Síndrome de post-abducción (I)

El síndrome de post-abducción envuelve una serie de procesos que padece una víctima luego de un episodio de supresión de la libertad física o psíquica. Por lo general, las abducciones tienen efectos devastadores en la vida de un individuo y sus consecuencias pueden prolongarse por muchos años pues, como hemos visto anteriormente, el subconsciente puede intentar recrear la situación indefinidamente, motivado en el deseo de regresar al hecho (generalmente bloqueado) que dio origen al trauma. Estos efectos pueden ser clasificados en:
  • físicos, que van de cicatrices por remoción de piel o por punciones, a problemas orgánicos intensos; según el doctor David Jacobs, estos se manifiestan con mayor intensidad en las mujeres, debido al programa de hibridación alienígena que acostumbra a desencadenar dificultades reproductivas e infecciones, principalmente en la zona genital y umbilical (dado que el ombligo (1) es un sitio de aplicación habitual para inyecciones);
  • psíquicos, que abarcan desórdenes neurológicos y psicológicos, y de acuerdo al Material Matrix, desajustan los campos bioeléctricos del organismo (el cuerpo etérico); estos desajustes se pronuncian en el caso de existir implantes, dado que afectarían la secreción de glándulas, en especial la pineal y pituitaria; otros trastornos psicológicos —cuya raiz subyace en los mecanismos implantados de obstrucción de recuerdos— se observarían en los picos de ansiedad que interfieren drásticamente con la vida del individuo.
La dificultad de estos individuos se acrecienta cuando en apariencia jamás recuerdan o consideran posible una experiencia de abducción; algunas de estas consecuencias fueron indirectamente enunciadas en los artículos Allergic to Hope (Alergia a la Esperanza) y Addiction to Alone Time (Adicción al Tiempo en Soledad) por el doctor en psicología Stan Tatkin; pero al parecer, el tratamiento aislado de estos síntomas es poco efectivo y sólo pospone la resolución completa del problema.

El enfoque que proponemos sobre la naturaleza de los procesos de abducción dista un tanto del acostumbrado: nuestra perspectiva del fenómeno considera la posibilidad de una abducción física con toda la parafernalia OVNI y bajo un "pilar de luz," empero entendemos que las más usuales y que pasan desapercibidos utilizan tecnología hiperdimensional donde el proceso tiene antes que nada características psíquicas en vez de físicas; es el psiquismo del individuo el que es arrebatado y sustraído de la línea de tiempo e introducido en un reino con dinámicas diferentes, que algunos profesionales de la mente podrían caratular con cualidades oníricas e hipnoides; y es sobre este psiquismo o "huella del alma," sobre el que se opera. En las teorías ufológicas recientes, nuestro enfoque coincide en varios aspectos con la Teoría de la Distorsión.

