El Legado de Icaro: Capitulo 1 (IV)

El Dr. Nick Herbert, autor del libro “Realidad Cuántica”, cree que los físicos sólo pueden hablar acerca de aquello que pueden detectar, decodificar y transmitir. La realidad profunda, es área de la filosofía o la especulación. Acerca de estas áreas, el hombre solo puede hacer ruidos. La ciencia así como el existencialismo se dedican a lo que es experimentable y la realidad profunda pertenece a los pre-existencialistas como Platon y Aristóteles.

Digo que sólo podemos hacer ruidos acerca de la realidad profunda porque no podemos hacer ninguna declaración testeable acerca de ella, ya que aquello que yace afuera de la experiencia existencial está también fuera de la competencia del juicio humano.
Ningún tribunal, iglesia, jurado, etc. puede probar nada acerca de esta esfera, ni tampoco desaprobar nada al respecto.

Esta negación al lenguaje tiene su paralelo en la historia del pensamiento, por ejemplo, en el principio de incertidumbre de Heisenberg, que establece que no es posible medir el momento y la velocidad de la misma partícula al mismo tiempo. También la relatividad de Einstein, que establece que no podemos conocer la verdadera longitud de algo sino las varias longitudes –medidas en diferentes instrumentos y sistemas inertes-, o la demostración de Ames en el área de la psicología de la percepción la cual muestra que no percibimos la realidad sino que recibimos signos del ambiente que decodificamos.

Por lo tanto cuando digo que no se puede encontrar (o demostrar a otros) una realidad profunda (singular), que explique las relativas realidades (plural) medidas por nuestros instrumentos, y por nuestro sistema nervioso, el instrumento que lee todos los instrumentos, no significa que no exista tal realidad profunda.

Nuestra incapacidad de encontrarla, demuestra un hecho acerca del método científico y la neurología humana, mientras que plantear que no existe la realidad profunda ofrece una opinión metafísica acerca de algo que no puede ser testeado científicamente o experimentado existencialmente.

Esta misma clase de confusión, se ve en la psicología transaccional, que llega a plantear que no existe la realidad o que cada quien crea su propia realidad. Estas propuestas no pueden ser probadas ni refutadas, lo cual es una objeción más seria que la que plantea la ciencia al decir que no hay pruebas de ello, ya que ahora la ciencia acepta que las proposiciones irrefutables no tienen significado operacional o fenomenológico.

El primer paso en la relación de la mecánica cuántica y el software mental consiste en que el estudio de ambos, materia y mente, nos conduce a cuestionar las nociones de realidad.

Cuando la moderna neurociencia describe como nuestros cerebros operan, de hecho invocan la misma clase de paradojas o ambivalentes lógicas de valores múltiples que se encuentran en el campo cuántico.

(continua..)
 

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