterno de donde surgen los demás cuerpos más densos. El cuestionado libro de Kyle Griffith: War In Heaven (Guerra en el Cielo) comenta al respecto:
El alma es en realidad un cuerpo astral, conformado por una forma especial de materia. Esta materia está compuesta de partículas subatómicas, como la materia ordinaria, pero con diferentes propiedades. Llamemos a esta forma especial materia astral, y la forma ordinaria materia física.
Las partículas subatómicas que componen la materia astral tienen diferentes propiedades que las partículas que componen la materia física. Los físicos de la Tierra han nombrado y descrito algunas de estas propiedades, tales como la masa, spin [giro] y carga eléctrica. También se tienen términos como "encanto" en su vocabulario para las propiedades que la comunidad científica aparentemente entiende mucho menos.
La principal diferencia entre la materia astral y la materia física es que todas las partículas subatómicas astrales poseen mucha menos masa que las partículas equivalentes de la materia física. Las cargas y las relaciones de masas de las partículas de los átomos astrales son aproximadamente las mismas que las de los átomos físicos.
En otras palabras, las partículas que componen el núcleo de un átomo de materia astral tienen una carga eléctrica positiva o neutra, y su masa es mayor que la de las partículas cargadas negativamente que giran alrededor del núcleo. Sin embargo, las partículas subatómicas astrales equivalentes a los protones y neutrones físicos son mucho más diminutos que los electrones físicos. Consideren que sus físicos a menudo describen los electrones físicos como de "masa insignificante" en comparación con los protones y los neutrones físicos, esto significa que la masa total de átomos astrales es extremadamente pequeña.
Tanto Gurdjieff como Ouspenski hablaban de los "yoes:" estos egos forman la personalidad del individuo, cada uno con sus inquietudes, intereses y objetivos, donde la finalidad del Cuarto Camino es fusionarlos de manera de lograr que se normalicen las emociones caóticas y los objetivos superpuestos. Análogamente, el objetivo final de la Alquimia es la eliminación de las impurezas y la sublimación de la materia; en definitiva, una forma velada de decir exactamente lo mismo: las impurezas de la personalidad o yoes son los samskaras de los escritos vedas y la Consolidación del Sub-Mayordomo del Cuarto Camino tiene su contrapartida alquímica en el nacimiento de la supraconsciencia, nuestro Infans Solaris, hito singular y de características ontológicas que se desencadena cuando el Nigredo transita hacia el Albedo durante la encumbrada Teofanía Mineral.

Cada samskara se genera por una herida emocional, y es por ello que tenemos más de una acepción para el término; para generalizar sin perder semántica, podemos definir un samskara como un condicionamiento mental negativo. El cuerpo astral está formado por samskaras o yoes, y cada uno de estos yoes puja por sus intereses en general bastante egocéntricos. Samuel Sagan nos enseña en su libro Regresión, Terapias de Vidas Pasadas (capítulo V):
Un entendimiento clave es que el cuerpo astral está hecho de samskaras. Su misma naturaleza es reactiva y se aferra, y su sustancia es como un mar de samskaras, algunos grandes, otros pequeños, algunos más relacionados a las emociones y otros más relacionados a los pensamientos. Aún cuando el cuerpo astral no tiene unidad y consiste en un montón de parches distintos que no coinciden, todas sus partes están estrechamente relacionadas.
Una divertida analogía entre la Alquimia y la Informática representaría al Yo Real como la CPU o procesador; y los yoes o samskaras serían las aplicaciones, todas orientadas a correr sin importarle las demás (esencialmente egocéntricas); estas aplicaciones consumen tiempo y recursos del procesador cada vez que se ejecutan; sin embargo, si se lograra unificar bajo un robusto sistema operativo que controlara las asignaciones de recursos entre las aplicaciones heterogéneas, se lograría un sistema unificado que correría suavemente y a su vez fuera user-friendly (es decir, orientado a servir al prójimo).

Los cuerpos sutiles de 4D son
la interfaz del Espíritu en 5D
Ahora bien, ¿a qué se debe este supuesto desbalance de los samskaras o yoes? Y aquí ingresa una componente bastante marginal: la percepción del Tiempo; los yoes o samskaras se encuentran en cuarta densidad y pertenecen a un único cuerpo sutil de energía oscura. ¿Pero por qué hay tantos yoes? Básicamente porque en cuarta densidad, donde reside nuestro cuerpo astral, no existe el tiempo; en dicho repositorio de energía oscura, nuestra mente humana está enmarañada con distintas versiones de nosotros mismos en algún otro punto de la realidad física de tercera densidad. Del libro CE-VI: Encuentros Cercanos del Tipo Posesión del psicólogo William Baldwin:
La personalidad de la última vida, de hecho todas las personalidades de las vidas pasadas y potenciales futuras, están contenidas dentro de la esencia del alma, junto con los recuerdos y los guiones de las vivencias de todas las vidas del individuo. Todo el abanico de las vidas pasadas y futuras, en este planeta o en otros lugares, está disponible para el individuo en un estado alterado de conciencia. El flujo lineal del tiempo es un artefacto del universo físico, que se experimenta únicamente al estar encarnado en la forma física. Las vidas pasadas y futuras no parecen estar dispuestos en esta forma lineal.
Nuestro Yo Real en quinta densidad se proyecta en cuarta densidad a través del cuerpo astral, y de este único cuerpo emanan los diferentes cuerpos etéricos que conforman los ligamentos energéticos de las instancias físicas de nuestros cuerpos humanos en tercera densidad. Es por eso que, un tema no resuelto en otra vida, queda remanente en su huella astral en cuarta densidad, afectando otras instancias en tercera densidad; continua el doctor Baldwin:
Muchas personas rechazan la idea de buscar los problemas en una vida pasada, ya que dicen tener suficientes problemas en la vida presente. Esto suena razonable. Sin embargo, en la práctica clínica, los clientes descubren que presentan conflictos en esta vida y los problemas a menudo se deben a un trauma que se desencadenó en eventos de vidas anteriores. Las memorias de vidas pasadas pueden venir en muchas formas: la experiencia de un déjà vu; sueños recurrentes, ya sea en una ubicación específica, o de un evento aterrador; un miedo infundado inexplicable, o una fobia paralizante. Las personas que temen el agua, o a hablar en público, o le tienen miedo a las alturas (por nombrar sólo unas pocas fobias comunes) a menudo descubren el recuerdo de haberse ahogado, o haber sido ahorcado o quemado en la hoguera ante una multitud, o la caída desde un lugar alto en otra vida. Al ser estos traumas de vida anteriores explorados y resueltos en sesiones de terapia, las fobias dejan de existir.