Deseamos enfatizar la posibilidad de realidades o reinos superiores, y que estos incluyen a la realidad física; estos reinos —que operan en octavas de frecuencia que se desentienden de los estados corpusculares de la materia a los que estamos confinados— también presentan entidades biológicas pero de naturaleza diferente, acorde a las condiciones energéticas imperantes que, sin embargo, parecen no estar tan estrechamente sometidas a la Ley de Conservación de la Energía, y esto significa que existen chances para una existencia anti-entrópica o creativa. A lo largo de esta colección, hemos denominado a estas realidades como cuarta densidad, de naturaleza más sutil o etérica. El ufólogo Thomas Eddie Bullard en un estudio comparativo entre las abducciones y la narrativa folklórica comenta:
Los paralelos entre el fenómeno OVNI y el folklore fueron una piedra angular a través de la cual los investigadores expandieron el trabajo pionero de [Jacques] Vallée. Estos pequeños enanos grises reportados en los avistamiento de aterrizajes tienen sus semejanzas en las creencias populares alrededor del mundo. [...]
Pero si nos enfocamos en la imaginería, la estructura narrativa y los patrones mitológicos recurrentes, vemos que se corresponden con la iniciación y viajes shamánicos. [...] El candidato está gravemente enfermo o en trance, y su alma abandona el cuerpo y se encuentra con unos guías que lo acompañan al inframundo, donde los demonios lo torturan; eventualmente es implantado con cristales de roca en su cabeza, que le brindan poder y comunicación con las entidades espirituales; esto ocurre en una tétrica caverna con una iluminación uniforme pero no localizada. Cuando el iniciado retorna, puede permanecer inconsciente por días, y subsecuentemente cambia su vida como un shamán, con la capacidad de sanar [...] Cualquiera familiarizado con los reportes de abducción rápidamente identifica las equivalencias entre el tiempo perdido, los pequeños guías, el espantoso análisis en la nave o caverna y la transformación que se produce después. Incluso el aspecto de la iluminación en la habitación durante la revisación médica tiene correlaciones con las leyendas siberianas.
Ilustración de William Blake:
El examen de Hiob (Job)
Dado que las abducciones, sobre todo en el caso de mujeres y niños, parece transcurrir en las horas nocturnas de reposo, los patrones de sueños son también alterados: la ansiedad por la recurrencia de episodios de terrores nocturnos puede deprivar del descanso y llegar a deteriorar gravemente la salud en un periodo corto de tiempo. Reiteramos que estas experiencias se dan en lo que pareciera ser niveles oníricos y su desarrollo lineal casi siempre está bloqueado en la memoria consciente, pero pueden llegar a revelarse en la forma de vívidas pesadillas. La personas aquejadas acostumbran a utilizar una luz indicadora noturna o un emisor de ruido blanco a la hora de conciliar el sueño; sin embargo, las sensaciones de que "algo está por ocurrir," no desaparecen y esto conduce a un hábito de reducción de horas de descanso frente a la población no afectada.

Existen componentes de alta carga sexual durante las experiencias de abducción. De acuerdo al Material Cassiopaea original, la mayoría de los escenarios sobre episodios sexuales son una pantalla para la extracción de energía líbido; (2) sin embargo, no se descartan las experiencias de examen y sondeo genital orientados a la recolección de óvulos y esperma. En el caso de infantes, es común que sientan pavor de regresar al lugar específico donde se inició el proceso; de acuerdo al Material Matrix (Matrix II, Panic Type Disorders, pág 142):
Un significativo nivel del trauma resultante del abuso sexual de niños tiene su origen en entidades no humanas. Los niños, incluso en edades menores a 4 meses, son abducidos y su aparato genital es examinado detalladamente.

Esto conduce a graves efectos en el desarrollo psico-sexual del infante. Cuando el niño llega a los 4 ó 5 años, estos exámenes genitales se ven incrementados; al igual que otros adultos, sus órganos son sondeados y manoseados. Los perpetradores frecuentemente llegan a manipular sensualmente a la víctima, causando ráfagas de placer luego de los exámenes; la situación deviene entonces en experiencias de connotación de abuso sexual: muchos niños tienen su primer experiencia a través de estos exámenes de recolección de esperma.

El resultado final es que algunos adultos quedan con la "sensación de que han sido abusado de niños," y si bien es cierto, no fue un hecho perpetrado a nivel humano.
Esta asociación de abuso sexual por entidades no-humanas fue independientemente redescubierta años más tarde en el Simposio sobre Abducciones celebrado en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), y publicado en el libro Close Encounters of the Fourth Kind, del periodista Courtland Dixon Barnes Bryan (cap. Postconference Interview: Carol and Alice, pág. 356): (3)
[...] Alice [una abducida] se echó a llorar. Cuando Budd [Hopkins, el hipnoterapeuta] le pregunta la razón, ella responde: "Me siento culpable por mi padre." Budd le indica que ahora puede hacer frente a la relación con su padre de una manera diferente, como resultado de lo que ha aprendido, y que poco a poco todo cobrará un mayor sentido. Sostiene que ahora será capaz de mirar a los bebés con otros ojos y en un sentido diferente [Alice tenía animadversión por los bebés, quizá relacionado a la forma de los Grises —considérese la hipótesis CalFet— y a los embarazos y retiro prematuro de feto producto de concepciones forzadas; a su vez, durante varias de sus abducciones era obligada a cargar bebés deformes].
Budd señala que su terapia inicial consistió en concentrarse en lo que realmente Alice creía que era el problema: la supuesta violación a los doce años por su padre, y explica que todo lo que estaba diciendo y observando sobre la violación "fue apropiado para la edad [en la que supuestamente ocurrió]" y que "décadas de maltrato llevan su tiempo en deshacerse. Pero ahora que se ha revelado la violación como una experiencia de abducción alienígena," dice Budd, "el trauma deberá desaparecer. La prueba está en la desintoxicación del trauma."

La supuesta violación por su padre, explica
Budd, no era la raiz del problema. Su padre no había causado el trauma, pues él no era la fuente del mismo. "Ya no es un recuerdo oculto," le comenta a Alice. "Estabas recibiendo tratamiento para la enfermedad incorrecta. La prueba será si hay una sensación de alivio. Los dolores de cabeza deberán moderarse. La depresión se aliviará. Habrá una sensación de plenitud."
Estos sucesos marginales que sin embargo poseen una enorme carga psicológica en la vida social, y que el doctor Jacobs etiqueta magníficamente como Secret Life (Vida Oculta), confieren una componente que actúa como un velado contrapeso en las decisiones personales: muchos abducidos son renuentes a tener descendencia, quizá por una innata consideración externa a que sus hijos no sufran un tratamiento semejante; asimismo, existe una tendencia de los abducidos al aislamiento crónico, debido a la desestabilización de la psiquis por reacciones de pánico agudo, aunado a la dificultad para mantener a largo plazo relaciones afectivas estables. Este tema pudiera estar relacionado con episodios de taquicardia e hiperventilación y otras reacciones de ansiedad, anclados sobre subrepticios resortes en el inconsciente que se activarían ante un suceso o evento externo preprogramado. El Material Matrix concluye:
Algunos de los ataques de pánico no son resultado directo de la ansiedad, sino que son el resultado de recuerdos inconscientes que se filtran hacia el estado consciente. Los individuos pueden experimentar situaciones de pavor y terror sin saber la razón subyacente. Ciertos sueños que han sido vívidos pero confusos pueden adoptar una incrementada importancia.
* * *
*

Iatromantis y la visión de la predación etérica

Concluimos la entrega anterior con las palabras de Peter Kingsley cuando presentaba al iatromantis o sanador-profeta griego en su libro En los oscuros lugares del saber:
[...] el estado que habían entrevisto o experimentado los griegos -ese estado que podía llamarse un sueño, pero no es un sueño vulgar, sino que es similar a la vigilia sin estar despierto, como estar dormido sin estarlo- tenía sus propios nombres. [...] Acabó siendo más conocido con el título de samâdhi.
El profesor Tolkien, en la épica obra El Señor de los Anillos, reflota en varias oportunidades al sha-man u hombre santo: tanto Aragorn como ElrondGlorfindel y Galadriel, pero sobre todo el mago errante Gandalf, son de una u otra forma sanadores y profetas; y en particular, los Elfos (el Hombre Edénico) tienen esa virtud de estar dormidos sin estarlo:
Legolas ya no se movía; las manos hermosas cruzadas sobre el pecho, los ojos abiertos, unía la noche viviente al sueño profundo, como es costumbre entre los elfos.
¿Pero por qué es necesaria la consciencia durante el sueño profundo? En términos informáticos, un shamán es un transductor natural de información entre diferentes densidades de consciencia, es decir, es un medium o canalizador no inconsciente, dado que mantiene su estado de vigilia durante la totalidad del proceso; y quizá sea la razón por la cual su sistema nervioso se vea desafiado en las muchedumbres metropolitanas, porque en cierto sentido, captan un sinnúmero de mensajes y situaciones que pasan desapercibidos por el resto.

Esta predisposición innata puede ser comprometedora, sobre todo cuando el individuo ignora su latente capacidad aunado a la falta de esclarecimiento y trabajo interior: su sistema nervioso, de manera predeterminada, detecta e intenta informar pero sin éxito aquella porción velada del iceberg de la realidad, que es incesantemente manipulada por oscuras manos en el tumulto de lo cotidiano. Por supuesto que en nuestra intervenida realidad, el sistema de control ha ideado numerosas formas de acallar químicamente estos desesperados mensajes que preparan el despertar shamánico: el baluarte del arcontado farmacológico silencia sin remordimientos a través de su disciplinario cilicio psicotrópico suministrado bajo las sagradas escrituras del DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales); del libro La Historia Secreta del Mundo de Laura Knight-Jadczyk:
En muchos casos la elección del chamán se manifiesta a través de una enfermedad bastante seria que solamente es susceptible de curación mediante el "ascenso al cielo." Luego de la extática visión de iniciación, ¡el chamán se siente mucho mejor! Luego de responder al llamado de los dioses comienza a demostrar una constitución más que normalmente saludable [...]

Otro punto que es preciso enfatizar es que el chamán debe ser capaz de estar en completo control de sí mismo aun en medio del más profundo estado extático (la canalización mediante trance y su consiguiente ausencia de memoria de todo lo que sucede no es una actividad propia del verdadero chamán). Esta habilidad de "caminar entre dos mundos simultáneamente" es muestra clara de una extraordinaria constitución nerviosa. [...]

El Don Juan de Castaneda se refiere a esto como un estado de "impecabilidad." Esa idea también aparece en el sistema arcaico de los Yakut, en el cual el chamán debe ser "serio, poseer tacto, ser capaz de comunicarse de manera efectiva con todas las personas, y sobre todo, no debe ser presuntuoso, orgulloso o malhumorado." El verdadero chamán emana una fuerza interior que es conciente pero nunca ofensiva. [...]
Del pintor polaco Zdzislaw Beksinski
(sus obras carecen de nombre)
En general, y esto tal vez tenga reminiscencias con cualquier pabellón psiquiátrico citadino, el shamán en potencia recibe visiones de la realidad humana que afectan su desempeño como «sujeto productivo» en nuestra sociedad de consumo; y considere el lector que no sólo estamos hablando de sueños o visiones hipnoides, sino percepciones que trascienden el sentido de la vista, donde se captan sonidos, olores y en donde el sistema de creencias estándar se ve efectivamente destronado. Dentro de la escuela de pensamiento gnóstico, es posible encontrar explicaciones puntuales para estos immrams o "viajes del héroe," dado que el iatromantis esclarecido puede observar la predación etérica que se vivencia en el plano físico; en un sujeto preparado, esta «segunda atención» es selectiva, y sólo se accede a ella dentro de un marco intencional, pero en un sujeto inexperto ciertamente es demoledor; nos permitimos compartir la visión del Ente (sistema de control) del psicólogo e iniciado Roberto Torres en su libro Los Guachos:
Vi miles de demoníacos seres que se deslizaban por la calle. Algunos tenían tentáculos que introducían en las personas. Otros eran como larvas, que parecían succionar diferentes zonas del cuerpo de quienes las llevaban colgando.
[... (su pupilero o facilitador) Octavio] me exhortó a poner atención al tiempo que una chica joven, de cuerpo escultural y cabellera abundante, pasaba junto a nosotros. Su perfil derecho era perfecto. Pensé que tenía una belleza casi insuperable, hasta que se dio vuelta y pude ver su cara completa. El costado izquierdo de su rostro estaba siendo carcomido por unos largos gusanos que caían hasta su hombro. Ella reía con otros que la acompañaban y a pesar de su estupenda dentadura, de un lado parecía la mismísima parca.
Entonces sufrí mi primer desmayo, el que habrá durado no mucho más de medio minuto. Las calles se encontraban repletas de estiércol al igual que los frentes de los edificios, aún de los más modernos y lujosos. Un llanto agudo e indómito alcanzó a mi alma, y atravesado por anómalas convulsiones, las lágrimas brotaron de mis ojos.
Una multitud de hombres y mujeres que caminaban por las veredas parecían quemarse, por el efecto de una altas llamas que surgían de sus pechos, tapándoles la fisonomía que de vez en cuando lograba entrever, tal si se derritiera perpetuamente. El olor que entraba por la ventanilla era de una hediondez imposible de describir.
Tal vez para evitar esta clase de shocks, el reconocimiento e iniciación en tribus y culturas preparadas, se daba durante la infancia y la adolescencia respectivamente, por parte de otros iatromantis ya esclarecidos. Los Guachos Quilmes detectaban precozmente al posible candidato en función de su ascendencia familiar, aunque no se descartaba a otros individuos aislados que presentaban inquietudes o rasgos que no pasaban desapercibidos por el consejo de sabios; como bien plantea Mircea Eliade en su libro El Chamanismo y las Técnicas Arcaicas del Extasis, shamán se nace pero también se hace:
Pero no basta la condición de hijo de chamán; es necesario, además, que el neófito sea aceptado y convalidado por los espíri­tus. Entre los Yurak-Samoyedos el futuro chamán es identificado desde que nace; en efecto, los niños que vienen al mundo con su "camisa" están destinados a convertirse en chamanes (los que na­cen con su "camisa" sólo en la cabeza, serán los más pequeños chamanes). Ya próximo a la madurez, el candidato empieza a tener visiones, canta mientras duerme, gusta de pasear solitaria­mente, etc.; tras este período de incubación, se acerca a un viejo chamán para que lo instruya.
El iatromantis esclarecido es un sanador: su cercanía, palabra o mano producen un balance en los tres centros del Ser: instintivo, emocional e intelectual; este balance tiene características astringentes en la interfaz espiritual, y opera como un laxante etérico al provocar una evacuación vigorosa de la fauna etérica allí alojada. El escritor ruso Nicolai Levashov, en su polémico libro Russian History Viewed through Distorted Mirrors comenta:
Las "puertas" a otros niveles de la realidad, que estas mujeres naturalmente dotadas abrieron con tal facilidad, les permitieron contactar directamente a los "habitantes" de estos niveles, muchos de los cuales eran los [cuerpos sutiles] de criaturas extintas. En la pérdida de sus cuerpos físicos, estas criaturas debieron ajustarse a las nuevas condiciones de existencia, convirtiéndose en parásitos energéticos vitales. Aprendieron a devorar la fuerza vital de los que tenían la suerte de poseer un cuerpo físico, es decir, que "se alimentaban" de sus emociones. [...] La adaptación a este nuevo tipo de existencia necesitó del desarrollo de nuevas habilidades de las que carecían cuando aun poseían sus propios cuerpos físicos.

Iatromantis y el descenso a los infiernos

La principal labor -por no decir la única- de un esclarecido, debiera ser la tarea de sanar; hemos provisto en más de una oportunidad la visión detrimental de la sociedad moderna, a la que observamos como mentalmente enferma y posiblemente en un camino de consecuencias plenamente escatológicas.

Consideramos que la ponerogénesis bien puede ser interpretada como el preproceso digestivo de una civilización menor por una superior, entendiendo la degradación de la raza humana como su sustento primario: debe prepararse el bolo alimenticio en una masificación y polarización suficiente para que por sí misma inicie el proceso de desintegración y facilite así su apocalíptica deglución final; el askokin: la sustancia cósmica sagrada, será obtenida en abundancia como los polisacáridos y ácidos grasos lo hacen en el vientre del convidado.

Nuestra visión empero, incorpora unas sazonadas especias encapsuladas en humildes vestimentas, que de lograr romper su envoltura, resultan en substancias antitónicas con eventuales consecuencias purgantes y vomitivas para el parasitario comensal. Estos curiosos condimentos una vez que inician su progresivo esclarecimiento resultan en aderezos poco apetecibles; hemos de reconocer, sin embargo, que el refinado olfato del sistema de control los detecta rápidamente, etiquetándolos como sustancias insurgentes y desagradables, utilizando toda su artillería hiperdimensional en busca de una rápida eliminación. Aunque este constante ataque resulta en un inesperado pero inevitable efecto: la fractura de la crisálida y el eventual proceso iniciático de un sanador.

A lo largo de esta colección, hemos reconocido numerosos shamanes que han recorrido con pie decidido o fatigado las asperezas del tiempo; algunos nos han brindado fantásticas pistas sobre lo que se esconde tras el velo, mientras que otros han diagnosticado las vedadas enfermedades de la civilización o han establecido encumbradas escuelas de pensamiento que preparan al buscador en sus primeros intentos de acercarse a la verdad; pero queriendo exponer un ejemplo de reconocimiento universal, tal vez a algunos les sonará algo distópica nuestra visión del Jesús gnóstico como el arquetipo del shamán sanador; de las Transcripciones Cassiopaea del 30/09/1994:
P: (Laura) ¿De dónde recibió [Jesús] su enseñanza o entrenamiento?
R: Fue canalizado hacia él.
P: Cuéntennos lo que Jesús realmente hizo.
R: Él enseñó verdades espirituales a los que estaban famélicos por ellas.
P: ¿Y cuál fue la base de estas verdades espirituales?
R: Canalización de información de fuentes más altas.
P: ¿Cuál es la verdad que Jesús enseñó?
R: Que todos los humanos son amados por el Creador y son uno con el mismo.
P: ¿Acaso hizo milagros?
R: Algunos.
P: ¿Pueden hablarnos de uno o dos de ellos?
R: La curación.
P: ¿Era capaz de sanar, literalmente, con el toque de su mano?
R: Sí.
P: ¿Realizó exorcismos?
R: Algo parecido.
P: Entonces no hubo crucifixión, no hubo resurrección después de los tres días, es correcto?
R: Bastante.
P: Bien, ¿cuál es la verdad sobre este asunto?
R: Abandonó la Tierra en una nave luego de un estado de sueño extendido.
P: ¿Cuándo fue que entró en este estado de sueño? ¿Se fue un día a la cama a dormir y luego una nave vino y lo recogió?
R: Algo así.
P: ¿Así que le pareció a sus seguidores que había muerto?
R: Ellos pensaron eso.
P: ¿Se levantó en algún momento y dijo algo a alguien antes de irse en la nave?
R: Sí.
P: ¿O sea volvió de la muerte...
R: Sí.
P: ... y luego les dijo cosas que había visto en su sueño meditativo extendido, fue eso lo que sucedió?
R: Algo parecido.
P: Bien, ¿qué pasó?
R: Profetizó y proclamó entonces su eventual retorno.
P: ¿Fue esta información la que obtuvo durante este período de sueño prolongado?
R: Sí.
P: ¿Cuánto tiempo estuvo dormido, o en este estado de semi-muerte?
R: 98 horas.
La singular idea que el Jesús histórico sea tan sólo otro exponente de lo que entendemos como Wanderer o Bodhisattva, puede sonar alentador para aquellos que no se han sometido al dogma eclesiástico; en cierto sentido nos da pie a reconocer el trabajo de otras entidades de servicio al prójimo que en remotos parajes y desolados tiempos han encarnado para servir en silencio a la humanidad.

En el Material Seth se profundiza en la sospecha que más de una persona subyace tras el personaje del Jesús bíblico y que por medio de un cierto estado de trance meditativo sobre el que los iatromantis acceden a un sistema de realidad extendida (¿tal vez la cuarta densidad no limitada por el tiempo lineal en la cual se observa el enfoque selectivo de la humanidad sobre el espacio de variantes?), es como obtienen información que más tarde utilizarán para profetizar en la realidad física humana:
Su figura de Cristo representa, simbólicamente, su idea de Dios y de sus relaciones. Había tres individuos separados cuya historia se mezcla y se hicieron conocidos colectivamente como Cristo: de ahí las muchas discrepancias en sus registros. Estos fueron todos hombres, porque en ese momento de su desarrollo no habrían aceptado una contraparte femenina. [...]
Las tres personalidades Cristo nacieron en su planeta, y de hecho se hicieron carne entre vosotros. Ninguno de ellos fue crucificado. Los doce discípulos eran materializaciones de las energías de estas tres personalidades: sus energías combinadas. Luego fueron totalmente dotados de individualidad, sin embargo, su tarea principal era claramente poner de manifiesto dentro de sí mismos ciertas habilidades inherentes a todos los hombres.
Sea que la crucifixión ocurrió físicamente o no, fue un acontecimiento netamente psíquico, pero que existe al igual que todos los demás actos relacionados con el drama. Muchos fueron hechos físicos pero otros no. El evento psíquico afectó su mundo tanto como el físico, como es obvio. Todo el drama se produjo como resultado de la necesidad humana. Fue creado como resultado de esa necesidad, surgió a partir de la misma, pero no se originó en su sistema de la realidad.
Los shamanes nacen como seres humanos (esto distinguiría al Jesús hombre del Cristo divino: el shamán en potencia del sanador esclarecido), pero se distinguen por su refinado y a veces estrafalario sistema nervioso; sus propios iguales reconocen que algo no está del todo bien con ellos, mientras que el shamán percibe algo diferente: el mundo es el que está al revés, pero es la mayoría de la humanidad la que permanece tristemente ciega. De todo este cóctel de sentimientos encontrados y conductas individuales -muchas veces doblegadas por tutores enfermizos-, comienza su lenta fermentación psíquica que se desarrolla en las postrimerías de la infancia y se acrecienta en el transcurrir de una atribulada adolescencia.

Tal vez en la base profunda de estos sentimientos, algún recuerdo epifánico logre emerger y germinar en la memoria conciente; no obstante y en la sociedad moderna, el sistema de control ha diseñado estándares en la psiquiatría moderna para diagnosticar y aplicar una anestésica dósis de psicofármacos para amputar cualquier vestigio conspiranoico de la realidad. Peter Kingsley lo resume con excelencia académica en su libro En los oscuros lugares del saber, los orígenes olvidados del mundo occidental:
Un iatros es un sanador; un iatromantis es un sanador de una clase muy especial: es un sanador que, al mismo tiempo, es profeta, un hombre que cura a través de la profecía. [Ser profeta] significa dar voz a lo que no la tiene, actuar como portavoz de lo divino. Todo tenía que ver con ser capaz de ponerse en contacto -y después hablar- desde otro nivel de conciencia.

En ese otro nivel, la libertad del individuo respecto del espacio y del tiempo es un hecho. La duda no le afecta en lo más mínimo, igual que la creencia: las creencias o dudas no tienen influencia. Para transmitir esta sensación de libertad, uno de los nombres que se daba a esos sacerdotes de Apolo era "caminante celeste," término empleado en el mismo sentido en zonas tan orientales como el Tíbet y Mongolia.

El sentimiento de unidad que experimentaba el iatromantis en otro nivel de conciencia dejó su marca en el mundo físico. Incluso hablar de influencia es limitar la realidad de lo que era una vasta red de nómadas, viajeros e individuos que vivían en el tiempo, pero, al mismo tiempo, estaban en contacto con algo más.
Muchas de las historias y prácticas asociadas con el iatromantis en Grecia tienen su paralelo exacto entre los chamanes, y el modo en que se manifiestan en las tradiciones del yoga indio es más que una coincidencia.